La incidencia de la pobreza multidimensional en Colombia se ubicó en 9,9% en 2025, lo que representa una reducción de 1,6 puntos porcentuales frente al 11,5% registrado en 2024, de acuerdo con el más reciente comunicado del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).
Según la entidad, “en 2025, la tasa de incidencia de pobreza multidimensional a nivel nacional fue del 9,9%”, con caídas en todos los dominios analizados.
El informe señala que la disminución fue generalizada. En las cabeceras municipales, el indicador pasó de 7,8% a 6,3%, una reducción de 1,5 puntos porcentuales, mientras que en los centros poblados y rural disperso descendió de 24,3% a 22,4%, es decir, 1,9 puntos porcentuales menos. “Estas variaciones fueron estadísticamente significativas en todos los dominios”, indicó el Dane.
En términos absolutos, el organismo reportó que “entre 2024 y 2025, 793.000 personas salieron de la condición de pobreza multidimensional”. No obstante, las diferencias territoriales se mantienen. En 2025, la incidencia en zonas rurales fue 3,6 veces mayor que en las cabeceras, según el boletín técnico.
A nivel regional, la mayor reducción se registró en Bogotá, donde la incidencia pasó de 5,4% en 2024 a 2,2% en 2025, lo que representa una caída de 3,2 puntos porcentuales. También se observaron disminuciones en la región Pacífica y en Amazonía-Orinoquía, ambas con reducciones de 2,1 puntos porcentuales, así como en la región Oriental con 1,4 puntos porcentuales menos.
El análisis por indicadores muestra que no hubo aumentos estadísticamente significativos a nivel nacional. En contraste, se presentaron reducciones en variables asociadas a educación. El Dane precisó que “el indicador rezago escolar presentó una variación de -2,3 p.p., al pasar del 22,0% en 2024 al 19,7% en 2025”, mientras que el bajo logro educativo cayó 1,5 puntos porcentuales.
Sin embargo, algunos indicadores registraron incrementos, aunque sin significancia estadística. El trabajo infantil subió de 1,1% a 1,2%, la inadecuada eliminación de excretas de 9,1% a 9,2% y el material inadecuado de paredes exteriores de 2,1% a 2,2%.
En zonas rurales, se destacó la reducción en el acceso a agua mejorada. El porcentaje de hogares con esta privación bajó 3,0 puntos porcentuales, pasando de 33,7% a 30,7%. En contraste, las barreras de acceso a servicios de salud aumentaron en estos territorios, con un incremento de 0,6 puntos porcentuales, “pasando de 2,8% en el 2024 a 3,4 en el 2025”.
El informe también incluyó un enfoque diferencial. A nivel nacional, las personas en hogares con jefatura femenina presentaron mayores niveles de pobreza multidimensional que aquellas en hogares con jefatura masculina. Para 2025, la incidencia fue de 10,9% en hogares liderados por mujeres, frente a 9,0% en los encabezados por hombres.
Por regiones, la Caribe registró una incidencia de 19,5% en hogares con jefatura femenina, mientras que en los hogares con jefatura masculina fue de 16,4%. En Bogotá, las cifras fueron de 3,2% y 1,4%, respectivamente.
En cuanto al autorreconocimiento étnico, el Dane indicó que “las personas que pertenecían a un hogar cuyo jefe de hogar se reconoce como indígena presentaron una incidencia de pobreza multidimensional del 37,9%”, mientras que en población afrodescendiente fue de 17,4% y en quienes no se autorreconocen étnicamente de 7,9%.
El boletín también reportó que la incidencia en hogares con jefatura campesina fue de 17,4%, frente a 4,5% en aquellos que no se identifican como campesinos.
Pese a la reducción en la incidencia, el promedio de privaciones entre las personas pobres se mantuvo estable. En 2025, “las personas multidimensionalmente pobres” estuvieron privadas en el 40,4% de los indicadores, lo que representa un aumento de 0,2 puntos porcentuales frente al año anterior.
En el análisis por departamentos, Vichada registró la mayor incidencia con 55,2%, aunque también la mayor reducción (15,0 puntos porcentuales). En contraste, Bogotá tuvo la menor incidencia con 2,2%.