Los secretos de un ‘sayayin’ del Bronx de Bogotá: “Mi corazón se endureció”

Jorge ‘Moneda’ entrevistó a un hombre que pasó de ser la seguridad del mayor centro de expendio de drogas de la capital a dirigir una fundación

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La Operación Némesis implicó la colaboración de más de 2.500 efectivos para desmantelar el peligroso sector del Bronx en Bogotá - crédito Colprensa
2.500 policías participaron en el operativo en el que fue desmantelado el Bronx - crédito Colprensa

En el pódcast Real, que presenta Jorge Lizcano, conocido en el contexto de las barras de fútbol como “Moneda”, entrevistó a un hombre al que llamó Andrés “Huellas”, un hombre que aseguró haber sido “sayayin” en el Bronx de Bogotá.

Cabe recordar que un “sayayin” en la zona de delincuencia y consumo que fue desmantelada por las autoridades era la forma con la que se le conocía a los encargados de la seguridad en el lugar.

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Se han generado varias leyendas urbanas en las que se asegura que los “sayas”, bajo órdenes de expendedores de drogas, torturaron y asesinaron a consumidores en el centro de Bogotá.

Los secretos de un ‘sayayin’

Bronx - Huellas - Moneda
Andrés 'Huellas' narró lo que vivió en el Bronx de Bogotá - credito @Real/YouTube

El exintegrante de los llamados saiyajines del Bronx relató cómo funcionaba el control de seguridad en el sector y qué reglas regían la convivencia en un espacio marcado por el tráfico de drogas y la violencia.

“Allí no podía haber problemas. Nosotros, en el control de zona, teníamos la consigna de que cuando entraban las barras, no podía ocurrir ningún incidente. Si había algún enfrentamiento entre barras, el responsable recibía su castigo, y si la situación escalaba, la consecuencia era más grave”, explicó.

“Huellas” indicó que la prioridad era mantener el orden y asegurar que las actividades ilícitas no se vieran afectadas por conflictos internos. “En ese contexto, podía ocurrir que alguien terminara muy mal. Nuestro objetivo era que las barras ingresaran en paz, que esa zona se mantuviera tranquila. No queríamos violencia porque eso perjudicaba las ventas. Lo que buscábamos era ganar dinero. Las barras debían respetar nuestro espacio y cumplir con lo que establecíamos”.

Esta era una de las zonas más peligrosas de Bogotá - crédito Colprensa
Esta era una de las zonas más peligrosas de Bogotá - crédito Colprensa

El exsayayin describió un ambiente en el que la seguridad y el control absoluto eran impuestos por quienes vigilaban el territorio. “Mientras la gente se comportara y estuviera tranquila, no ocurría nada. Allí no se permitía robar ni generar conflictos. Teníamos un control total”.

Según su relato, el grupo encargado de la seguridad no toleraba a los ladrones y su foco estaba en los negocios, pero no admitía complicaciones que pudieran poner en riesgo sus intereses.

“Cuidábamos a la gente. No tolerábamos a los ladrones. Hacíamos negocios, pero no queríamos problemas en nuestro territorio porque eso nos traía complicaciones”, mencionó “Huellas”, que fue capturado en diciembre de 2012 y desde ese momento comenzó un proceso de rehabilitación.

“Hoy me encuentro con viejos conocidos y mantengo una buena relación con ellos, porque compartimos situaciones difíciles. No hablamos de nadie, medimos nuestras palabras y nunca mencionamos nombres”.

'Huellas' fue capturado en 2012, cuatro años antes del operativo en el que fue desmantelado el Bronx - crédito Pacific Press
'Huellas' fue capturado en 2012, cuatro años antes del operativo en el que fue desmantelado el Bronx - crédito Pacific Press

Desde su vivencia, ahora busca ofrecer a los jóvenes una oportunidad diferente a la que él tuvo. “Ahora trato de dar a los jóvenes lo que me hubiera gustado recibir a mí. Llegué al camino equivocado porque nunca tuve una oportunidad. Me sacaron a la calle, nadie apostaba por mí, ni familia ni amigos. Al llegar al centro de Bogotá, tuve que dormir en la calle y empecé a robar hasta terminar en el Bronx y trabajar allí. Pasé por muchas situaciones para sobrevivir”.

El exsayayin indicó que la realidad del Bronx forjó en él una actitud defensiva y distante. “Mi corazón se endureció, aunque no era lo que quería para mi vida. Hoy hubiera deseado recibir un abrazo o un ‘te quiero’, algo que nunca escuché. Solo recibí malas palabras, tanto en mi casa como en otros lugares. Nadie me ayudó en el colegio”.

Actualmente, Andrés “Huellas” afirma que su vida ha cambiado de manera significativa y que su objetivo es no decepcionar a sus seres queridos y seguir ayudando a las nuevas generaciones.

Ahora soy otra persona. Ya no recurro a la violencia. Mi vida cambió por mi familia, mis hijas, mi esposa, mis nietos y los chicos que están en la fundación. He visto cómo se recuperan espacios, cómo se abren puertas, incluso para quienes quieren estudiar. Aunque yo no pude estudiar, ahora puedo ayudar a otro”.