El Bajo Cauca antioqueño enfrenta una agudización de la crisis social y económica a raíz del paro minero que, tras nueve días consecutivos de manifestaciones, ha generado pérdidas estimadas en $8.910 millones solo en el transporte de carga, según Fedetranscarga.
La continuación de los bloqueos no solo ha comprometido la movilidad de miles de toneladas diarias sino que profundizó los episodios de violencia en municipios clave, afectando gravemente a los habitantes y al normal desarrollo de las actividades económicas y sociales.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
La afectación económica inmediata abarca una merma de $7.650 millones en ingresos y sobrecostos operativos para el sector transportador durante la última semana, conforme precisó Fedetranscarga al medio regional.
La situación ha escalado hasta provocar pérdidas superiores a $1.100 millones diarios y la paralización del flujo de carga en los corredores estratégicos de Caucasia y sus alrededores.
Disturbios durante jornada
El martes 24 de marzo, los mineros implementaron una marcha pacífica y una caravana en las principales calles de Caucasia, en un ambiente inicialmente sereno. Sin embargo, al avanzar la jornada, diferentes puntos del Bajo Cauca se vieron sacudidos por disturbios.
El municipio de El Bagre se convirtió en epicentro de enfrentamientos tras la quema de llantas y la instalación de obstáculos sobre el puente La Libertad, lo que facilitó la intervención de unidades del Undmo (Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden).
La violencia en las vías se evidenció también a través de hechos inusuales, como el reportado por medios regionales, donde una canoa balastrera fue utilizada para bloquear el paso en la Troncal de Occidente, a la altura del puente Carlos Lleras. Estas acciones remarcan la intensidad de los enfrentamientos y la crisis de orden público.
El epicentro de los hechos de violencia permanece en Caucasia. El martes 24 de marzo, un tractocamión fue incendiado cerca del puente Carlos Lleras Restrepo, en la vía hacia Zaragoza, y además del incendio, se reportó el saqueo del vehículo. El gremio transportador ATC informó que son cinco los camiones incinerados en menos de 24 horas en el Bajo Cauca a consecuencia del paro minero.
El presidente de la ATC, Anderson Quiceno, expresó al medio regional El Colombiano: “No más contra los camioneros, son familias, patrimonios que aún se pagan y deben, vidas destrozadas y nada de empatía para sus dueños y conductores. ¿Otro estallido social en 2026? y cada cuatro años un año maldito para los camioneros del país. Hasta cuándo la barbarie y la sevicia?”.
El conflicto impactó directamente incluso al sector salud. Una ambulancia que trasladaba a un paciente a la Clínica Pajonal fue atacada mientras recorría la Troncal de Occidente en Caucasia, hecho que suscitó rechazo generalizado y volvió a encender la alarma sobre la vulnerabilidad de la misión médica en contextos de bloqueo.
Mesa Minera del Bajo Cauca
La Mesa Minera del Bajo Cauca, Valdivia y Sur de Córdoba manifestó, mediante sus comunicados #17 y #18, su rechazo a los actos violentos y a la alteración del orden público.
En el más reciente documento, la organización subrayó que la movilización desarrollada en Caucasia fue de carácter pacífico y aclaró que los disturbios ocurridos en municipios como El Bagre no están bajo su dirección, exhortando a la calma y respeto tanto hacia la protesta pacífica como hacia el trabajo de la fuerza pública.
En relación con el ataque a la ambulancia, la Mesa Minera insistió en la protección del corredor humanitario y la inviolabilidad de la misión médica. Mientras la organización verificaba el hecho, anticipó que, si se confirma, lo repudiará sin reservas.
La Mesa Minera pidió respeto para el gremio y exigió al Gobierno nacional atención inmediata a la crisis. De acuerdo con sus dirigentes, el objetivo de la protesta es la dignificación de su trabajo y no la exacerbación de la violencia.