La creciente interacción de niños, adolescentes y adultos con plataformas digitales ha generado preocupación por la incidencia de factores de riesgo en la salud mental.
Estudios recientes destacan que redes sociales se han convertido en espacios donde se manifiestan conductas asociadas a depresión, ansiedad e ideación suicida. El caso ha cobrado tal importancia que, recientemente, en un fallo histórico la justicia de Estados Unidos condenó a Google y a Meta a pagar tres millones de dólares en daños compensatorios y tres millones en daños punitivos por adicción a las redes sociales.
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Esto, luego de que una mujer de 20 años acusara a Instagram y YouTube de haber dañado su salud mental desde que comenzó a usar estas aplicaciones cuando tenía menos de 10 años. Según argumentó la joven, el diseño adictivo de estas redes sociales provocó depresión, problemas de autoestima, ansiedad y pensamientos suicidas, lo que llevó al tribunal a reconocer el daño y ordenar la compensación económica.
Frente a las implicaciones de la redes en la salud mental, principalmente de los jóvenes, la Secretaría de Salud de Bogotá y la UPF Barcelona School of Management formalizaron una alianza para implementar en el Proyecto STOP, una iniciativa internacional orientada a identificar señales de riesgo en redes sociales, particulamente de TikTok, y conectar a las personas con atención oportuna.
Prevención digital y atención inmediata: así operará la nueva estrategia
La estrategia comenzará a operar desde el 1 de abril de 2026 en la capital y permitirá, mediante análisis de datos y algoritmos de inteligencia artificial, detectar patrones asociados a ideación suicida, depresión y otros riesgos en salud mental. A partir de esa identificación, los usuarios de TikTok serán orientados hacia la Línea 106 “El poder ser escuchado”, canal distrital de orientación y apoyo en salud mental de la Secretaría de Salud de Bogotá.
La subdirectora de determinantes en salud, Sofía Ríos, explicó que: “En Bogotá estamos dando un paso decisivo en la prevención del suicidio por medio del uso de inteligencia artificial en la identificación de patrones de la conducta suicida en entornos digitales, lo que nos permite activar de manera oportuna un activo institucional para conectar a las personas con la Línea 106. En el marco de la cooperación internacional, consolida una apuesta innovadora por el bienestar y amplía nuestra capacidad de llegar, especialmente, a adolescentes y jóvenes que hoy no acceden a los canales tradicionales de atención, fortaleciendo así la respuesta en salud pública”.
El Proyecto STOP es liderado por Ana Freire, directora del Proyecto STOP y vicedecana de Impacto Social e Innovación Académica de la UPF Barcelona School of Management. Según la información oficial, la iniciativa ha demostrado en Europa su capacidad para ampliar el acceso a servicios de apoyo mediante la combinación de tecnología y comunicación digital, con un enfoque dirigido a poblaciones que no suelen acudir a los canales convencionales.
Freire señaló que: “La inteligencia artificial no solo nos permite entender cómo se manifiestan las señales de alerta en redes sociales y actuar a tiempo, sino también comprender el perfil de los usuarios para intervenir en etapas tempranas de prevención, brindando escucha emocional y acompañamiento a lo largo de todo el proceso. Con el Proyecto STOP buscamos tender un puente entre las personas en situación de vulnerabilidad y los servicios de apoyo, combinando tecnología, evidencia y sensibilidad humana para salvar vidas”.
La directora del proyecto también destacó el valor de la implementación en la capital colombiana: “Queremos seguir expandiéndonos progresivamente a más países y sumar a nuevas organizaciones a esta iniciativa. En este contexto, la implementación en Bogotá representa un hito especialmente significativo, ya que evidencia el potencial de seguir fortaleciendo el alcance de las líneas de atención disponibles para la ciudadanía”.
El acuerdo entre la Secretaría Distrital de Salud y la UPF Barcelona School of Management se formalizó mediante un memorando de entendimiento que establece un marco de cooperación técnica y científica sin compromisos financieros. El trabajo conjunto se centrará en el intercambio de conocimiento, análisis de resultados y fortalecimiento de políticas públicas en salud mental.
Las entidades confirmaron que la estrategia garantizará el cumplimiento de la normativa de protección de datos personales mediante el uso de información anonimizada y el respeto por los principios de seguridad y confidencialidad.