La decisión de eliminar 80 hipopótamos descendientes de los ejemplares que el extinto capo del cartel de Medellín Pablo Escobar introdujo de forma ilegal en Colombia, comunicada por la ministra de Ambiente, Irene Vélez, el lunes 13 de abril de 2026, causó una fuerte controversia en las redes sociales. Así como se conocieron fuertes críticas contra esta determinación, también salieron a flote posturas a favor.
Una de ellas fue la de la representante a la Cámara María del Mar Pizarro, del Pacto Histórico, que a través de las redes sociales salió en respaldo a la medida y señaló que la inacción histórica en relación con este delicado asunto agravó la presión sobre la biodiversidad local y los ecosistemas fluviales más afectados por esta especie invasora, que está presente en el país desde la década de los 80.
“El manatí, la nutria, el bocachico y la tortuga de río son Colombia. Son nuestros ríos, nuestra selva, nuestra identidad natural. Hoy los desplaza una especie invasora que no pertenece a estos ecosistemas, introducida ilegalmente por un narcotraficante hace 40 años. Defender nuestra biodiversidad no es indiferencia. Es amor por lo que realmente es nuestro”, expresó la legisladora en su cuenta de X.
Los hipopótamos llegaron a la Hacienda Nápoles, ubicada en Puerto Triunfo (Antioquia) y que fue la antigua finca privada de Pablo Escobar, que en ese entonces importó tres hembras y un macho, como parte de la colección de animales que llegó a tener en este lugar; al igual que rinocerontes, elefantes, jirafas, cebras, camellos, avestruces, canguros, búfalos, leones, tigres, dantas, monos y flamencos.
En su papel de promotora del Plan de Invasiones Biológicas, Pizarro aplaudió la publicación de los protocolos y costos por parte del Ministerio de Ambiente de este procedimiento y vinculó el caso con la necesidad del establecimiento de un Sistema Nacional de Gestión de Invasiones Biológicas, en el que se pueda actuar de manera coordinada para evitar el impacto negativo de estas especies.
Y es que, según datos oficiales, la población de hipopótamos en el país sobrepasó los 160 individuos en los últimos 20 años, con un censo de 2022 que sostenía 169 ejemplares, pero proyecciones de la cartera ambiental han advertido que, de no intervenir, hacia 2030 podrían contarse 500 animales en la región del Magdalena Medio; que es la zona del país en donde se han reproducido los hipopótamos.
¿Por qué serán sacrificados 80 hipopótamos en Colombia?
En este caso, según se supo, justamente la rápida expansión reproductiva y la dificultad para encontrar destinos internacionales de reubicación a estos animales condujeron a la decisión de sacrificar la mitad de la población actual mediante eutanasia controlada, con procedimientos calculados en $150 millones por individuo, según estimaciones del ministerio, encargado de hacer esta labor de eliminación.
El presupuesto total asignado a la ejecución del plan es de $7.000 millones, monto que abarca los meses previos al cambio de administración, previsto para el 7 de agosto, y que debería ser sostenido por el próximo Gobierno. El objetivo trazado responde a recomendaciones científicas, pues en 2022, expertos definieron que el país debía reducir la población en 33 animales por año en el territorio.
Lo anterior, para controlar el impacto ecológico y sanitario generado por la sobrepoblación y el carácter invasor de la especie. En diálogo con Blu Radio, la ministra Vélez precisó que no existen alternativas diplomáticas viables para el traslado internacional de los animales, lo que llevó a priorizar la protección de la fauna y la salud pública locales y, en consecuencia, proceder a la eutanasia vigilada.
“La presencia de estos animales representa un riesgo para nuestras especies nativas, como el manatí y la tortuga, además de afectar la calidad del agua y a las comunidades humanas cercanas”, argumentó Vélez al referido medio, al detallar que los protocolos aplicados contemplan escenarios de eutanasia química y física, ambos bajo los estándares más estrictos de ética y seguridad animal.
En el costo del procedimiento, que como se dijo ronda los $150 millones por animal, se incluyen medicamentos, sedación, el encerramiento y la disposición final de los cuerpos. “Se han encontrado ya algunos individuos que tienen mutaciones, por ejemplo, en la trompa”, según ella, producto de una “pobreza genética” derivada de la procedencia de todos los ejemplares de apenas cuatro hipopótamos.