Un ganadero identificado como Henry Ocampo Suaza, de 55 años y originario de Génova, Quindío, fue asesinado el mediodía del miércoles 8 de abril de 2026 en el barrio Alcalá de Envigado (Antioquia), tras descender de su camioneta en compañía de su hija.
El crimen ocurrió a las 12:30 m. en la intersección de la calle 37 sur con la carrera 45B, donde, de acuerdo con testigos y la Secretaría de Seguridad local, sujetos que se transportaban en una moto de alta gama dispararon a la víctima y escaparon.
Incluso, se logró comprobar que la motocicleta en la que se movilizaban era modelo Ducati y fue abandonada en la calle 30 de Medellín tras los primeros rastreos de los uniformados a cargo del caso, según el reporte hecho por las autoridades al diario local El Colombiano.
Del mismo modo, se informó que los uniformados al frente del operativo también hallaron un casco que presuntamente fue utilizado durante el ataque.
Las primeras pesquisas apuntan a que Ocampo Suaza se había detenido junto a su hija para reparar un electrodoméstico, en el momento en el que fue interceptado por los criminales que lo ultimaron a balazos.
De acuerdo con el informe oficial entregado por el secretario de Seguridad de Envigado, Ricardo Vásquez González, el hombre habría sido perseguido desde el sector del Tesoro en Medellín por una motocicleta y un carro antes del ataque armado, pues los criminales se aseguraron de su identidad para acabar con su vida.
“Unos sujetos atentan contra la de un ciudadano de 55 años, el cual venía del sector del Tesoro en Medellín y fue seguido, pues, por unos vehículos, una motocicleta y un carro, donde el sujeto, al bajarse del carro, es interceptado por el sicario, quien atenta contra la vida del mismo”, aseguró el funcionario.
Del mismo modo, se dio a conocer que el cuerpo del ganadero permaneció en el lugar, mientras los agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación realizaban las respectivas labores judiciales y la Policía Nacional se encargaba del rastreo de los autores.
La víctima, que se dedicaba a la actividad ganadera en Villavicencio, Meta, habría cedido uno de sus predios para el desarrollo de biocombustibles, según datos recopilados por la investigación, por lo que se está verificando si este movimiento tendría que ver con el fatal ataque.
Por ahora, los equipos de seguridad se encuentran analizando la evidencia obtenida para ubicar a los responsables del homicidio y presentarlos ante las autoridades para su judicialización.
Autoridades trabajan por acabar con estructuras criminales en la región
En febrero de 2026, la Policía de Medellín desarticuló una estructura criminal dedicada al sicariato que coordinaba homicidios en Colombia y el extranjero, combinando la ejecución de delitos con la realización de rituales de brujería. Esta intervención, resultado de semanas de labor de inteligencia, demuestra que algunas de las modalidades del crimen organizado en la ciudad involucran prácticas esotéricas para, presuntamente, proteger a sus integrantes de la acción de la justicia.
Durante la diligencia de allanamiento y registro, las autoridades capturaron en flagrancia a nueve personas vinculadas con la estructura. La incautación incluyó ocho armas de fuego, además de 77 cartuchos de distintos calibres, 29 teléfonos celulares, tres computadores y dos tabletas electrónicas, según informó la Alcaldía de Medellín.
En una de las habitaciones del inmueble, la Policía halló un altar con velas, objetos rituales y una imagen de la Santa Muerte. De acuerdo con las investigaciones preliminares, este altar habría sido utilizado en prácticas asociadas al ejercicio criminal de la organización.
Según declaró el alcalde Federico Gutiérrez: “Se habla de exportación de servicios criminales o de delitos activos. No necesariamente todos los sicariatos se realizaron acá, sino en otras ciudades del mundo. Tenían un altar de brujería, con el cual, según información preliminar, buscaban una especie de blindaje contra la acción de la justicia. Existen presuntas conexiones internacionales. Es importante ver cómo algunos de los homicidios ocurridos en Medellín, que han tenido como víctimas a extranjeros, posiblemente fueron determinados por estas personas”.