Gobierno mete mano a los alimentos básicos: así cambiarán el arroz, la harina y las arepas en Colombia con nuevo decreto

Desde ahora deberán ser fortificados con vitaminas y minerales por orden oficial, en una apuesta por combatir la anemia y la desnutrición sin cambiar los hábitos de consumo de millones de colombianos

El arroz, la harina de trigo y la harina de maíz deberán ser fortificados con vitaminas y minerales según el nuevo Decreto 380 de 2026 - crédito Imagen ilustrativa de Infobae

El arroz del almuerzo, la harina con la que se prepara pan o arepas y otros productos habituales en la mesa de millones de colombianos tendrán un cambio silencioso, pero de gran alcance. Desde ahora deberán incorporar vitaminas y minerales como parte de una nueva estrategia oficial para enfrentar deficiencias nutricionales en el país.

La medida quedó establecida en el Decreto 380 de 2026, expedido por el Ministerio de Salud y Protección Social. La norma ordena fortificar arroz, harina de trigo y harina de maíz con micronutrientes, en una apuesta que busca mejorar la salud pública sin modificar los hábitos de consumo de la población.

La estrategia de fortificación busca combatir deficiencias nutricionales que afectan a millones de colombianos desde la infancia hasta la adultez - crédito AP

Se trata de una intervención masiva sobre alimentos básicos de uso diario. Precisamente por eso, el Gobierno considera que puede generar efectos amplios con costos reducidos para la industria y beneficios importantes en prevención de enfermedades. El decreto responde a un problema estructural que ha persistido durante años, miles de personas presentan carencias nutricionales que impactan su desarrollo físico, cognitivo y productivo.

Read more!

Según cifras oficiales, hasta el 36% de los niños en edad preescolar registra deficiencia de zinc, mientras el 44,5% de las mujeres gestantes presenta anemia asociada a falta de hierro. Ambos indicadores reflejan retos relevantes en salud maternoinfantil y nutrición temprana. Para las autoridades sanitarias, esas carencias no solo afectan el bienestar individual. También tienen consecuencias económicas al reducir rendimiento escolar, productividad laboral y calidad de vida en distintos grupos poblacionales.

La apuesta del Gobierno consiste en utilizar alimentos de consumo masivo como vehículo para llevar nutrientes esenciales de manera constante y amplia. “A partir de ahora, productos de consumo diario como el pan, las arepas y el arroz tendrán vitaminas y minerales añadidos durante su proceso de producción, en cantidades seguras y controladas”, señaló el documento oficial.

Eso significa que una persona incorporará micronutrientes al consumir productos habituales, sin necesidad de cambiar su dieta ni comprar suplementos adicionales. El diseño técnico de la política se apoyó en metodologías internacionales que identifican qué alimentos tienen mayor presencia en la canasta familiar y cuáles pueden ser fortificados de forma segura y efectiva. Además, la norma contempla el uso de compuestos de alta absorción, con el objetivo de que el organismo aproveche mejor los nutrientes incorporados durante el proceso industrial. “Se utilizan compuestos de alta absorción por el organismo, no se altera el sabor, olor ni apariencia de los alimentos y se articula con otros programas para evitar consumos excesivos”, precisó el texto.

El Gobierno calcula que la fortificación de alimentos de consumo masivo tendrá un bajo costo para la industria y beneficios amplios en salud pública - crédito Google maps

Ese punto resulta clave para garantizar aceptación del consumidor. Si el producto cambia su sabor, textura o apariencia, la medida podría perder impacto. Por eso, uno de los criterios centrales fue mantener intacta la experiencia cotidiana de consumo. En términos económicos, el Gobierno sostiene que la implementación tendrá una carga moderada para fabricantes y molinos. El Análisis de Impacto Normativo calcula costos entre 0,3% y 2,5% del valor de producción.

Frente a esa inversión, las autoridades proyectan retornos más amplios en salud pública y reducción de gastos futuros asociados a enfermedades prevenibles. El mismo análisis estima mejoras importantes en cobertura nutricional. Por ejemplo, la fortificación podría aportar hasta el 68% del requerimiento de zinc en mujeres gestantes y cubrir el 84% de las necesidades de hierro en adultos.

También se prevé una contribución cercana al 40% de vitamina B2 en adolescentes, un grupo poblacional donde la nutrición adecuada incide en crecimiento, aprendizaje y desarrollo integral. En el mediano plazo, estos avances podrían traducirse en menos enfermedades relacionadas con malnutrición, mejor desempeño académico y mayores niveles de productividad en la población económicamente activa.

Otro efecto esperado es la disminución de presión sobre el sistema de salud, al prevenir condiciones que hoy requieren atención médica, tratamientos prolongados o seguimiento especializado. La estrategia no es nueva a escala internacional. Más de 80 países han aplicado esquemas similares y organismos especializados los consideran entre las intervenciones más costo-efectivas para mejorar nutrición poblacional.

Hasta el 36 % de niños preescolares en Colombia presenta déficit de zinc, mientras el 44,5 % de mujeres gestantes registra anemia por falta de hierro - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Con esta decisión, Colombia se alinea con estándares globales en seguridad alimentaria y prevención sanitaria. La actualización también moderniza una regulación con más de tres décadas de antigüedad. El decreto se articula con la Ley Estatutaria de Salud, el Plan Decenal de Salud Pública 2022-2031 y la política nacional de seguridad alimentaria y nutricional.

Además, contribuye al cumplimiento de metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente las relacionadas con hambre cero y salud y bienestar. Para el Ministerio, el fondo de la decisión va más allá de una norma técnica. “Garantizar alimentos con mejor calidad nutricional es una de las formas más efectivas de reducir desigualdades en salud, especialmente en poblaciones con menor acceso a dietas balanceadas”, destacó la entidad.

Read more!