Dos integrantes del equipo de la serie 'Sin senos sí hay paraíso 4′ murieron y una persona permanece hospitalizada después de un violento ataque con arma blanca ocurrido durante la grabación en el barrio Los Laches, en el centro de Bogotá.
El incidente se produjo la tarde del 18 de abril de 2026, a escasos metros de la avenida Circunvalar, donde la producción había instalado un set especial para la filmación.
Las versiones por parte de las autoridades apuntan a que Josué Cubillos García, de 24 años, se aproximó al equipo y atacó de manera directa a una persona que descansaba junto a una reja, propinándole una herida en el cuello.
Durante el altercado, la intervención de otros miembros de la producción derivó en una pelea en la que Cubillos García hirió mortalmente a otra persona y lesionó gravemente a una más. El propio agresor perdió la vida en medio de la disputa.
Las víctimas fatales del equipo fueron identificadas como Henry Alberto Benavides Cárdenas, conductor de camión de 45 años, y Nicolás Francisco Perdomo Corrales, asistente de producción de 18 años. La persona herida permanece en estado delicado en el Hospital San Ignacio.
Agresor tenía problemas mentales
La Secretaría de Integración Social de Bogotá revisó sus registros y confirmó que el agresor no figuraba como beneficiario de servicios sociales para población vulnerable, ni estaba inscrito en bases de datos de habitantes de calle o residentes en inquilinatos.
Además, las autoridades informaron que el joven estaba afiliado al régimen contributivo de salud y había cursado estudios superiores como tecnólogo.
Las autoridades de la Policía Metropolitana de Bogotá descartaron que el incidente fuera un robo fallido. Tras analizar más de 35 horas de grabaciones y declaraciones, concluyeron que el ataque estuvo vinculado al estado mental del agresor, identificado como José Cubillos.
El joven, según la reconstrucción oficial, no buscó ingresar al set ni tenía como objetivo a la producción televisiva. “No trató ni de entrar al set”, señaló en la mañana del lunes 20 de abril el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Giovanni Cristancho, en entrevista a Blu Radio, desmintiendo versiones iniciales sobre un posible intento de asalto.
Según el oficial, la primera víctima se encontraba en la vía pública, recostada a una reja, cuando el agresor pasó a su lado, se devolvió y lo atacó por la espalda con un arma cortopunzante. El hecho fue sorpresivo y sin intercambio previo de palabras.
La línea de investigación principal apunta a una confusión: las autoridades creen que Cubillos confundió a la víctima con personal de seguridad de un instituto cercano, donde el día anterior había protagonizado un altercado.
“Creemos que como vio en la puerta a su primera víctima, pensó que hacían parte de la seguridad”, explicó Cristancho al medio radial, para quien ese antecedente es, hasta ahora, la única hipótesis lógica del ataque.
La policía confirmó que el agresor tenía un diagnóstico de trastorno psicótico, asociado al consumo de sustancias y episodios de desorganización del pensamiento. “Era un tipo violento”, puntualizó el oficial, confrimando que el joven ya había sido hospitalizado anteriormente y tenía antecedentes por amenazas.
Después del primer ataque, integrantes del equipo de producción trataron de reducirlo. Durante el forcejeo, Cubillos causó la muerte de una segunda persona y dejó a otra gravemente herida, antes de ser finalmente neutralizado por quienes intentaban detenerlo.
El agresor falleció poco después, producto de las heridas recibidas en ese intento de contención.
El violento episodio provocó la detención de cuatro personas, presentadas ante la Fiscalía, aunque recuperaron su libertad mientras se adelanta el proceso judicial. “Los defensores han alegado la legítima defensa y será el proceso el que determine el alcance de esta actuación”, aclaró el comandante Cristancho.
Perfil del agresor
El oficial detalló a Caracol Radio que Josué Cubillos era “una persona de 24 años, natural de Bogotá, residente del barrio Nuevo Sur, de la localidad de Tunjuelito. Había sido denunciado por el delito de amenazas. Esta persona amenazaba constantemente a algunas personas”, dijo el general.
De igual manera afirmó: “Verificando su historia clínica, presentaba un diagnóstico psiquiátrico de trastorno psicótico asociado a consumo de sustancias psicoactivas, con episodios de desorganización del pensamiento. Tiene diagnóstico diferencial de esquizofrenia. Se pudo establecer, esta persona, lamentablemente, tenía graves alteraciones a su salud mental. De hecho, el día anterior, él había estado en el Instituto Roosevelt, solicitando una historia clínica, la cual no tenía la coherencia porque, pues, es un instituto pediátrico y él fue, dio tres cédulas diferentes. En su momento, nos explican, fue agresivo y los guardas lo tuvieron que sacarlo”.