Policía incautó 17.000 cervezas en Bolívar: el cargamento cuesta más de $30 millones

Las autoridades detuvieron el vehículo de carga para una diligencia de control e identificaron que el conductor no tenía la documentación de la mercancía

La mercancía costaba más de $30 millones de pesos - crédito Policía Nacional

El 17 de abril, las autoridades en Cartagena, Bolívar, informaron que en un puesto de control en la ruta 2515 se registró la incautación de 450 cajas de cerveza Costeñita avaluadas en más de 30 millones de pesos.

Este operativo fue ejecutado por la Seccional de Tránsito y Transporte de Bolívar en el kilómetro 133 de la ruta mencionada. Al respecto, las autoridades confirmaron que todo se registró durante el desarrollo de un plan de registro y control.

Precisamente, con la intención de confirmar que la documentación de un vehículo de carga estaba en orden, un uniformado detuvo el camión marca Chevrolet en el que transportaban las cervezas sin la documentación tornaguía para la movilización legal de la mercancía.

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El conductor no tenía la documentación de la mercancía - crédito Policía Nacional

Sin que el conductor pudiera evitarlo, los uniformados incautaron el licor, que fue dejado a disposición de las autoridades competentes para cumplir con el protocolo de normatividad vigente en la región.

En el informe oficial, las autoridades hicieron un llamado de atención a los transportadores y comerciantes en la zona, para que cumplan con los requisitos legales y eviten sanciones por casos como el mencionado.

“Estos resultados hacen parte de los controles que venimos intensificando en las vías del departamento para combatir el contrabando y garantizar la legalidad en el transporte de mercancías”, señaló el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía de Bolívar.

Las autoridades han indicado que uno de los objetivos a corto plazo es identificar los lugares en los que se produce el licor ilegal en la región, recordando que en estos lugares producen bebidas alcohólicas sin los permisos ni controles sanitarios requeridos.

Las estructuras criminales suelen utilizar espacios clandestinos donde mezclan alcohol etílico de dudosa procedencia con agua y esencias artificiales para imitar marcas reconocidas. La distribución se realiza mediante redes informales, vendiendo el licor a bares, tiendas o directamente a consumidores, evadiendo impuestos y normativas, y generando ganancias ilícitas para los responsables.

Autoridades piden que la ciudadanía tenga claridad del tipo de licor que consume - crédito Policía Nacional

Riesgos de consumir licor adulterado o sin conocimiento sobre su procedencia

El consumo de licor adulterado o de origen desconocido representa riesgos graves para la salud humana. Uno de los peligros principales radica en la presencia de sustancias tóxicas, como el metanol, que pueden utilizarse en la producción ilegal de bebidas alcohólicas. El metanol es un alcohol industrial altamente venenoso para el organismo. Incluso en pequeñas cantidades, puede provocar efectos adversos en el sistema nervioso central, ocasionando síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, visión borrosa y, en casos severos, ceguera irreversible.

Otra consecuencia posible es la intoxicación severa, que puede derivar en daño hepático, insuficiencia renal y alteraciones cardiovasculares. El consumo de licor sin control sanitario incrementa la probabilidad de ingerir contaminantes adicionales, como metales pesados, bacterias o sustancias químicas no aptas para el consumo humano. Estos componentes pueden causar intoxicaciones agudas, reacciones alérgicas graves, alteraciones neurológicas y, en situaciones extremas, la muerte.

Las autoridades han identificado lugares en los que criminales llenan envases con licor adulterado - crédito Policía Nacional

Las bebidas adulteradas suelen carecer de controles de calidad y no cumplen con los procesos de destilación adecuados. Esto puede originar concentraciones de alcohol etílico superiores a las toleradas por el organismo, lo que favorece el desarrollo de cuadros de intoxicación etílica aguda. El consumo de estas sustancias también puede generar cuadros clínicos de difícil diagnóstico, ya que los síntomas pueden confundirse con los de una intoxicación alcohólica convencional.

El envasado y almacenamiento en condiciones precarias facilita la proliferación de microorganismos patógenos, lo que aumenta el riesgo de infecciones gastrointestinales. Además, la falta de etiquetado confiable impide conocer la composición real del producto, lo que dificulta la identificación y el tratamiento en caso de intoxicación. Estos factores convierten al licor adulterado o de origen incierto en una amenaza significativa para la salud pública.

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