Remesas ya traen más dólares a Colombia que la inversión extranjera y cambian la economía del país

Solo en febrero el país recibió más de USD1.100 millones por giros desde el exterior y ya son más de 20 meses consecutivos por encima de los USD1.000 millones

Las remesas enviadas a Colombia alcanzaron USD1.101 millones en febrero, superando a la inversión extranjera directa como fuente principal de ingreso - crédito Luisa González/REUTERS

En los hogares colombianos, el dinero que llega desde el exterior sigue ganando protagonismo. Cada mes, miles de familias dependen de esos giros para sostener gastos básicos, y las últimas cifras mostraron que ese flujo no solo se mantiene, sino que continúa creciendo. Durante febrero, el país recibió USD1.101 millones en remesas, un monto que confirma una tendencia sostenida al alza. Más allá del número, lo que llama la atención es el peso que estos recursos adquirieron dentro de la economía nacional, incluso por encima de otras fuentes tradicionales de ingreso.

Ese comportamiento no es nuevo, pero sí cada vez más evidente. Por segundo mes del año, las remesas superaron ampliamente la inversión extranjera directa, marcando una diferencia que empieza a redefinir el mapa de los ingresos externos de Colombia. De acuerdo con los datos del Banco de la República, en febrero la inversión extranjera directa (IED) alcanzó USD814 millones. La comparación deja un resultado claro, los recursos enviados por colombianos en el exterior fueron cerca de 1,3 veces mayores que los capitales que ingresaron como inversión.

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Colombia registra 21 meses consecutivos con remesas superiores a los USD1.000 millones, consolidando su importancia en la economía nacional - crédito Luisa González/REUTERS

El crecimiento de las remesas también se refleja en su variación anual. Frente a febrero de 2025, cuando se registraron USD1.031 millones, el aumento fue de 6,73%. Además, en comparación con enero de este año, cuando el monto fue de USD1.020 millones, el incremento mensual alcanzó el 7,9%.

Este dinamismo no es aislado. De hecho, las remesas completan ya 21 meses consecutivos por encima de los USD1.000 millones. La última vez que estuvieron por debajo de ese umbral fue en mayo de 2024, cuando se ubicaron en USD960,09 millones. Si se observa el acumulado del año, la tendencia se consolida. Entre enero y febrero, Colombia ha recibido USD2.121 millones por este concepto, una cifra que evidencia la estabilidad de estos flujos en el corto plazo.

Llevado a una escala más cotidiana, el impacto también se puede dimensionar en términos per cápita. Si se distribuye el monto de febrero entre la población, cada colombiano habría recibido, en promedio, cerca de USD20 en remesas durante ese mes. Sin embargo, el fenómeno va más allá de los promedios. En muchas regiones del país, especialmente en aquellas con alta migración, estos recursos representan una fuente clave de ingresos para los hogares. En algunos casos, incluso superan otras entradas económicas formales.

El contraste en 2025 muestra una caída del 16,1% en la inversión extranjera directa frente al año anterior, acentuando el protagonismo de las remesas - crédito Europa Press

El contraste con la inversión extranjera directa resulta aún más significativo cuando se mira el panorama anual. En 2025, la IED se ubicó en USD11.469 millones, lo que significó una caída de 16,1% frente a 2024, cuando había alcanzado USD13.684 millones. Al poner esta cifra en perspectiva con las remesas del mismo año, que sumaron USD13.098 millones, se confirma un hecho poco común en la historia reciente del país, el dinero enviado por colombianos en el exterior superó al capital que llega a través de inversionistas extranjeros.

Este comportamiento no se veía desde hace dos décadas. La última vez que ocurrió algo similar fue en 2004, cuando las remesas alcanzaron USD3.169,9 millones, ligeramente por encima de los USD3.116 millones registrados en inversión extranjera. El cambio en esta relación plantea preguntas sobre la estructura económica del país. Mientras la inversión extranjera suele estar asociada a proyectos productivos y generación de empleo, las remesas tienen un impacto más directo en el consumo de los hogares.

Esto no significa que una fuente reemplace a la otra, pero sí evidencia una transformación en el peso relativo de cada una. En un contexto de menor dinamismo de la inversión, las remesas ganaron terreno como soporte económico.

El máximo instituto financiero resalta cómo estos fondos aportan de manera inmediata al bienestar de las familias y redefinen el círculo económico doméstico frente a otras entradas clásicas - crédito Luisa González/REUTERS

Además, su comportamiento está vinculado a factores externos, como la situación laboral de los colombianos en el exterior y las condiciones económicas de los países donde residen. Esto introduce un componente adicional de dependencia frente a lo que ocurre fuera del país.

Aun así, por ahora la tendencia es clara. Las remesas no solo se mantienen en niveles altos, sino que continúan creciendo y consolidándose como uno de los principales flujos de ingreso para Colombia. En medio de este panorama, el reto estará en entender cómo aprovechar estos recursos de manera más estratégica. Más allá de su impacto inmediato en el consumo, podrían convertirse en una oportunidad para impulsar ahorro, inversión y desarrollo en distintas regiones del país.

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