Un proceso investigativo y judicial iniciado hace casi cuatro años concluyó el lunes 20 de abril de 2026, cuando el Cuarto Tribunal Oral de Santiago (Chile) dictó sentencia de cadena perpetua contra el ciudadano colombiano Víctor Riascos Estupiñán, conocido como alias La Pulga.
El tribunal lo declaró culpable del asesinato de tres personas, crímenes cometidos en menos de una hora. Las víctimas murieron la madrugada del 8 de agosto de 2022 en la comuna de Santiago.
La sentencia responde a una serie de hechos violentos que impactaron a la capital chilena y que, según la investigación del Ministerio Público, están vinculados a disputas entre bandas criminales de origen colombiano.
La madrugada de sangre y violencia extrema en Santiago
El recorrido criminal de “La Pulga” comenzó cerca de las seis de la mañana cuando, armado y acompañado de una mujer, llegó hasta una fiesta en el centro de Santiago.
Según la investigación de las autoridades y que reveló en una serie de informes el noticiero local T13 una discusión iniciada porque uno de los asistentes miró a la mujer que lo acompañaba derivó en un ataque armado.
En ese lugar, Riascos disparó contra dos personas: una murió en la entrada del domicilio y la otra, que intentó huir, fue alcanzada y rematada por el atacante.
Tras el doble homicidio, Riascos se desplazó hacia la calle Sierra Bella.
En su trayecto, intentó asaltar a un ciudadano haitiano que se dirigía a trabajar en una feria libre. El arma se trabó y la víctima logró salvarse, aunque fue despojada de su moto.
Poco después, el condenado interceptó en la vía pública a una joven madre, Glendy Huatay, quien iba de camino al hospital a visitar a un familiar en la UCI.
A ella la atacó sin mediar palabra, le disparó de frente y para cerciorarse de su muerte le propinó un segundo impacto de bala. Huatay dejó tres hijos menores de edad, el menor de apenas seis meses.
Los testimonios de sobrevivientes a la ola de terror de ‘El pulga’ en Chile
Durante la investigación, otras víctimas relataron cómo lograron sobrevivir al paso violento de Riascos por las calles de Santiago.
Una mujer asaltada esa madrugada narró al mismo medio local cómo se salvó de morir a manos del delincuente collombiano: “Me quitó mi banano, me lo rompió y me robó mi celular. Lo vi ensangrentado, ahí supe que no estaba sobrio y que había peleado antes”.
Solo tras su declaración en la comisaría supo que el hombre que la asaltó era el mismo que había cometido varios asesinatos en cuestión de minutos.
Antes de ser detenido, Riascos trató de robar un automóvil a un ciudadano chileno, quien logró resistirse y quitarle el arma. El agresor escapó temporalmente, pero fue capturado más tarde cuando regresó al lugar de los primeros homicidios e intentó incendiar el inmueble.
La investigación del Ministerio Público asoció a Riascos con otros hechos violentos ocurridos en semanas previas, incluyendo otros homicidios en el mismo sector y la posible participación en más crímenes.
Un sicario en medio de la disputa entre bandas: ambas de origen colombiano
De acuerdo con la Fiscalía chilena, Riascos ejercía como sicario para la banda delincuencial Los Shottas, una de las más temidas en el Pacífico colombiano, y cuyo grupo rival en Chile también resultó ser el mismo con el que se pelean el control del territorio en Buenaventura y sus inmediaciones: Los Espartanos.
El 29% de los ciudadanos colombianos en prisión preventiva en Chile pertenecen a una de estas dos bandas, según datos oficiales.
Riascos Estupiñán cumple prisión perpetua, y se reveló que durante su reclusión como parte del proceso judicial fue blanco de intentos de asesinato en el penal.
En total, la Fiscalía le atribuye seis víctimas fatales en el centro de Santiago, aunque la condena se centró en los tres asesinatos de la madrugada del 8 de agosto de 2022.