Durante una reunión del gabinete de Gobierno que se extendió por más de 3 horas en Ipiales, Nariño, el presidente Gustavo Petro sorprendió al asegurar que un sacerdote de una reconocida parroquia estaría promoviendo mensajes políticos en sus sermones, por lo que el mandatario de los colombianos comparó estas acciones con prácticas que, según él, incentivaron actos de violencia sectaria en el país en el pasado.
En medio de su extensa intervención, Petro pidió a la fuerza pública tomar medidas e instó a proteger la libertad de creencias y el derecho al voto sin manipulación religiosa.
El mandatario expuso que la conducta del sacerdote con las siguientes palabras: “Lo del señor párroco está siendo anticomunismo como hacían los franquistas que se disfrazaban de sotana en las iglesias de mediados del siglo XX y por eso llevaron en los púlpitos diciendo que los liberales eran comunistas y ateos y no sé qué, y eran liberales, a que se mataran 300.000 campesinos liberales y estos respondieran matando conservadores. Y es una violencia de la cual no hemos salido”.
Durante el Consejo de Ministros, liderado por Petro el lunes 13 de abril, se demostró su preocupación sobre el rol de la Iglesia en la contienda electoral. El jefe de Estado sostuvo que el mensaje de los evangelios contrasta con cualquier incitación a la violencia o manipulación política: “El mensaje de Jesús es paz, vida y verdad. No es de mercado, es de la vida, es de la luz que va más allá de la tierra cada vez que morimos, si somos seres de luz. Si no, vamos a la oscuridad, a las energías contrarias a la vida”.
En su discurso, Petro enfatizó que Colombia asegura la libertad de culto, pero advirtió que ese derecho no puede usarse como pretexto para promover enfrentamientos: “Aquí se permite libertad de creencias, pero no para desatar violencias. Tiene un límite. La creencia no es para matar”.
Del mismo modo, el mandatario explicó que su propia familia dejó de asistir a la Parroquia de la Sagrada Familia, en Bogotá, debido a los sermones que considera falsos por tergiversar la figura de Jesús y asociarla con poderes terrenales, según sus declaraciones.
El presidente Petro pidió límites claros a la intervención política de líderes religiosos en época electoral
Al dirigirse al director de la policía, el general William Oswaldo Rincón Zambrano, Gustavo Petro solicitó atención sobre la situación y pidió diálogo con las autoridades eclesiásticas locales.
El presidente afirmó: “No puede haber exclusión ni en los sitios de culto de Colombia, porque hay libertad de creencias. Y los franquistas disfrazados no pueden imponer las creencias en Colombia y menos de manera tan fatídica como pedirle a la gente que no vote por tal o cual”.
Del mismo modo, el presidente fue enfático en la necesidad de respetar la neutralidad política desde las iglesias y recordó lo siguiente: “Estamos en elecciones y aquí hay libertad del voto. Si no le gusta, cállese. Los feligreses tienen la libertad de, de acuerdo a sus creencias o de acuerdo a su pensamiento, de votar por el que se les dé la gana”.
En su intervención, Petro dejó claro que ningún miembro de la fuerza pública debe involucrarse en actividad política: “Aquí nadie vinculado a la fuerza pública hace política. Y ya me toca sacar unas personas por estar en eso, apostando a ver quién va a ser la próxima candidatura, a ver si tumban a los comandantes de hoy y se ponen ellos de comandantes. No, señor. Esos son los caminos de la violencia y la codicia. Y Jesús no era ni violento ni codicioso”.
El mandatario colombiano cerró su llamado advirtiendo que los uniformados tampoco pueden involucrarse en política: “En este momento, nadie que esté en la fuerza pública, por sí mismo, para sí mismo, puede hacer política”.