Las tensiones generadas por los aranceles impuestos por Ecuador a productos colombianos han reavivado el debate sobre la posible salida de Colombia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
La controversia diplomática, originada tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre el exvicepresidente Jorge Glas y la respuesta de Quito, ha generado dudas sobre las posibles repercusiones de abandonar este bloque regional.
La CAN continúa siendo fundamental para la integración económica y la estabilidad institucional de la región andina, incluidas Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, sobre todo a la hora de mejorar el contexto económico de los países mencionados, según explicó el profesor y litigante en asuntos internacionales de comercio e inversión, José Manuel Álvarez, para El Tiempo.
Si Colombia optara por salir de la Comunidad Andina de Naciones perdería acceso a mecanismos jurídicos esenciales para resolver disputas y se vería obligada a renegociar los acuerdos que hoy sustentan el comercio preferencial y la libre movilidad con socios andinos, según opinó Álvarez.
Este cambio implicaría efectos negativos sobre el comercio, el tránsito de personas y la influencia estratégica del país en Sudamérica.
El conflicto tiene su origen en la decisión de Ecuador de elevar de manera progresiva los aranceles de productos originarios de Colombia hasta alcanzar el 100%.
Esta medida fue implementada en el contexto de la crisis política bilateral desencadenada por la situación judicial de Jorge Glas. La imposición de estos gravámenes, considerada incompatible con el Programa de Liberación del Acuerdo de Cartagena, no encuentra solución en la simple salida de la CAN.
Por el contrario, tal decisión podría acarrear consecuencias estructurales para distintos ámbitos nacionales. El diseño institucional de la CAN, surgido en la década de los 60, buscaba crear un marco capaz de gestionar disputas y evitar la fragmentación regional.
Consecuencias jurídicas y económicas para Colombia
Para el profesor Álvarez, abandonar la CAN dejaría a Colombia sin el respaldo de la Secretaría General y del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, organismos clave para calificar y enfrentar legalmente restricciones comerciales como las impuestas por Ecuador.
Según afirmó para El Tiempo, si bien algunas preferencias arancelarias se mantendrían por cinco años, el resto de los regímenes comunes y normas sobre origen, aduanas o transporte se debilitarían notablemente. La desarticulación de esta estructura supondría mayor incertidumbre y costes en el comercio regional.
El cambio de estatus solo tendría efectos hacia el futuro: las decisiones jurídicas previas seguirían vigentes, pero el derecho andino dejaría de ser aplicable en nuevas controversias.
Además, Colombia perdería toda capacidad para influir en la definición de normas y en la defensa de sus intereses dentro del bloque.
Impacto en el comercio regional y la movilidad de ciudadanos
El efecto sobre el comercio variaría en función de cada socio regional. Con Perú, Colombia mantiene un superávit comercial de USD 456,9 millones, gracias a exportaciones por USD 1.563,7 millones e importaciones de USD 1.106,9 millones, datos oficiales del Dane.
En contraste con Bolivia, el intercambio muestra un déficit cercano a USD 321 millones. Salir de la CAN implicaría volver a negociar cada aspecto de la relación comercial y el régimen de aranceles con estos países, expresó Álvarez.
El sistema andino, además, facilita la residencia, la movilidad y el acceso a los derechos de los ciudadanos entre los países miembros. La desaparición de este marco impondría nuevos trámites y restricciones para trabajadores, empresarios y familias, complicando la vida diaria y la gestión de negocios binacionales.
Obstáculos para Colombia en Mercosur
La integración con Mercosur ha sido propuesta como alternativa, pero se enfrenta a grandes desafíos. Colombia solo es Estado asociado y su paso a miembro pleno requeriría largas negociaciones, reformas legislativas y la aprobación de todos los países integrantes, como detalla Álvarez al medio citado.
Además, el modelo de Mercosur es más intergubernamental y menos supranacional que el de la CAN, lo que restringe las garantías jurídicas e incrementa la dependencia de decisiones políticas nacionales.
Procesos previos, como el de Venezuela tras abandonar la CAN, demuestran que la adhesión puede tardar años y quedar sujeta a posibles bloqueos políticos. Esto limita la posibilidad de que Mercosur sustituya de inmediato el espacio de integración regional que significó la CAN para Colombia.
Finalmente, una ruptura con la Comunidad Andina de Naciones, para el profesor Álvarez, no solventaría el conflicto político y comercial con Ecuador ni revertiría las medidas restrictivas ya adoptadas.