“Costos se mantienen elevados”: Gobierno Petro sigue gastando más de lo que puede y así de mal estan las finanzas de Colombia

El deterioro progresivo en la brecha entre los ingresos estatales y el gasto público genera nuevas dudas sobre la solidez financiera del país y la viabilidad de sus compromisos, alertó el Carf

Los datos muestran que el déficit fiscal al inicio de 2026 fue considerablemente mayor que los valores históricos equivalentes - crédito Luisa González/Reuters

El déficit fiscal es aquel que ocurre cuando el gobierno gasta más dinero en servicios públicos, salarios e inversión del que recibe a través de impuestos y otras fuentes de ingreso en un periodo, usualmente un año. Este alcanzó en Colombia $33,4 billones en los dos primeros meses de 2026, lo que equivale al 1,7% del PIB, de acuerdo con el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf). El registro es el mayor para el periodo enero-febrero desde 2004 y evidencia un deterioro sin precedentes en las cuentas públicas del país.

La cifra, superior a las de los últimos años, refleja el impacto de un aumento simultáneo en ingresos y gastos estatales, así como la preocupación de los organismos técnicos por la evolución de la deuda pública y la sostenibilidad financiera.

Tasas récord de ingresos y egresos

Dicho saldo negativo de las finanzas del Estado estuvo marcado por tasas récord tanto de ingresos como de egresos. En 2025, el déficit para este mismo periodo fue del 1,6%, cifra que ya destacaba por su gravedad, mientras que en 2021, tras la pandemia, el desequilibrio fue del 1,3% del PIB.

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Germán Ávila, ministro de Hacienda, es gran responsable de las finanzas del Gobierno - crédito Luisa González/Reuters

Comparaciones históricas del déficit fiscal de Colombia

Las cifras confirman que el déficit fiscal para el arranque de 2026 superó con amplitud los registros históricos comparables. En comparación, el año anterior mostró ya una situación comprometida, pero el desbalance actual la rebasa. El investigador de la Universidad Eafit Diego Montañez-Herrera resumió la tendencia actual al resaltar que “cuando parece que tocamos fondo, el desbalance empeora”.

Los datos oficiales del Estado detallan que los ingresos totales fueron de $51,5 billones, un 10 % más que el año pasado. Al mismo tiempo, los gastos alcanzaron $85 billones, con un crecimiento del 10,7% respecto a 2025.

Ingresos, gastos estatales y composición presupuestal

Según el informe técnico, los ingresos fiscales brutos sumaron $55,2 billones, lo que representa un incremento anual del 11,4%. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) precisó que “la dinámica de ingresos es favorable, a pesar de que la cifra se ubicó por debajo de la meta de la Dian”, en referencia a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales y el objetivo fijado en el Plan Financiero 2026.

Por el lado del gasto público, los principales componentes fueron los gastos de funcionamiento (1,9 % del PIB) y los intereses de la deuda (0,8 %). El gasto primario creció del 1,8 % al 2,1 % sobre el PIB respecto al periodo anterior.

Las tasas sobre PIB de ingresos (2,6%) y gastos (4,3%) dejaron ver una brecha creciente frente a 2025, haciendo más evidente el deterioro fiscal. El déficit primario, que excluye pagos por intereses, descendió hasta el -0,8% del PIB y mostró un retroceso respecto a enero.

Diagnóstico del Carf y advertencias fiscales

Al respecto, el Carf remarcó el progreso de la deuda neta, que llegó al 59,4% del PIB, 2 puntos porcentuales (pp) por encima del periodo previo. El incremento se debe en gran medida a nuevas emisiones internas.

De igual forma, la entidad que preside Juan Carlos Ramírez también reportó que la financiación de corto plazo (TCO) dentro del financiamiento interno bajó del 19% al 18,7% en un mes. El promedio de los últimos cuatro años se ubica en un 11,7%, lo que muestra que el nivel actual sigue siendo alto.

Sobre las condiciones de financiamiento, el Carf señaló que “los costos de financiamiento del Gobierno por la colocación de títulos en el mercado se mantienen elevados entre 12,8% y 14% en prácticamente todas las referencias”. Aunque se observaron leves reducciones en los títulos de mayor plazo, la presión sobre la sostenibilidad fiscal permanece. En materia de liquidez, el órgano advirtió: “La posición de liquidez en pesos se mantiene débil”.

La proporción de la financiación interna destinada a corto plazo (TCO) descendió de 19% a 18,7% en el último mes - crédito Guillermo Restrepo Cervantes/Banco de la República

Liquidez y deuda pública en el primer trimestre de 2026

Al 31 de marzo de 2026, la caja estatal llegó a $7 billones, con un incremento de $400.000 millones respecto a febrero. Sin embargo, los niveles del Tesoro siguen por debajo del mínimo histórico comparado. Durante el mes, el portafolio de TES de la Nación sumó $1,4 billones adicionales, lo que evidenció un crecimiento frente a la tendencia previa. El aumento de las obligaciones públicas se traduce en mayor exposición a alzas en los costos de financiamiento en adelante.

Si bien hubo un leve repunte en la caja estatal, los indicadores mantienen la alerta sobre la debilidad de la liquidez pública y la persistencia de los riesgos estructurales del déficit fiscal de Colombia.

De acuerdo con el informe, el panorama fiscal sugiere que, aun cuando se identifican ligeros avances, el equilibrio financiero nacional enfrenta desafíos que se agudizan, marcando la necesidad de reformas y monitoreo constante sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

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