La controversia en torno a un sacerdote del departamento de Santander continúa creciendo luego de que intentara aclarar el alcance de una homilía en la que hizo referencias a la coyuntura política del país y a la fórmula vicepresidencial encabezada por la senadora Paloma Valencia junto a Juan Daniel Oviedo.
Aunque su intención era bajar el tono de la discusión, sus nuevas declaraciones terminaron generando aún más reacciones.
Se trata del padre Gabriel Vega, párroco de Valle de San José, quien optó por pronunciarse públicamente tras la ola de críticas generada por su intervención durante una eucaristía. En su mensaje inicial, el religioso hizo referencias a temas políticos y a la orientación sexual, lo que fue interpretado por algunos sectores como una postura discriminatoria con matiz electoral.
Ante la polémica que se generó, el sacerdote insistió en que su homilía no tuvo un enfoque político ni pretendía favorecer o atacar a algún candidato en particular.
“La homilía no fue hecha con un sentido político, sino con un sentido de iluminar la implicación moral en la vida de la sociedad”, explicó, intentando desmarcarse de cualquier señalamiento de proselitismo.
Sin embargo, uno de los puntos más sensibles de la discusión se mantiene en sus declaraciones sobre la orientación sexual, ya que el padre Vega afirmó que “ser homosexual no es pecado”, pero introdujo un matiz que desató cuestionamientos: “lo que está mal es el comportamiento”.
En ese mismo sentido, añadió que la discusión no gira en torno a la orientación, sino a las conductas humanas, señalando que “incluso los heterosexuales son pecadores cuando realizan la fornicación”.
Estas afirmaciones, lejos de cerrar el debate, reavivaron las críticas en redes sociales y entre distintos sectores de la opinión pública, que consideran que este tipo de discursos perpetúan estigmas, especialmente cuando se emiten en escenarios religiosos con amplia influencia social.
El sacerdote, por su parte, reiteró que su mensaje estaba dirigido exclusivamente a personas de fe y que su objetivo era fortalecer el compromiso social desde el Evangelio. Según explicó, la Iglesia busca que los fieles desarrollen una conciencia moral que les permita participar activamente en la sociedad promoviendo el bien común.
“La Iglesia no es politiquera ni discrimina por condición política, orientación sexual, raza o color. Es un hospital de pecadores donde todos buscan reconciliarse con Dios”, afirmó Vega, en un intento por recalcar el carácter inclusivo de la institución.
En su defensa, también subrayó que la Iglesia católica no responde a corrientes ideológicas específicas: “La Iglesia no es petrista, ni de derecha o de izquierda, ni respalda a un candidato en particular”, aseguró, al tiempo que reconoció que su misión sí tiene un componente social orientado al bienestar colectivo.
Otro de los aspectos que el sacerdote quiso enfatizar fue la responsabilidad del voto en el contexto democrático: “Nuestro voto tiene una implicación moral. Debemos elegir personas que busquen el bien común, conforme a los valores que enseña el Evangelio”, concluyó, insistiendo en la necesidad de que los creyentes tomen decisiones informadas y éticamente fundamentadas.
Además, Vega explicó que sus palabras, en las que mencionó sectores de izquierda y derecha y que en su momento se viralizaron, estaban basadas en una reflexión bíblica, específicamente en el pasaje de los discípulos de Emaús. Según dijo, su intención era “animar la fe de los católicos” y motivarlos a asumir un papel activo en la transformación social desde principios cristianos.
Pese a sus aclaraciones, el caso deja en evidencia la delgada línea entre el discurso religioso y el político en Colombia, especialmente en un contexto preelectoral donde cualquier pronunciamiento puede ser interpretado como una toma de posición. También reabre el debate sobre el alcance de los mensajes emitidos desde los púlpitos y su impacto en temas sensibles como la diversidad sexual y la participación ciudadana.