La aparición de un bocadillo veleño con empaque biodegradable y mensajes de energía sana y con el nombre de “energy blocks” ha desatado debate en X y otras plataformas digitales. El tradicional dulce colombiano, hecho con pulpa de guayaba y azúcar o panela, se consume en pequeños rectángulos y suele estar cubierto de azúcar.
La polémica no gira en torno al sabor o los ingredientes, sino a la estrategia comercial y el precio del producto. Un usuario advirtió: “Alerta En instagram están gentrificando el bocadillo. Gluten-free, biodegradable packing, energy blocks. La vez pasada mi esposa me dijo que si comprábamos y casi me da un infarto viendo los precios”.
Otros participantes recordaron que el bocadillo no es exclusivo de Colombia. Según una publicación, este “se prepara de forma similar en varios países de Latam. Incluso en Brasil lo tienen con queso y con ellos vas a tener la misma discusión que con la arepas y los venezolanos. También lo encuentras en mercados asiáticos”.
El debate ha expuesto críticas al precio y a la mercadotecnia, pero también un matiz local. Un internauta señaló: “Todos puteando a los gringos cuando es obviamente un un colombiano vendiéndoselos a ellos 20 veces más costoso y tapándose en plata”.
Finalmente, otro comentario destacó la importancia de los productores: “El veleño con ese empaque biodegradable tiene denominación de origen, el marketing es lo de menos, desde que las personas de la zona productora obtengan algún beneficio”.
La marca que promociona estos productos se llama luchosenergyblocks, la empresa tras esta marca es Cafe Coppi Europe Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en septiembre de 2015 que opera Luchos, una marca que vende barritas energéticas de guayaba colombiana para deportistas y se ubica en Londres.
Las barritas energéticas que comercializa la marca se promueven como “una alternativa natural a los geles energéticos”. En sus canales oficiales, Luchos sostiene: “En Luchos, nuestra misión es impulsar estilos de vida activos con bloques energéticos naturales y sostenibles a base de guayaba”
Y revelan de dónde nace el producto: “Inspirados por la rica tradición del ciclismo colombiano, nos comprometemos a ofrecer bloques energéticos de alta calidad, de origen vegetal y elaborados con fruta real”. La empresa subraya su envase “ecológico con forma de hoja” y su propósito de “apoyar a atletas y aventureros de todos los niveles para que alcancen sus metas, respetando el planeta”.
El producto estrella de la marca se basa en el bocadillo veleño, un dulce tradicional colombiano que cuenta con Denominación de Origen Protegida (DOP) desde 2017. Elaborado en Vélez (Santander) y Moniquirá (Boyacá), el bocadillo se distingue por el uso de guayabas maduras seleccionadas y su envoltura en hoja de bijao, lo que asegura la autenticidad y la calidad artesanal.
La DOP, avalada por la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia, protege al bocadillo veleño de imitaciones y garantiza que solo los productos que cumplen con los criterios geográficos y de elaboración puedan ostentar el nombre.
Distribuir productos con DOP implica obligaciones legales precisas. Una empresa privada que quiera comercializarlos debe contar con autorización de la entidad competente, como la Superintendencia de Industria y Comercio o el consejo regulador. Solo así puede emplear la denominación protegida en sus envases y campañas.
Además, es obligatorio cumplir con los estándares de calidad y procedencia fijados en la declaración de la DOP. El uso indebido del nombre, sin la debida autorización, constituye una infracción y puede considerarse competencia desleal o falsificación.
Pese a esto, en redes sociales, la reacción no ha sido unánime. Algunos usuarios expresan preocupación por la apropiación del producto: “Que no pase como lo de Frisbee, Aquí Pregunto El Bocadillo está Registrado como Producto Colombiano?”.
Otros apuntan a la diferencia de precios y la percepción de reventa: “La cuenta que vende eso aparece que queda en reino unido; básicamente un inglés vino a colombia comió eso y ahora lo re vende allá en europa. Lo peor es que 10 bocadillos los vende a 63 mil pesos (conversión de libras a pesos) y acá en colombia esos mismos 10 se venden en 7 mil”.