El gran debate presidencial rumbo a la primera vuelta, prevista para el domingo 31 de mayo, podría finalmente avanzar hacia su realización. El gerente del sistema de medios públicos Inravisión-Rtvc, Hollman Morris, convocó a los aspirantes en la contienda electoral una reunión presencial este 30 de abril para definir las condiciones bajo las cuales se llevarían a cabo los debates públicos, en pro de que puedan ser concretados.
La invitación, plasmada en una misiva firmada por el funcionario, se conoció en medio de las múltiples peticiones y, si se quiere, presiones para que se abriera un espacio de discusión pública de los participantes en la contienda, frente a lo que serían las condiciones que algunos de los candidatos han querido poner para llevar a cabo la discusión, y los filtros que desde algunos medios se han hecho basados en encuestas.
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La convocatoria de Inravisión-Rtvc va dirigida a los candidatos y sus delegados a definir los detalles del debate en la sede del referido sistema en Bogotá. En la comunicación también se especificó que la invitación responde a una solicitud expresa de los aspirantes y se compromete a “precisar los detalles pertinentes” en la reunión agendada; en medio de una carrera contrarreloj para definir si se harán o no estos espacios.
Los aspirantes que fueron objeto de esta invitación son Claudia López, Sergio Fajardo, Luis Gilberto Murillo, Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Carlos Caicedo y Sondra Macollins, aunque no dejó de llamar la atención que entre los mencionados no estuvieran los tres candidatos que lideran las respectivas encuestas: el senador Iván Cepeda, el abogado Abelardo de la Espriella y, del mismo modo, la también congresista Paloma Valencia.
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La controversia por la ausencia de debates públicos entre los candidatos presidenciales
La ausencia de debates, más allá de algunas iniciativas privadas, como la adelantada en la tarde del martes 28 de abril por la Cámara Colombiana de la Infraestructura y el canal RCN, ha sido uno de los aspectos más polémicos de la campaña presidencial, por lo que sería -según los afectados- el desequilibrio en la exposición mediática y la percepción de que algunos perfiles buscarían evitar la confrontación directa.
El oficialista Cepeda, que puntea en las encuestas, es el que estaría imponiendo una clase de condiciones para evitar la confrontación, entre ellas la de limitar el debate solo con los dos candidatos de lo que considera la “extrema derecha”: De la Espriella y Valencia y dejar por fuera a los que representarían los intereses de centro, como Fajardo, López, Barreras, Lizcano y Murillo, por citar algunos de los participantes.
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“No me prestaré a lodazales y solo debatiré con la extrema derecha”, dijo el senador del Pacto Histórico, identificando como interlocutores directos a Paloma Valencia y De la Espriella. La situación derivó en choques directos en el Congreso, donde, en palabras de testigos presenciales, los debates técnicos fueron reemplazados por enfrentamientos personales y exhibición de antecedentes políticos.
Por su parte, De la Espriella había expresado en primer término que solo debatiría con Cepeda, aunque ha venido haciendo parte de los espacios de confrontación. “Solo debatiré con Iván Cepeda, a quien considero mi verdadero enemigo político. No tiene sentido debatir con candidatos que no superan el margen de error”, dijo en su momento el autodenominado “Tigre”, lo que en su momento causó controversia en la campaña.
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Es oportuno precisar que la Ley de Garantías Electorales, específicamente en su artículo 23, obliga a los candidatos a participar en al menos dos debates en medios públicos. Por tal motivo, están los que han solicitado cumplir este marco legal y extenderlo a más discusiones, que se generen justo antes de que se efectúe la primera vuelta; es decir, a 32 días para que dicha jornada suceda.