Uno de los compromisos con los que deben cumplir los comparecientes ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) es entregar una versión completa y detallada de sus actos para que de esa forma las víctimas puedan tener claridad de lo que pasó con sus familiares y seres queridos.
Es por ello que se ha destacado todo lo registrado durante las audiencias del caso 10, en el que las víctimas presentaron sus observaciones frente a las versiones entregadas por los comparecientes del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP.
El 17 de abril se llevó a cabo la última diligencia de esta índole en el caso, recordando que el proceso mencionado es en el que se investigan crímenes no amnistiables como masacres, homicidios, desplazamientos forzados y atentados registrados en Atlántico, Bolívar, Cesar, La Guajira, Magdalena y Sucre.
En el inicio de la jornada, la magistrada Marcela Giraldo Muñoz mencionó que en todo momento habrá disposición para escuchar nuevas versiones de los comparecientes para poder lograr llegar a una verdad absoluta de los hechos.
“Hoy cerramos este ciclo de audiencias de observaciones manteniendo viva la disposición para escuchar y seguir construyendo juntos una verdad que dignifique a las víctimas y contribuya a la construcción de paz”.
La primera víctima en hablar fue Nancy Vargas Ávila, que no mostró su rostro por seguridad y pidió que los comparecientes hablen en futuras audiencias sobre qué pasó con sus hermanas Martha y Alexandra, reportadas como desaparecidas desde octubre de 1988.
“Mi hermana (Alexandra) era una niña llena de vida y sueños. Mi hermana Martha no solo era una mujer de sueños, una mujer docente que enseñaba a construirlos y a creer en la vida. Hoy las nombro no solo para recordarlas, sino también para exigir que este país no olvide a las víctimas. Sin verdad no hay justicia ni reparación”, expresó Nancy Vargas Ávila.
Por su parte, María Eugenia Lago Muegues habló sobre lo registrado el 2 de marzo de 1989 en San Diego, César, en donde el grupo guerrillero asesinó a dos de sus hermanos y uno de sus cuñados.
“Quiero pedir que aclaren, que me digan por qué lo hicieron, si mis hermanos eran trabajadores, si vivíamos en la finca trabajando”, fue la exigencia de la víctima durante la audiencia.
Édgar Elihut Moreno Guerrero, hijo de Marta Sofía Guerrero, que fue asesinada el 12 de mayo de 1993 en el caserío El Mango, Cesar, narró cómo fueron los hechos y les pidió a los comparecientes aclarar las razones que los llevaron a cometer este crimen.
“Yo sé que fueron ellos. Yo lo único que quiero saber es por qué lo hicieron, cuál fue el motivo”, fueron las palabras de Moreno Guerrero durante la diligencia.
Por último, una víctima que fue presentada por la magistrada como “Memo” por solicitud de reserva de su nombre y rostro para evitar posibles ataques, pidió a los desmovilizados de las extintas Farc-EP reconocer de manera integral los daños ocasionados a su familia, tras poner un explosivo el 9 de abril de 1999 en Ovejas, Sucre.
“Lo que les pido es que reconozcan en su totalidad el daño grande que nos han hecho”, fueron parte de las palabras de la víctima, que aseguró que las consecuencias por este hecho no solo fueron físicas, sino también emocionales y que persisten hasta la fecha.
Cabe recordar que hasta el momento las Farc-EP han sido responsabilizadas por más de 90.000 homicidios entre 1985 y 2018, representando el 21% de los asesinatos registrados durante el conflicto interno, principalmente en el Caribe y el Magdalena Medio.