Las redes sociales han vuelto a poner en el centro del debate la objetificación y el racismo que enfrentan las mujeres afrodescendientes en Colombia, luego de que la usuaria de TikTok Yup! She travels publicara un video donde narra un episodio de acoso por parte de un taxista durante un servicio de transporte solicitado por aplicación.
En la grabación, la joven aparece en primer plano mientras el conductor relata: “Me decía cuando tenía como veinte años, me decía: ‘¿Tú no has tenido una negra?’. Le dije: ‘No, a mí no me gustan’. Le dije: ‘Sí, no me gustan’. Dijo: ‘Pero mira una morena, mira’, me decía. Y conseguí cinco. En toda mi vida”. La conversación, que transcurre en tono coloquial y sin ningún filtro, revela la normalización de estereotipos y prejuicios en la vida cotidiana.
La reacción de la pasajera refleja el desconcierto ante el comentario. “Como propiedad,” señala, interrumpiendo la narración del taxista, que responde sorprendido: “¿Cómo?”. A pesar del intento de la joven por evidenciar la gravedad del comentario, el hombre insiste en su relato.
“Y de ahí pa’cá me gustan las negras. ¿Cómo le parece? ¿Sabes por qué? Parecen los tacos mexicanos, tienen un picantico rico. ¿Sí me dio a entender?” La frase, acompañada de una risa, refuerza la cosificación y sexualización de las mujeres afrodescendientes a partir de comparaciones estereotipadas.
El taxista, lejos de retractarse, complementa: “Yo digo que las negras son queridísimas. Yo después de que me di cuenta, me gustan las, las negras.” La pasajera responde con ironía: “Good for you.”
Sin notar la incomodidad, el hombre continúa justificando su conducta y recuerda la influencia de un amigo: “Y ese señor que me dijo eso, pues éramos jóvenes, en ese tiempo tenemos como... Él es mayor como cuatro años de mí, pero él se mató hace como un año, ya va a cumplir un año. Él fue el que me dijo eso. Entonces... Quedé con ese recuerdo de él porque fue el que me dijo eso.”
Reacciones y debate en redes sociales
La publicación de Yup! She travels generó una ola de comentarios y reflexiones sobre la cotidianidad del racismo y el sexismo en el país. En su mensaje, la joven escribió: “La objetificación de las mujeres afros en Colombia está tan normalizada que mucha gente ni siquiera se da cuenta de que está mal.” Sus palabras resonaron entre los usuarios, quienes compartieron mensajes de apoyo y recomendaciones.
Entre las respuestas, se leían frases como: “Ay amiga, lo siento mucho que hayas tenido que experimentar eso,” y “Por eso no ando en taxi, solo Uber, son más respetuosos.” Otras voces insistieron en la importancia de denunciar el hecho: “Pon una reclamación en la aplicación, pero no lo dejes pasar.” No faltaron quienes señalaron la doble moral del supuesto “cariño” detrás de comentarios ofensivos: “Les parece chistoso! Stay safe. Buscan como ofender y luego dicen que es cariño.”
Algunos mensajes instaron a actuar ante situaciones incómodas: “Pero hablen, si está incómoda la situación y la conversación manifiéstense no se queden calladas, hablen claro…” Así, la experiencia personal de la joven se transformó en un punto de partida para un debate más amplio sobre la discriminación estructural que enfrentan las mujeres afrodescendientes.
Una violencia estructural e histórica
La cosificación de las mujeres afrocolombianas responde a un fenómeno estructural anclado en el racismo y el sexismo, que se remonta a siglos de historia colonial y esclavista. Estas formas de violencia simbólica y física han convertido a las mujeres negras en sujetos de deseo exotizado, servidumbre forzada y disponibilidad sexual, perpetuando su vulnerabilidad y exclusión social.
Esta problemática se intensifica en contextos de pobreza, marginalidad y violencia armada. Investigaciones históricas y reportes recientes de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) confirman que más del 87% de las víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado colombiano entre 1958 y 2022 son mujeres afrodescendientes, especialmente en regiones como Chocó, Nariño, Valle del Cauca y Antioquia. El dato ilustra la magnitud de una violencia interseccional que combina racismo, sexismo y exclusión.
La historia personal relatada en el video de TikTok no es un caso aislado. Se inscribe en una realidad nacional donde la objetificación y la sexualización de las mujeres afrodescendientes continúan siendo prácticas normalizadas, muchas veces invisibles para quienes no las sufren.