Colombia podría enfrentar un problema que terminaría sintiéndose directamente en los bolsillos de millones de hogares. Se trata de una posible escasez de gas natural desde 2026 que encarecería la generación de energía y, con ello, los recibos de luz y otros costos básicos.
Esa fue la advertencia que hizo la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) en su más reciente Comentario Económico, en el que señaló que el país atraviesa “una coyuntura crítica en su sistema energético” y que el riesgo de desabastecimiento ya no es una posibilidad lejana.
De forma textual, el documento asegura que “Colombia enfrenta un deterioro creciente de su seguridad energética, donde la menor disponibilidad de gas natural comienza a comprometer la confiabilidad del sistema eléctrico y la capacidad de respuesta ante choques climáticos”.
En el informe se explica que, sii falta gas, el país tiene menos capacidad para responder cuando hay sequías, olas de calor o fenómenos como El Niño, momentos en los que se necesita más respaldo para evitar problemas en el suministro eléctrico.
Aunque muchas personas asocian la energía del país con las hidroeléctricas, cuando los embalses bajan por falta de lluvias, Colombia depende más de las plantas térmicas. Y esas plantas funcionan principalmente con gas natural.
Por eso, si hay menos gas disponible o toca importarlo más caro, producir energía cuesta más. Ese mayor costo suele terminar reflejándose en tarifas más altas para hogares y empresas.
Anif explicó que “los riesgos de desabastecimiento de gas podrían derivar en mayores costos económicos, presiones inflacionarias y afectaciones al bienestar de los hogares”.
El informe también muestra que la producción nacional viene cayendo. Según sus cifras, la producción de gas en Colombia bajó 17,1% durante 2025 y en febrero de 2026 se registró uno de los niveles más bajos desde 2009.
Al mismo tiempo, el país depende cada vez más de las importaciones. Mientras entre 2015 y 2023 las compras externas representaban menos del 3%, en el primer trimestre de 2026 esa participación ya superó el 23%.
Eso significa que Colombia está más expuesta a los precios internacionales y a los problemas externos. Anif mencionó, por ejemplo, las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el riesgo de afectaciones en el Estrecho de Ormuz, una zona clave por donde pasa cerca del 20% del gas natural comercializado en el mundo.
Aunque Colombia no recibe directamente gas desde allí, sí siente el golpe por el aumento de precios del gas natural licuado (GNL) que compra en el mercado internacional.
El informe advierte que “las tensiones internacionales y la mayor exposición al mercado global de gas están trasladando volatilidad y mayores costos al sistema energético colombiano”.
Otro dato que encendió las alertas es la probabilidad de déficit. Un estudio del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree), citado por Anif, calcula que el abastecimiento de gas entrará en una fase crítica desde este año.
Según ese análisis, las probabilidades de déficit mensual llegarían a 39% en 2026 y subirían a 58% en 2027.
Además, con cifras de XM, Anif indicó que el país presentaría un déficit cercano a -2,3% en la energía que puede asegurar, lo que reduce la capacidad de respuesta ante momentos de alta demanda.
A esto se suma el retraso en nuevos proyectos de generación. Mientras en 2022 solo entró el 28% de la energía esperada, en lo corrido de 2026 apenas ha ingresado el 0,6% de la capacidad proyectada.
Frente a este panorama, Anif pidió medidas urgentes para evitar un deterioro mayor del sistema: conservar los niveles de los embalses, garantizar el funcionamiento de las plantas térmicas, asegurar el suministro de gas y acelerar los nuevos proyectos energéticos.
La advertencia final del documento es clara: “De no adoptarse medidas oportunas, el país podría enfrentar un deterioro significativo del sistema energético, con efectos negativos en la economía y el bienestar de los hogares”.
En otras palabras, si no se corrige a tiempo, el problema no solo sería técnico: terminaría llegando a la factura de la luz y al costo de vida de los colombianos.