En un contexto en el que el envejecimiento de la población se convierte en uno de los principales desafíos de salud pública en Colombia, nuevas alternativas de actividad física comienzan a ganar protagonismo entre los adultos mayores.
Lejos de los ejercicios tradicionales como correr, montar bicicleta o incluso nadar, un método innovador está captando la atención de especialistas y centros de bienestar: el llamado Drums Alive, una práctica que combina música, ritmo y movimiento para mejorar la resistencia sin generar impacto en las articulaciones.
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Con el paso de los años, el cuerpo experimenta una disminución natural en la capacidad cardiovascular y en la tolerancia a ejercicios intensos y en Colombia, donde muchas personas mayores de 60 años conviven con molestias en rodillas, caderas o espalda, mantenerse activo puede convertirse en un reto.
Sin embargo, los expertos coinciden en que abandonar la actividad física no es una opción viable si se busca preservar la calidad de vida.
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Es en este escenario donde el cardio con percusión aparece como una alternativa accesible y efectiva, pues un estudio liderado por la investigadora Carrie Ekins, desarrollado en Alemania y publicado en la revista Advances in Aging Research, analizó los efectos de este programa en un grupo de adultos mayores.
Durante un mes, 26 participantes realizaron dos sesiones semanales de 45 minutos, comparando esta metodología con ejercicios tradicionales de coordinación.
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Los resultados fueron contundentes porque de las personas que practicaron Drums Alive registraron mejoras superiores en resistencia física y funciones cognitivas, con una ventaja promedio cercana al 9,5% frente al grupo de control. Además, uno de los hallazgos más llamativos fue el aumento del 38,4% en los niveles de motivación y disfrute, un factor clave para garantizar la continuidad en cualquier rutina de ejercicio.
La dinámica de esta actividad es tan sencilla como efectiva. Los participantes golpean superficies con baquetas —que pueden ser palos de madera o incluso utensilios domésticos— siguiendo el ritmo de la música y realizando movimientos coordinados.
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Esta combinación permite elevar la frecuencia cardíaca sin necesidad de saltos o movimientos bruscos, reduciendo significativamente el riesgo de lesiones.
Más allá del beneficio físico, el ejercicio tiene un impacto directo en el cerebro, pues el estudio indió que seguir patrones rítmicos, coordinar movimientos y mantener la atención activa estimula funciones como la memoria y la concentración, un aspecto que resulta especialmente relevante en adultos mayores, ya que contribuye a ralentizar el deterioro cognitivo asociado a la edad.
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En Colombia, donde el acceso a gimnasios o programas especializados puede ser limitado en algunas regiones e incluso algunas personas prefieren evitarlo por costos y movilidad, este tipo de entrenamiento ofrece una ventaja adicional: no requiere equipamiento costoso.
La técnica indica que se necesita una pelota, una silla o cualquier superficie firme puede servir como base, mientras que la música marca el ritmo de la sesión. Incluso puede realizarse sentado, lo que facilita su práctica en personas con movilidad reducida o problemas de equilibrio.
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Una rutina estándar suele durar entre 20 y 30 minutos. Comienza con un calentamiento suave para preparar músculos y articulaciones, seguido de una fase central donde se incrementa la intensidad mediante movimientos de brazos, coordinación bilateral y pequeños desplazamientos. Finalmente, el ejercicio concluye con una disminución progresiva del ritmo y estiramientos básicos.
Especialistas destacan que uno de los mayores beneficios de esta práctica es la protección de las articulaciones, ya que a diferencia de actividades de alto impacto, como correr o saltar, el cardio con percusión minimiza el desgaste en rodillas y caderas, permitiendo una práctica constante y sostenida en el tiempo.
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En un país donde el envejecimiento activo se ha convertido en una prioridad, iniciativas como esta podrían marcar una diferencia significativa. No solo por sus beneficios físicos, sino por su capacidad de integrar el ejercicio con el disfrute, la socialización y la estimulación mental.