El déficit fiscal se produce cuando los gastos del Estado superan sus ingresos obtenidos por impuestos, venta de bienes o servicios y otras fuentes en un periodo específico. La diferencia negativa suele cubrirse mediante la emisión de deuda pública. Para 2026, en Colombia, este podría superar el 6% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con un informe del Banco de Bogotá. La persistencia del desequilibrio, sumado al encarecimiento de la deuda y la falta de medidas estructurales, genera alertas acerca del impacto en el acceso a servicios públicos y en la estabilidad financiera futura del país.
Así las cosas, este año podría verse marcado por altos costos de financiación y presiones sobre el gasto público. Entonces, sin reformas estructurales, el país enfrentará riesgos crecientes para la sostenibilidad de la deuda y la prestación de servicios esenciales, lo que afecta tanto a la economía como al bienestar social.
Efecto favorable del petróleo
Según la entidad, el cierre de este año dejaría una cifra apenas inferior a la registrada en 2025 (6,4%), pese al efecto favorable de los precios internacionales del petróleo. La entidad advierte que, aunque el Gobierno proyecta recortes importantes en el gasto primario, estos serían difíciles de lograr solo con los ingresos previstos para el periodo hasta 2026.
El informe señala que, bajo los actuales supuestos, el balance primario estaría entre 3,1% y 3,6% del PIB en 2026, rango que implicaría una mejora marginal frente al año anterior, pero sin consolidar una recuperación fiscal sostenida. Recalcó que, si no se promueven aumentos en los ingresos corrientes o recortes efectivos del gasto público, podrían deteriorarse más las condiciones financieras tanto de los hogares como de las empresas y del propio Estado.
Proyecciones y riesgos fiscales para 2026
Ahora, Corficolombiana estima que el déficit fiscal llegará a un 6,8% del PIB y prevé un déficit primario (la diferencia negativa entre los ingresos corrientes de un estado (impuestos) y sus gastos, excluyendo el pago de intereses de la deuda pública) de 3,7% en 2026, cifras superiores a las oficiales.
Para el analista senior de la entidad, Felipe Espitia, la vulnerabilidad macroeconómica tendrá consecuencias directas en el panorama fiscal.
“La combinación de menor crecimiento, tasas de interés más altas y rigideces en el gasto limita el espacio de maniobra de las finanzas públicas y eleva los riesgos sobre la sostenibilidad de la deuda”, explicó.
Según él, el problema trasciende las cifras de corto plazo. “El aumento del gasto en los últimos años, sumado a la ausencia de una estrategia creíble de consolidación, configura un escenario en el que los desbalances fiscales podrían persistir en el tiempo”. Destacó que el ajuste necesario para estabilizar la deuda ronda los 4 puntos del PIB y recaerá en gran medida sobre la próxima administración.
Dichas tensiones ya se reflejan en el mercado de deuda pública, donde los rendimientos de los TES se mantienen en niveles elevados, entre 13% y 14%, y los inversionistas exigen mayores primas por riesgo ante la incertidumbre fiscal y monetaria. “El mercado ya está internalizando el costo del nuevo equilibrio macroeconómico”, sostuvo el analista senior de Renta Fija de Corficolombiana, que no descartó mayor volatilidad y persistencia de intereses altos.
Deterioro de los pilares económicos
Para otros expertos, el contexto fiscal colombiano se agravó de manera palpable en el último lustro.
El exdirector ejecutivo de Fedesarroollo Luis Fernando Mejía expuso que “el primero se ha deteriorado de manera marcada en los últimos cinco años, con un déficit fiscal promedio de 6,4% del PIB, casi el doble del registrado antes de la pandemia”. Mejía resaltó que tanto la responsabilidad fiscal como la autonomía del Banco de la República para controlar la inflación son los pilares que sostienen la economía nacional.
“Colombia no puede darse el lujo de debilitar el otro pilar, el de la independencia efectiva de la política monetaria, porque correría el riesgo de desencadenar una crisis de confianza con muy graves consecuencias para la economía del país”, advirtió.
Qué significa para los colombianos el déficit fiscal
Para explicar el efecto real de este fenómeno, el fundador de Finanzas en la luna, Norman Luna, planteó un ejemplo sencillo: “Eso es como si tú, en tu casa, te ganaras $3.000.000 mensuales, pero te gastas $5.000.000. Eso quiere decir que vas a tener un déficit de $2.000.000. ¿Y cómo vas a cubrir ese déficit? Con deuda”.
Luna advirtió que, igual que a nivel personal, los intereses de la deuda pública aumentan cuando no se corrige el déficit, obligando a buscar créditos más onerosos para cubrir gastos básicos del Estado. “Ahora, el problema es que en nuestro ejemplo, el que va a tener que pagar esa deuda eres tú. Pero en el caso del Gobierno, el que va a tener que pagar esa deuda también eres tú y soy yo. Somos todos los colombianos”, resaltó.
De cara a los próximos cambios de Gobierno, Luna enfatizó que un porcentaje mayor del presupuesto público irá destinado al pago de deudas acumuladas, restringiendo la capacidad estatal para invertir en salud, educación y seguridad.