Un nuevo ciclo de violencia armada y desplazamientos forzados afecta al municipio de Briceño, en el norte del departamento de Antioquia, tras la difusión de amenazas directas contra la población civil por parte de presuntos integrantes del frente 36 de las disidencias de las Farc.
En audios publicados por Caracol Radio, el grupo armado advierten sobre el uso de drones cargados con explosivos para atacar viviendas en las que se sospeche la presencia de grupos rivales, entre ellos, el Clan del Golfo (autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia - EGC).
En la grabación, un presunto integrante de la organización armada informó a los habitantes de sectores como Travesías, Pueblo Nuevo, La Calera y Orejón, que desalojaran sus viviendas antes de comiencen los ataques con explosivos.
“Que se alejen del caserío y que se retiren de ahí, porque hasta las 3:00 p. m. tienen plazo. De ahí para adelante empezamos a bombardear (...) Vamos a ramplear, vamos a bombardear con drones”, señaló el supuesto guerrillero en el audio revelado por el citado medio de comunicación.
En la misma grabación, el presunto cabecilla insiste en que su objetivo es confrontar a grupos rivales y no agredir a los campesinos, aunque también emite acusaciones sin pruebas contra la fuerza pública por supuesta colaboración con organizaciones criminales en la zona.
“Vea, mi viejito, es para que hagan lo siguiente: si esos manes no se quieren abrir de ahí, se desplazan hacia el pueblo y piden Ejército, que verdaderamente no vengan revueltos con esos gamines porque esos que hay por ahí andan revueltos con ellos”, manifestó el hombre armado en otra pieza audiovisual expuesta por Semana.
Como consecuencia inmediata, decenas de familias huyeron para refugiarse en el casco urbano, mientras la presencia de la fuerza pública se refuerza ante el temor de escalada en la confrontación.
Ante la gravedad de las amenazas, las autoridades analizan el material y han intensificado los operativos de seguridad en la región.
Desplazamiento forzado
Según reportes de la Gobernación de Antioquia, por lo menos 75 familias —aproximadamente 130 personas— del corregimiento de Travesías, tuvieron que pasar horas resguardadas antes de desplazarse a la cabecera municipal de Briceño (norte de Antioquia).
La alcaldía activó protocolos de atención para los desplazados, mientras advertía que el número podría aumentar si la escalada de violencia persiste. Las autoridades también confirmaron la suspensión de clases presenciales en las instituciones Antonio Roldán Betancur y Centro Educativo Rural Morrón durante al menos dos días y dispusieron medidas extraordinarias de seguridad.
Así mismo, la administración municipal decretó toque de queda desde las 9:30 p. m. hasta las 5:30 a. m., así como la imposición de la ley seca y ordenó el cierre de establecimientos nocturnos a partir de las 8:30 p. m. Además, se ordenó el apagado de música en espacios públicos desde las 8:00 p. m., en un intento por evitar aglomeraciones y potenciales blancos para ataques.
La gravedad del contexto llevó a la renuncia del personero municipal, Wilmer Moreno, quien dejó el cargo la semana previa por motivos aducidos como personales, aunque líderes locales atribuyen su salida al acoso de la violencia.
Ataques registrados en Briceño
En respuesta a las amenazas, se registraron enfrentamientos armados y ataques con drones en la región mencionada.
El general (r) Luis Eduardo Martínez, actual secretario de seguridad de Antioquia, manifestó en declaraciones a Semana que los hechos dejaron un presunto integrante de las disidencias muerto por la explosión de un dron y forzaron la salida de decenas de familias de la zona rural.
Los operativos de violencia incluyeron el lanzamiento de explosivos desde aeronaves no tripuladas, lo que representa un avance en la capacidad táctica de los grupos armados ilegales.
Igualmente, en la jornada del lunes 21 de abril, un artefacto explosivo fue detonado contra la Institución Educativa Las Cruces y dañó también la fachada de la iglesia local, de acuerdo con el reporte entregado por el alcalde de Briceño, Noé Espinosa, quien también ha recibido amenazas directas y ha optado por limitar su contacto con los medios.
La combinación de amenazas explícitas, ataques directos mediante nuevas tecnologías y desplazamientos masivos configura un escenario de crisis humanitaria persistente en Briceño.
Las autoridades mantienen vigilancia extrema, pero el éxodo forzado y la zozobra en el norte de Antioquia prosiguen en espera de soluciones efectivas al conflicto armado que asedia la región.