El presidente Gustavo Petro salió a rebatir públicamente las declaraciones de un economista de la Universidad de los Andes que defendió la independencia del Banco de la República (Banrep) y advirtió sobre los peligros de volver al modelo anterior a la Constitución de 1991.
En un mensaje publicado en X, el mandatario sostuvo que la inflación que recibió al inicio de su gobierno tuvo causas externas y que fue su administración, y no la política monetaria del banco central, quien logró bajarla.
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“Con todo respeto con la facultad de economía de los Andes debo corregirlos: recibí una inflación de dos dígitos, surgida por causas internacionales: la crisis de contenedores y la guerra de Ucrania que disparó el precio mundial de alimentos y fertilizantes”, escribió Petro.
El mandatario también afirmó que “el Banco de la República se equivocó al subir la tasa de interés y fracasó”, y que fue su gobierno el que bajó los precios al aumentar la oferta alimentaria nacional.
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El destinatario de esa respuesta fue Marc Hofstetter, profesor de Economía de la Universidad de los Andes, quien en declaraciones a un medio de comunicación había defendido la arquitectura institucional del Banrep y advertido que los llamados a reformarla apuntan a un retroceso.
“Los llamados a reversar eso hay que mirarlos con pinzas, porque está claro que la nueva arquitectura, como mínimo, ha tenido un beneficio relevante en términos de conducirnos a una inflación de un dígito”, señaló el académico.
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Hofstetter recordó que antes de que la Constitución de 1991 le garantizara independencia al banco central, Colombia convivió durante el último cuarto del siglo XX con una inflación promedio del 20% anual, con picos que llegaron al 41,65% en junio de 1977, según datos históricos. Desde entonces, y salvo el episodio pospandémico, el país ha operado con inflación de un solo dígito.
Ese episodio pospandémico es precisamente el que Petro invoca en su defensa. La inflación en Colombia llegó a niveles de dos dígitos en 2022 y 2023, impulsada en parte por los choques externos que el presidente menciona.
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El Banco de la República respondió con una política de alzas agresivas en las tasas de interés, que llegaron a un máximo de 13,25% a mediados de 2023. Desde ese pico, el banco inició un ciclo de recortes que llevó la tasa a 9,25% a finales de 2025. La inflación, que cerró 2023 en 9,3%, bajó a 5,2 % en 2024 y se mantuvo en ese nivel a finales de 2025, aunque todavía por encima de la meta del 3%.
El debate no es nuevo, pero sí se intensificó en las últimas semanas. En enero y marzo de 2026, la Junta Directiva del Banrep volvió a subir la tasa de interés en 100 puntos básicos en cada sesión, llevándola a 11,25%, ante el repunte de la inflación y el alza del 23,7% en el salario mínimo decretado por el Gobierno. Petro calificó esas decisiones como un “acto electoral” y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la sesión de marzo en señal de protesta.
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Hofstetter explicó en sus declaraciones por qué esa independencia existe: “Hay una enorme tentación de los bancos centrales a alinearse a unos afanes de corto plazo que todos los gobiernos tienen”, ligados a los ciclos electorales. El académico aclaró que independencia no equivale a ausencia de coordinación, y que el propio ministro de Hacienda participa de las reuniones de la Junta, algo que calificó como atípico frente a otros bancos centrales del mundo.
La tensión entre el Ejecutivo y el Banrep no se ha resuelto. En la sesión del 30 de abril, el banco decidió por unanimidad mantener la tasa en 11,25%, en una decisión que sorprendió a los mercados, que esperaban una nueva alza de entre 50 y 75 puntos básicos. Ávila regresó a esa reunión tras su mes de ausencia y la calificó de “constructiva”, aunque reconoció que “las diferencias no han desaparecido”. La próxima reunión de la Junta está prevista para finales de junio.
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