El caso de la masacre de tres mujeres en la vereda Alto Morichal, en La Macarena, Meta, dio un giro inesperado. Las autoridades ahora consideran como principal sospechoso al que inicialmente se presentó como testigo y sobreviviente: José Tiberio Muñoz Leiton.
La investigación, que en un principio lo ubicaba como víctima de la agresión, lo sitúa ahora en el centro del proceso, tras descubrirse elementos que contradicen su versión inicial. Al parecer, los agentes hallaron en su poder los celulares y cédulas de dos de las víctimas, así como un arma y un cuchillo ensangrentado.
La reconstrucción de los hechos
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, la noche del crimen Muñoz Leiton, de 31 años, había asistido a una comida en casa de un vecino junto a Belcy Monje Calderón, una de las víctimas.
Tras la reunión, ambos se desplazaron en motocicleta hacia la vivienda de las hermanas Monje Calderón y su madre Pracedis Calderón Andrade. El relato entregado a las autoridades indica que en el trayecto se encontraron con Enilson Toledo, exesposo de Belcy, al que Muñoz Leiton acusó de atacarlos con un machete.
La versión del ahora sospechoso sostiene que logró huir en la motocicleta, a pesar de haber sufrido lesiones en el rostro, el pecho, un brazo, la rodilla y la mutilación de un dedo. Buscó ayuda en una finca cercana antes de llegar al hospital de La Macarena, donde recibió atención médica. Horas después, los cuerpos de Belcy, su hermana Arelys Monje Calderón y su madre fueron hallados sin vida.
Nuevas pruebas y contradicciones
La investigación tomó un rumbo diferente tras conocerse que Muñoz Leiton tenía una orden de captura vigente desde 2019 por homicidio con machete. Al interrogarlo, los agentes encontraron en su poder una escopeta hechiza, un cuchillo con rastros de sangre y los teléfonos móviles y documentos de las víctimas.
Estos elementos generaron dudas sobre la veracidad de su testimonio. Los investigadores consideran la hipótesis de que el hombre habría mentido y buscaba apropiarse de un dinero recibido por una de las mujeres a través de una transferencia virtual.
“Se trata de esclarecer si el móvil corresponde a un feminicidio, un homicidio múltiple agravado o un intento de hurto”, declaró Andrea Lizcano, secretaria de Gobierno del Meta. La funcionaria recalcó que la Fiscalía General de la Nación lidera el proceso para determinar el grado de responsabilidad de los involucrados.
El papel de la expareja y la comunidad
Mientras la investigación avanza, Enilson Toledo se presentó ante las autoridades, acompañado de la junta comunal de la vereda Alto Morichal, para manifestar su inocencia.
Aseguró que desconocía lo sucedido hasta su llegada a la vivienda, pues se encontraba en otro lugar a la hora del crimen. Ahora, las autoridades analizan la coartada de Toledo como parte de las líneas de investigación abiertas.
La Secretaría de la Mujer, la Familia y la Equidad de Género del Meta informó que, tras el crimen, se activó la ruta de atención a víctimas y el seguimiento judicial correspondiente.
Lorena Alexandra Ramos Ortiz, titular de la cartera, explicó que no existían denuncias previas ni medidas de protección activas relacionadas con posibles hechos de violencia de género en el núcleo familiar de las fallecidas. Agregó que “una de las víctimas habría sostenido una relación sentimental con el presunto agresor y que el hecho podría estar asociado a dinámicas de control y celos”.
Es de mencionar que José Tiberio Muñoz Leiton se encuentra hospitalizado bajo custodia policial, mientras se hace efectiva la orden de captura y se determina su implicación en el triple homicidio. Enilson Toledo, por su parte, permanece en libertad a la espera de que la Fiscalía defina si existen elementos para vincularlo formalmente al proceso.