Un dólar en mínimos no vistos desde 2021 abrió una ventana para quienes tienen deudas internacionales: la divisa estadounidense cayó a $3.608, nivel que no se registraba desde hace tres años, lo que permite cancelar obligaciones en moneda extranjera a un costo sensiblemente menor.
El movimiento de la tasa de cambio beneficia sobre todo a quienes utilizaron su tarjeta de crédito en el exterior, pues el valor final en pesos de esos consumos puede verse reducido en forma directa, según informaron expertos a La República.
La cotización de $3.608,09 representa un retroceso de $23,4 respecto a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) de $3.631,49, colocando a la moneda en un punto de inflexión que no alcanzaba desde que cotizó a $3.589,86 en 2021, de acuerdo con la misma fuente.
Este descenso responde a una serie de factores entre los que destacan el precio internacional del petróleo —que llegó a rozar los USD 100 por barril—, remesas en máximos históricos y la restricción impuesta por el Decreto 0369 de 2026, que limitó a 30% la inversión de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en el extranjero, orientando recursos hacia el ahorro interno.
El mecanismo de conversión al peso de las compras en dólares varía según la política de cada banco. En la mayoría de entidades, la tasa aplicada corresponde al día de facturación: así, quienes viajaron o realizaron compras internacionales durante Semana Santa, verán reflejado el impacto de la devaluación solo cuando se genere su extracto.
Otros bancos emplean la cotización del día de la compra, permitiendo conocer de inmediato el valor en pesos. Hay casos menos frecuentes en los que se considera la tasa vigente al momento del pago, lo que deja al usuario expuesto a la volatilidad del dólar hasta la cancelación de la deuda.
A todas estas variables se suman cargos adicionales: comisiones bancarias o conversiones previas aplicadas por franquicias como Visa o Mastercard, elementos que pueden incidir en el costo definitivo de la obligación en moneda extranjera.
Para quienes poseen compromisos en dólares, el contexto actual posibilita saldar o reducir la deuda por un monto más bajo, atendiendo al nivel de la TRM. Pagar anticipadamente o aprovechar el ciclo devaluatorio puede generar ahorros relevantes, siempre que el consumidor revise cuidadosamente el momento en que la entidad financiera realiza la conversión y los cargos anexos.
El consultor macroeconómico Andrés Langebaek subrayó, en declaraciones a La República, que el tipo de cambio está sujeto a factores complejos y fluctuantes. “Influyen variables como el frente fiscal, las tasas de interés, el entorno político, los precios de exportación e incluso decisiones regulatorias del Gobierno, por lo que cualquier cambio puede alterar las previsiones”, afirmó el experto.
El escenario internacional también pesa en esta dinámica. Langebaek señaló que la persistencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene elevados los precios del petróleo, lo que refuerza la tendencia bajista del dólar.
En línea con esto, Omar Suárez, gerente de renta variable de Aval Casa de Bolsa, remarcó el impacto del crudo sobre la economía nacional: “Cuanto mayor sea el precio del crudo, más presiones bajistas hay sobre la tasa de cambio, porque entran más dólares a la economía”, detalló al medio La República.
En el ámbito local, el decreto que limita la inversión de las AFPs en el exterior al 30% tuvo un papel central, destacó Catalina Tobón, gerente de estrategias de Skandia.
El Decreto 0369 de 2026, firmado el 10 de abril, busca redirigir el ahorro interno para apuntalar proyectos nacionales, lo que, según Tobón en el medio citado, provocó un influjo significativo de dólares al mercado colombiano y contribuyó a la reducción de la divisa.
A este conjunto de fuerzas se añade el crecimiento sostenido de las remesas, que alcanzaron cifras récord e incrementaron la oferta de dólares en el país. Todos estos elementos ensamblan un escenario que favorece a quienes tienen pagos internacionales pendientes: emplear la coyuntura para liquidar deudas en moneda extranjera puede suponer un ahorro real cuyo monto final, no obstante, dependerá del sistema de conversión empleado por cada banco y de los cargos asociados.
La recomendación de los especialistas consultados es clara: monitorear la evolución de la tasa de cambio y adelantar pagos cuando el dólar se mantenga bajo, pues cada variación puede impactar directamente en el saldo efectivo de la deuda en pesos.