Colombia pasa por un momento difícil para la economía, sobre todo, para quienes buscan endeudarse. Por un lado, el aumento de la tasa de interés del Banco de la República incrementó de gran manera el costo de las tarjetas de crédito, lo que generó preocupación entre los usuarios. La tasa de intervención del Banco de la República, que define el costo al que el Emisor presta dinero a los bancos comerciales, se elevó a 11,25% el 31 de marzo, efecto que se refleja en el encarecimiento del crédito y en la subida de las tasas que aplican las entidades financieras.
Por el otro, la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) fijó el techo legal de la tasa de usura, límite máximo de intereses remuneratorios o moratorios que las entidades financieras en Colombia pueden cobrar legalmente por préstamos, para abril en 26,76%.
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Como se recordará, las tasas que aplican los bancos para tarjetas de crédito actualmente fluctúan entre 18,37% y 25,49% anual, lo que acerca a muchas entidades al máximo legal permitido. El encarecimiento afecta tanto los pagos diferidos como los avances en efectivo, así como otras operaciones de financiamiento. La población enfrenta una mayor restricción de acceso al crédito y un aumento en la carga financiera cotidiana, lo que obliga a los consumidores a revisar con atención las condiciones de cada entidad antes de tomar nuevas deudas.
La política monetaria restrictiva, implementada por el Banco de la República, responde a la necesidad de frenar una inflación que permanece por encima de lo previsto para el comienzo del año (cerró 5,29% en febrero, según el Dane). Según el gerente general del Emisor, Leonardo Villar, la inflación en enero y febrero superó el nivel registrado al cierre de 2025, y las expectativas siguen elevadas. El endurecimiento de la política monetaria ratifica el objetivo de moderar la emisión de dinero y contener la presión sobre los precios de la economía colombiana.
Mientras tanto, el nivel de inflación ronda todavía el 7%, lo que motiva mantener las condiciones estrictas para controlar el consumo. El impacto inmediato de la subida de tasas se nota en el mayor costo de usar tarjetas de crédito, pues las entidades ajustan sus cobros y tienden a operar muy cerca del nuevo tope fijado para abril de 2026.
Efectos del alza de tasas en el crédito y el consumo
Los clientes de tarjetas de crédito en Colombia sienten ya el efecto del aumento de tasas. Diferir compras o solicitar avances en efectivo implica un costo adicional, y financiar gastos a plazos se ha vuelto notoriamente más costoso. La menor capacidad de consumo genera presión sobre los hogares, al mismo tiempo que otros productos, como los créditos de vivienda, encarecen el acceso a recursos para nuevas inversiones o refinanciaciones.
Según la Superintendencia, la tasa de usura para tarjetas de crédito está ahora en 26,76%, y la mayoría de los bancos operan en valores muy próximos a este límite legal. La advertencia para quienes planean financiarse con tarjeta es clara: el crédito seguirá siendo caro mientras continúe el actual ciclo de altas tasas de interés.
Tasas de interés y bancos con las tarjetas más caras y más baratas
El reporte de la Superintendencia Financiera con corte al 13 de marzo muestra diferencias importantes entre las tasas que aplican los bancos colombianos:
Los que figuran como las entidades con los valores más altos, próximas al techo de usura que rige en abril:
- Coltefinanciera: 25,49%.
- Banco Unión: 25,48%.
- Banco Falabella: 25,31%.
Por otra parte, las opciones menos costosas corresponden a:
- Coopcentral: 18,37%
- Itaú: 18,47%.
- Banco Agrario: 20,65%.
Estas tasas se mantienen más alejadas del tope legal. Las diferencias pueden aliviar el costo del financiamiento para algunos usuarios, dependiendo de la entidad elegida.
En un rango intermedio, aparecen:
- Bancolombia: 24,14%.
- Banco Popular: 24,05%.
- Banco de Bogotá: 23,96%.
Aunque no tienen los porcentajes más altos, reflejan de igual manera el proceso de encarecimiento del crédito a nivel nacional.
La información evidencia la importancia de comparar las tasas entre entidades y revisar de manera atenta las condiciones de cada producto financiero antes de asumir un nuevo compromiso crediticio.
Perspectivas para el crédito y recomendaciones para usuarios
Con las actuales tasas de interés elevadas y una inflación que se resiste a bajar, el crédito en Colombia seguirá siendo costoso a corto y mediano plazo. El acceso a financiamiento es restringido y los hogares se ven obligados a analizar cuidadosamente las opciones disponibles antes de asumir nuevas deudas.
El endeudamiento de las familias puede verse incrementado por el nivel de las tasas durante los próximos meses.
Por ello, examinar las características de cada producto y consultar las tasas antes de diferir gastos o solicitar crédito resulta clave para evitar un deterioro en la capacidad de pago y mantener unas finanzas personales más estables.