El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que viajará a Venezuela en los próximos días y confirmó que su destino será Caracas el 24 de abril, en medio de los intentos por reactivar canales de diálogo con el gobierno de ese país.
“El 24 de abril voy a ir a Caracas. Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña”, afirmó el mandatario en entrevista con la agencia EFE y Rtve, al explicar que no se concretaron encuentros previos con autoridades venezolanas por razones de seguridad. Según dijo, había invitado a la vicepresidenta venezolana a Colombia, pero “a ella le da temor” y “se dañó la reunión en la frontera”.
El jefe de Estado señaló que este viaje hace parte de su intención de mantener interlocución directa con el gobierno de Venezuela, pese a las diferencias políticas. “He ido varias veces”, aseguró, al tiempo que indicó que uno de los temas que buscará abordar es el futuro político y económico del país vecino.
Durante la entrevista, Petro reiteró que su relación con el gobierno de Venezuela ha sido compleja. “Yo realmente no fui amigo de Maduro”, afirmó, aunque reconoció que han sostenido encuentros desde que asumió la presidencia. Explicó que una de las principales diferencias radica en el modelo económico: “Mi línea progresista alrededor de descarbonizar la economía (…) no suena bien en Venezuela, porque Venezuela lleva un siglo viviendo del petróleo”.
El mandatario también se refirió a los efectos de la crisis venezolana en la región, especialmente en Colombia. Recordó que el país ha recibido a millones de migrantes provenientes de Venezuela y aseguró que el flujo migratorio ya se estabilizó: “La mayoría se quedó en Colombia (…) y está en Colombia. Ya el flujo se detuvo”.
En ese contexto, defendió la integración de esa población al mercado laboral colombiano y destacó su nivel educativo: “Llegaron con más grados de escolaridad que los que hay en Colombia”. Además, sostuvo que, pese a dificultades, el país logró absorber ese fenómeno migratorio: “Se logró asimilar el shock de migración”.
Sobre la situación política en Venezuela, Petro planteó una salida basada en un acuerdo entre sectores en disputa. A su juicio, el país necesita un periodo de transición antes de realizar elecciones. “Tiene que hacerse [elecciones], pero yo lo que he propuesto (…) es hacer algo que se hizo en Colombia (…) que fue cogobernar un tiempo”, explicó.
El presidente propuso un esquema de “uno o dos años” de gobierno compartido entre oficialismo y oposición para generar confianza institucional. “En donde gobernáramos ambos sectores actuales”, dijo, con el objetivo de crear condiciones para comicios “libres de verdad”.
También cuestionó procesos electorales recientes en Venezuela al señalar que no cumplieron condiciones plenas. “No hubo elecciones libres por dos razones: porque no dejaron participar a la oposición y porque no levantaron las sanciones sobre el gobierno”, afirmó.
En relación con las sanciones internacionales, Petro sostuvo que estas afectan el desarrollo democrático. “Unas elecciones bajo sanciones se llaman extorsión, no son libres”, dijo.
El mandatario también abordó la situación de seguridad en la región y el impacto del narcotráfico, al que describió como una red internacional. Indicó que actualmente operan organizaciones de múltiples nacionalidades y que “hemos capturado treinta y ocho nacionalidades diferentes en Bogotá y Medellín”.
Según Petro, el fenómeno del narcotráfico ha cambiado en los últimos años, con una diversificación de mercados hacia Europa, África y Asia. “Ya no va tanto a Estados Unidos (…) sino que va a Europa, que está creciendo el consumo espectacularmente”, afirmó.
Finalmente, el presidente insistió en que la relación con Venezuela debe abordarse desde una perspectiva regional y no exclusivamente bilateral. Reiteró que la estabilidad del país vecino es clave para Colombia y que su visita a Caracas busca aportar a ese objetivo mediante el diálogo directo.