El avance de la tecnología ha hecho que la ciberdelincuencia se convierta en una amenaza cotidiana para millones de personas. Hoy, basta con que un delincuente tenga acceso a un computador, un teléfono móvil y datos básicos de la víctima para ejecutar fraudes digitales cada vez más sofisticados. El objetivo siempre es obtener dinero o información personal para realizar nuevas estafas.
A pesar de la difusión sobre métodos como el phishing, los engaños emocionales o las compras falsas en línea, existe una función de los celulares que suele pasar inadvertida y representa un riesgo considerable: la geolocalización también llamada GPS.
Esta herramienta, que permite rastrear la ubicación de un dispositivo a través de GPS, wifi o redes móviles, se ha vuelto parte esencial de la vida diaria, facilitando desde la navegación en mapas hasta la previsión del clima o la entrega de paquetes.
Cómo la geolocalización pone en riesgo la privacidad
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España, la geolocalización no solo permite ubicar a una persona en tiempo real, sino que también almacena su historial de movimientos y hábitos. Esta constante recopilación de datos posibilita la elaboración de perfiles muy detallados, que pueden ser utilizados con fines publicitarios o incluso para vigilancia.
El hecho de compartir la ubicación en redes sociales o aplicaciones de mensajería puede dejar expuesta información sensible. Si un tercero malintencionado accede a estos datos, la seguridad personal se ve comprometida. Además, el uso permanente de la geolocalización reduce la autonomía del teléfono, ya que incrementa el consumo de batería y el uso de recursos del sistema.
Los ciberdelincuentes pueden combinar los datos de ubicación con otra información obtenida de manera fraudulenta para planear robos de identidad. Al conocer las rutinas y los lugares frecuentados por una persona, los ataques de ingeniería social pueden ser mucho más efectivos. Por ejemplo, un criminal podría saber en qué momento la víctima no está en su domicilio o anticipar con precisión sus desplazamientos.
El papel de las empresas y la publicidad dirigida
Muchas compañías recopilan datos de geolocalización para analizar el comportamiento de los usuarios. Esta información permite crear campañas de publicidad altamente segmentadas, que pueden resultar invasivas y afectar la toma de decisiones. Al recibir anuncios personalizados según los lugares visitados, los usuarios pueden perder el control sobre su propia privacidad y verse influenciados de manera sutil.
La mayoría de los teléfonos móviles actuales transmiten continuamente la ubicación mediante GPS y otros sensores. Esto significa que, sin un control adecuado, la exposición de datos personales es constante. Por ello, se recomienda revisar periódicamente la configuración de privacidad en cada dispositivo.
Medidas para proteger la ubicación en teléfonos móviles
En los celulares, los usuarios pueden desactivar por completo la función de ubicación, habilitarla solo para ciertas aplicaciones o revocar permisos manualmente en cualquier momento. En los menús de configuración, tanto en iOS como en Android, se encuentran estas opciones dentro de la sección de privacidad y seguridad.
Otra alternativa es desactivar la ubicación exacta, de modo que las aplicaciones solo tengan acceso a una referencia aproximada, protegiendo así la intimidad del usuario. Esta medida puede dificultar el rastreo preciso por parte de terceros, ya sean empresas publicitarias o actores maliciosos.
En los computadores, la situación es similar. Se puede restringir el acceso a la ubicación por medio de extensiones para navegadores o modificando las opciones de privacidad en los servicios en línea utilizados habitualmente. Así, se evita que páginas web y aplicaciones recojan información innecesaria sobre los movimientos del usuario.
Cómo identificar y controlar los permisos de geolocalización
Para saber qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación, es necesario ingresar a los ajustes del celular y buscar la opción correspondiente en el apartado de aplicaciones. Dentro de la sección “Administrador de permisos” se encuentra la lista de todas las apps que utilizan datos de GPS. Desde allí, es posible desactivar el acceso de forma manual para cada aplicación, asegurando un mayor control sobre la privacidad.