La estabilidad del Ministerio de la Igualdad y Equidad enfrenta su momento más crítico, a menos de dos meses del plazo fijado por la Corte Constitucional para que el Congreso resuelva su continuidad o liquidación.
La ocupación del despacho principal por parte del sindicato de trabajadores de la entidad (Sintraigualdad) intensificó una crisis institucional que amenaza con paralizar la cartera y poner en riesgo la garantía de derechos para poblaciones vulnerables, en un contexto marcado por tensiones tanto laborales como políticas.
El Gobierno sostiene su respaldo a la cartera, mientras el futuro del ministerio se decidirá, previsiblemente, el próximo mes de junio, lo que convierte a este episodio en un punto de inflexión para las políticas públicas de equidad en Colombia.
El lunes 20 de abril de 2026, el sindicato de la entidad protagonizó una toma del despacho principal en su sede, elevando el conflicto laboral a su punto máximo desde la creación del ministerio.
Esta acción fue explicada por representantes sindicales como una respuesta a presuntas “irregularidades en el proceso de liquidación institucional”, en particular ante la terminación de contratos laborales sin las garantías legales exigidas.
La fecha límite del 20 de junio de 2026, establecida por la Corte Constitucional tras declarar inexequible la Ley 2281 de 2023 —debido al incumplimiento de un análisis de impacto fiscal—, condiciona el futuro de la institución a la decisión del Congreso: si no subsana los errores legales antes de esa fecha, el ministerio deberá cerrarse.
Las denuncias del sindicato incluyen la advertencia de que “decenas de contratos están en riesgo de finalizar sin claridad sobre su situación laboral”, lo que añade incertidumbre en un contexto de alta rotación de ministros —cuatro en menos de tres años— y baja ejecución presupuestal, factores que se identifican como parte de un patrón de inestabilidad estructural desde la fundación de la cartera. El actual ministro, Luis Alfredo Acosta Zapata, no ha ofrecido declaraciones tras la consulta del medio.
El Ministerio de la Igualdad fue creado formalmente mediante la Ley 2281 de 2023, con la vicepresidenta Francia Márquez como principal promotora y una agenda orientada a la inclusión y la equidad social.
Tras el fallo de la Corte Constitucional en mayo de 2024 que declaró inexequible la ley de origen por no evaluar el impacto fiscal, se permitió el funcionamiento temporal para evitar efectos inmediatos, pero se estableció que el Congreso debe decidir para junio de 2026 sí subsana el procedimiento o consiente la liquidación definitiva de la cartera.
El presidente Gustavo Petro insistió en la defensa del ministerio y anunció que, en caso de que el Congreso no respalde la continuidad antes de la fecha límite, el Gobierno presentará el proyecto nuevamente el 20 de julio ante el nuevo Legislativo. Esta postura confirma que el Ejecutivo considera a la cartera un instrumento central en su agenda social.
En el trasfondo de la actual crisis, se destaca que en 2025 el ministerio y su representación sindical alcanzaron acuerdos en materia laboral que, pese a su firma, no han evitado la escalada de conflictos.
Este antecedente sugiere que la raíz de la confrontación obedece a fricciones más profundas, ya sea por cambios sustanciales en las condiciones internas o por la falta de efectividad de los consensos alcanzados.
El Congreso debe resolver futuro del Ministerio de Igualdad tras crisis de gestión y fallas legales
El Ministerio de Igualdad y Equidad, creado en enero de 2023 tras la sanción de la Ley 2281, nació como una apuesta del gobierno de Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez para representar a sectores históricamente marginados.
Márquez asumió la dirección en julio de 2023 con la misión de elaborar un diagnóstico sobre las condiciones de las poblaciones excluidas y de traducirlo en políticas públicas. Sin embargo, la iniciativa enfrentó obstáculos internos y falta de respaldo, lo que debilitó su funcionamiento.
El presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la baja ejecución presupuestal y la ausencia de presencia institucional en los territorios, lo que derivó en la salida de Márquez de la cartera en febrero de 2025.
En su renuncia, Márquez señaló que la burocracia y la política tradicional dentro del gobierno frenaron la transformación prometida.
La situación se agravó cuando la Corte Constitucional, en mayo de 2024, anuló la ley fundacional del ministerio por no haberse evaluado el impacto fiscal, estableciendo como plazo de existencia junio de 2026 y permitiendo al Congreso corregir el procedimiento.
Mientras el Gobierno busca una solución legislativa, el avance es incierto por el clima preelectoral y la falta de mayorías en el Congreso.
A nivel administrativo, una auditoría reveló que en 2024 la ejecución presupuestal del fondo FonIgualdad fue apenas del 3,08%, lo que llevó a recortes en el presupuesto y a una crisis interna marcada por denuncias de acoso sexual contra altos funcionarios.
Además, la continuidad del ministerio se debate ante críticas por su bajo impacto y el crecimiento de su planta, aunque algunos congresistas sostienen que los problemas derivaron de la gestión gubernamental y no de la existencia del ministerio en sí.
El posible cierre del Ministerio de Igualdad abriría un vacío institucional, ya que su función es coordinar políticas para mujeres, pueblos étnicos, juventudes y población LGBTIQ+, agendas antes dispersas entre varias entidades.
El futuro del ministerio depende de si pesan más los avances sociales logrados o los problemas administrativos y políticos que marcaron su corta existencia.