En un nuevo paso en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas, la Universidad de Antioquia puso en marcha un ambicioso ensayo clínico que busca frenar el avance del alzhéimer mediante una terapia combinada.
El proyecto, conocido como API Colombia 2, retoma años de investigación liderada por el Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) y abre una nueva esperanza en el campo de la prevención.
El estudio, que contará con la participación de 240 personas, evaluará la eficacia de dos medicamentos —donanemab y RG6289— enfocados en controlar la acumulación de amiloide en el cerebro, una proteína estrechamente relacionada con el inicio y progresión del alzhéimer. Esta investigación se desarrolla tras la experiencia previa de API Colombia 1, que, aunque no logró resultados concluyentes en términos terapéuticos, dejó importantes aprendizajes científicos y metodológicos.
“API Colombia 1 tuvo una duración de ocho años y representó una gran escuela para el GNA. Aunque el medicamento Crenezumab no mostró eficacia biológica, dejó un aprendizaje invaluable y todo el conocimiento recorrido con las familias. Siempre hemos tenido una preocupación genuina por ellas y por buscar el mayor beneficio posible, algo que realmente pueda ayudar a prevenir. Ese ha sido el enfoque del grupo: la prevención de este tipo de enfermedades. Por eso se decidió diseñar un nuevo estudio que ahora llamamos API Colombia 2”, explicó David Fernando Aguillón Niño, coordinador del grupo.
De acuerdo con los científicos de la universidad antioqueña, la nueva fase del proyecto introduce un enfoque más amplio al incluir tanto personas sin síntomas como aquellas que ya presentan un deterioro cognitivo leve y este cambio permitirá analizar el comportamiento de los fármacos a lo largo de distintas etapas de la enfermedad, con el objetivo de determinar si pueden retrasar su aparición o disminuir su progresión.
El ensayo clínico tendrá una duración de tres años y estará dividido en dos etapas claramente diferenciadas y durante los primeros 18 meses, los participantes recibirán donanemab de forma intravenosa cada mes.
Posteriormente, en la segunda fase, el medicamento será administrado cada seis meses y se combinará con RG6289, un tratamiento oral de uso diario.
“Durante la primera fase, los participantes podrán recibir donanemab o placebo, según el grupo al que sean asignados. En la segunda, el diseño del estudio permitirá distintas combinaciones: algunos recibirán ambos medicamentos activos, ambos placebos y otros una combinación de tratamiento activo y placebo. Sin embargo, el ensayo está estructurado para que las personas que portan la variante genética presenilina-1 E280A reciban donanemab en al menos una de las dos etapas, lo que permitirá evaluar su efecto en esta población específica”, detalló Claudia Patricia Ramos Pérez, directora médica del estudio.
Uno de los aspectos más relevantes del ensayo es su enfoque en poblaciones con predisposición genética al alzhéimer, particularmente aquellas portadoras de la mutación conocida como “mutación paisa”. No obstante, también incluye participantes sin esta variante, lo que permitirá comparar resultados y ampliar el alcance de los hallazgos científicos.
El funcionamiento de los medicamentos en estudio está directamente ligado al control del amiloide. Esta proteína, aunque cumple funciones normales en el organismo, puede volverse perjudicial cuando se acumula en exceso en el cerebro.
“Todos producimos amiloide desde etapas muy tempranas del desarrollo, incluso antes del nacimiento. Esta proteína cumple funciones importantes en el cerebro, pero también existen mecanismos encargados de eliminarla de forma constante. El problema surge cuando se rompe el equilibrio entre su producción y su eliminación: si se acumula en exceso, puede volverse tóxica para las neuronas”, explicó la directora Ramos Pérez.
En este contexto, donanemab busca eliminar los depósitos de amiloide ya existentes, mientras que RG6289 actúa sobre la producción de esta sustancia al intervenir una enzima clave en su formación.
La combinación de ambos tratamientos apunta a reducir tanto la acumulación como la generación de nuevos depósitos, lo que podría representar un avance significativo en la prevención de la enfermedad.
Los investigadores destacan que, aunque se trata de un paso inicial, los resultados podrían marcar un antes y un después en el abordaje del alzhéimer, especialmente en países como Colombia, donde el envejecimiento poblacional plantea nuevos desafíos en salud pública.
“Colombia es uno de los países más longevos del continente y Antioquia uno de los departamentos con mayor envejecimiento, lo que plantea importantes retos en salud pública frente a enfermedades crónicas no transmisibles como el alzhéimer. En ese contexto, tenemos dos caminos: buscar cómo tratar y curar la enfermedad o avanzar en estrategias para prevenirla. El GNA ha decidido enfocarse en la prevención”, concluyeron los científicos.
Con este nuevo ensayo, la ciencia colombiana se posiciona en la vanguardia de la investigación internacional sobre el alzhéimer, apostando por soluciones que no solo traten la enfermedad, sino que logren anticiparse a su aparición.