La auditoría externa internacional efectuada a las elecciones legislativas y las consultas presidenciales del 8 de marzo de 2026 en Colombia, que eligió a los nuevos miembros del Congreso y a tres aspirantes al primer cargo de la Nación, concluyó que estos comicios se desarrollaron bajo transparencia, estabilidad tecnológica y resguardo frente a amenazas informáticas sin precedentes.
El informe, presentado en Bogotá el jueves 9 de abril por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Iidh/Capel) ante las principales fuerzas políticas y organismos de observación, detalló que se bloquearon más de 30 millones de solicitudes maliciosas mediante mecanismos de protección perimetral en la infraestructura utilizada para la jornada electoral que se desarrolló sin novedades significativas.
Durante el encuentro oficial adelantado en la sede central de la Registraduría Nacional del Estado Civil, voceros de Capel informaron que el 88% de las interacciones fueron atendidas de forma correcta, sin que se produjeran fallos ni degradación del servicio. “Durante la jornada electoral la infraestructura tecnológica operó sin incidentes críticos, ni interrupciones”, destacaron los delegados en mención.
Así pues, se mantuvo una disponibilidad del 100% y se soportaron, de acuerdo con esta veeduría, "picos de hasta 5.85 millones de solicitudes por minuto sin degradación del servicio, según se estableció el documento entregado a representantes del Ministerio del Interior, la Procuraduría General, la Contraloría, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter y la MOE.
En efecto, los resultados de la auditoría especializada internacional a esta jornada, identificaron una operatividad tecnológica íntegra y la ausencia de afectaciones a la disponibilidad o integridad de los sistemas. Las autoridades políticas y observadores validaron la conclusión técnica sobre la estabilidad y trazabilidad del proceso, que será referencia para las presidenciales del 31 de mayo.
Veeduría dio visto bueno al software que se utilizó en el escrutinio de las elecciones
La revisión incluyó una auditoría de software, análisis del diseño arquitectónico y pruebas de seguridad. Marcelo Olivo, consultor de sistemas electorales de Capel, y Alberto Uez, auditor profesional informático de la organización, explicaron que se accedió al código fuente de las aplicaciones empleadas y se hicieron pruebas de vulnerabilidad y “caja gris” en cada uno de los sistemas.
“Se hizo una auditoría del software. Se revisó el diseño de las arquitecturas, el versionamiento, el control de cambios, las funcionalidades y las seguridades. También se hizo una auditoría de seguridad con pruebas independientes de vulnerabilidades y de penetración a cada uno de los sistemas. Incluso, se aplicaron pruebas de caja gris para verificar el aseguramiento de cada plataforma”, precisaron.
La auditoría no se limitó a los principales centros urbanos. Según Olivo y Uez, se movilizaron a más de 250 personas para observar el desempeño de la infraestructura en ciudades pequeñas y zonas rurales. “Quisimos observar el comportamiento, no solo en aquellos donde se disponía de tecnología y de buenos recursos, sino también cómo estaba la situación en ciudades mucho más pequeñas”, afirmaron.
El cierre del proceso arrojó conclusiones claras a juicio de los delegados de Capel. “No tenemos hallazgos vigentes, hemos hecho observaciones en función de nuestra experiencia, hemos recabado información que nos va a servir a futuro y tenemos un proceso electoral que es estable y particularmente es trazable”, confirmaron al exponer el resultado ante los partidos políticos.
MOE también dio parte de legalidad del proceso electoral del 8 de marzo
Por su parte, el informe público de la Misión de Observación Electoral (MOE) agregó datos cuantitativos sobre la correspondencia entre preconteo y escrutinio oficial. De acuerdo con la misión, la coincidencia fue del 99,8%, con una diferencia de apenas 0,20%, unos 37.516 votos, por debajo del desfase registrado en procesos anteriores, donde la cifra llegó al 5,49%.
“El preconteo fue altamente fiable; no se encontraron pruebas de fraude, desmintiendo versiones que cuestionaban la transparencia de la jornada”, indicó la veeduría, que también analizó la distribución de votos en mesas donde partidos no obtuvieron resultados y concluyó que obedeció a una dinámica estadística y no a irregularidades, como lo insinuó el presidente de la República, Gustavo Petro.
No obstante, el mismo informe alertó sobre el estancamiento en la paridad de género, ya que el Congreso no alcanzó el 30% de representación femenina. Tras este informe, la organización instó a los funcionarios públicos de alto rango a actuar con responsabilidad institucional y prudencia en sus declaraciones sobre resultados y candidaturas, para evitar interpretaciones erróneas.