El exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2020-2022) y exalcalde de Montería, Carlos Eduardo Correa Escaf, defendió la polémica decisión del Gobierno Petro de aplicar la eutanasia a ejemplares de hipopótamos en Colombia.
Por medio de un argumento que publicó en su cuenta de LinkedIn, el anterior alto funcionario explicó que la medida es una respuesta “necesaria” a una “herencia innecesaria”, del narcotraficante Pablo Escobar.
El exjefe de la cartera de Ambiente escribió la medida del Gobierno es menester para proteger la biodiversidad y los ecosistemas del país. Con detalle, defendió el trasfondo técnico y científico que ha motivado la decisión comunicada por la actual ministra encargada, Irene Vélez, a partir de la declaratoria de esta especie como invasora que él mismo hizo durante su gestión en 2022, en el Comité Nacional de Especies Invasoras.
Correa recordó que en esa oportunidad declaró al hipopótamo como especie exótica invasora, respaldado por datos del Instituto Humboldt, la Universidad Nacional de Colombia y Cornare, así como por el consejo de expertos africanos. “Y esto no lo digo con satisfacción, sino con la convicción”, sostuvo.
Ese año “suscribimos el convenio del plan para la prevención, control y manejo de la especie, sabía que estábamos abriendo una puerta controversial, una puerta que conducía a varios caminos pero que tarde o temprano, por el bien de la flora y fauna, costos y efectividad, nos llevaría hasta donde hoy ha llegado el país: a la eutanasia para estos 80 animales”, señaló el exministro.
El exfuncionario, contrario a desconocer la indignación de quienes se oponen a la medida y el arraigo simbólico que estos animales tienen en regiones como Puerto Triunfo, probó que los daños ambientales que la presencia del hipopótamo tienen prevalencia sobre especies nativas como el manatí y el chigüiro, y en la calidad del agua del río Magdalena.
En ese sentido dijo que “la naturaleza no entiende de sentimentalismos” y aunque él comparte la indignación de la muerte de estos animales, “el afecto que les tenemos no puede cegarnos frente al daño real que causan”, porque es una especie “que no tiene ningún tipo de control”, y asintió con las proyecciones estimadas por el Gobierno nacional: de 133 hipopótamos en 2022, hoy son 200 y para 2035, podrían ser más de 1.000.
Correa les contestó a quienes proponen la esterilización de los animales
Correa detalló que, durante su periodo, se intentaron alternativas como la esterilización quirúrgica y química de varios ejemplares, el traslado de una pareja al parque Ukumarí de Pereira y la exploración de relocalización internacional. Recordó los altos costos de estas opciones y las dificultades de adaptación de los animales.
“Con Cornare realizamos la esterilización quirúrgica de 12 hipopótamos y esterilizamos otros 38 con gonacon, trasladamos una pareja de hipopótamos jóvenes al parque Ukumarí y exploramos la relocalización internacional en países como México, Perú y Ecuador. Esta última era y sigue siendo una expectativa poco probable y no solo por los costos sino también por las características de estos animales que han vivido a sus anchas en Colombia”.
La relocalización de los ejemplares es otro argumento que emiten voces animalistas; sin embargo, tanto él como otros expertos indican que este tipo de operaciones no son fáciles de lograr, porque es poco probable que los hipopótamos “logren adaptarse a los ecosistemas y adversidades a los que se enfrentarlas en su país de origen”. Agregó que la idea supone barreras diplomáticas adicionales.
De hecho, desde el Ministerio de Ambiente de Vélez se informó que las autoridades diplomáticas mexicanas, por ejemplo, ya han mostrado negativas a recibir a estos animales.
Por lo tanto, como concluyó el exministro, “el anuncio de la eutanasia como un mecanismo de control de la especie invasora está basado en estos datos e investigación”. Incluyó que Colombia es el único país con hipopótamos en estado silvestre fuera de África, una situación que “lejos de ser un privilegio es una de las amenazantes herencias de Pablo Escobar”.
“Durante décadas no fueron gestionados por atención de diferentes colectivos y acciones judiciales. La decisión, aunque dolorosa es responsable e inevitable y debe continuarse aplicando el plan de manejo de la especie para recuperar los ecosistemas”, afirmó.