El fortalecimiento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera entre Colombia y Venezuela se ha convertido en el principal obstáculo para la estrategia del presidente de los Estados Unidos Donald Trump en la región, según un análisis del diario estadounidense The Wall Street Journal.
El grupo armado no solo ha consolidado un control territorial en zonas como Catatumbo, sino que también ha fortalecido su papel dentro de las economías ilícitas que Washington busca desmantelar. De acuerdo con el medio estadounidense, la expansión del ELN ha complicado los intentos de Estados Unidos por reducir el narcotráfico y reconfigurar el panorama político y económico venezolano tras la salida de Nicolás Maduro.
La estrategia de la administración Trump incluye presionar a Caracas para cerrar rutas de droga y abrir sectores estratégicos —como el minero— a empresas estadounidenses, además de exigir a Colombia mayores acciones contra los grupos armados ilegales. Sin embargo, el dominio del ELN en la frontera actúa como un freno directo a esos objetivos.
El grupo guerrillero ha evolucionado en la última década hasta convertirse en una estructura transnacional. Según datos citados por el Wilson Center, el ELN pasó de unos 2.000 combatientes en 2014 a cerca de 7.000 en 2026, un crecimiento que refleja su capacidad de adaptación y expansión.
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sanchez, afirmó que casi la mitad de sus integrantes en la zona fronteriza son de nacionalidad venezolana, lo que evidencia un cambio en la composición del grupo.
Este crecimiento ha ido acompañado de un control territorial cada vez más sólido. En el Catatumbo, el ELN maneja al menos 150 pasos fronterizos ilegales, según Luis Fernando Niño, lo que le permite regular el flujo de cocaína, armas y migrantes entre ambos países.
Este control convierte a la región en un enclave estratégico para el narcotráfico y en un espacio donde la autoridad estatal es reemplazada por la del grupo armado.
El The Wall Street Journal describe al ELN como un poder de facto en múltiples localidades, donde impone normas estrictas de comportamiento social, incluyendo toques de queda y sistemas de vigilancia armada.
La población civil queda sometida a estas reglas bajo amenaza de castigos severos, consolidando una estructura paralela de Gobierno. “Debes someterte a las reglas que imponen, te gusten o no”, señaló el activista José Pinto al medio.
La consolidación del ELN también está ligada a su capacidad para llenar el vacío dejado por la desmovilización de las Farc tras el acuerdo de paz de 2016. En ese contexto, el grupo amplió su presencia y estableció relaciones funcionales con sectores del poder en Venezuela.
Analistas citados por el diario señalan que durante el régimen de Maduro se permitió su operación en territorio venezolano a cambio de colaboración en tareas de control fronterizo.
En ese escenario, figuras como Diosdado Cabello han sido mencionadas en investigaciones judiciales estadounidenses relacionadas con el tránsito de drogas, acusaciones que han sido rechazadas por el funcionario. No obstante, estas denuncias reflejan la compleja red de intereses que rodea la presencia del ELN en la región.
El grupo no solo controla rutas del narcotráfico, sino también economías ilegales como la minería de oro en el sur de Venezuela. Esta diversificación le ha permitido consolidar una base financiera robusta y ampliar su influencia social.
El exministro de Defensa colombiano Gabriel Silva advirtió que el ELN actúa como una estructura “cuasi estatal” en varias zonas, donde sustituye funciones básicas del Estado.
La violencia reciente confirma esta expansión. En el Catatumbo, la producción de coca se ha triplicado desde 2018, mientras que enfrentamientos con grupos rivales han intensificado el conflicto.
Tras una visita del presidente Gustavo Petro a Washington, las fuerzas militares colombianas realizaron bombardeos contra posiciones del ELN, dejando al menos 15 muertos. Días después, un policía fue asesinado en Cúcuta por milicianos que escaparon hacia Venezuela.
El panorama se complica por la falta de avances en las negociaciones de paz. El Gobierno de Petro suspendió los diálogos en enero de 2025 tras una escalada de violencia, lo que ha fortalecido la posición del grupo armado.
Expertos como Jeremy McDermott consideran que el ELN está hoy en su punto más fuerte, sin competencia real en la frontera y con amplio margen de maniobra en territorio venezolano.