La reaparición de alias Candelario, presunto cabecilla de las disidencias de las Farc, encabezó una reunión masiva con campesinos en el corregimiento de La Gabarra, en Tibú, Norte de Santander, bajo un fuerte dispositivo de seguridad armado.
El hecho, registrado en video y divulgado por el medio local La voz del Catatumbo, ofrece un retrato de la persistente tensión y la frágil situación de orden público en la región fronteriza del Catatumbo. En las imágenes difundidas, alias Candelario se presenta ante la comunidad acompañado por un grupo de hombres con indumentaria militar y armas de largo alcance.
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El líder, que se identifica como “hijo de la región”, dirige un discurso a los habitantes de la zona rural, mientras es escoltado por sus hombres en plena luz del día. La escena, reportada por medios locales, ilustra la capacidad de movilización y control territorial que mantienen algunos grupos armados ilegales en esta zona del Norte de Santander.
Disputa territorial y mensajes a la comunidad
Durante la intervención, “Candelario” lanzó críticas directas contra voceros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización también presente en la región, y pone en evidencia la disputa territorial que persiste entre estructuras armadas ilegales.
“Estos carajos del ELN, esos voceros, qué sé yo, que pusieron, porque en ese tiempo yo no había escuchado a ”Silvana" ni al “viejo Ricardo”. O yo no los conocí. Bueno, digamos que son voceros o qué sé yo”, expresa en el video.
El líder armado recalcó su origen local y su compromiso con el territorio: “Si yo no ayudo a liberar el Catatumbo, ¿quién lo va a hacer?”, afirma ante los asistentes, remarcando su vínculo con la zona y buscando legitimidad entre los presentes. La intervención evidencia la estrategia de estos grupos para fortalecer su influencia sobre la población civil y consolidar posiciones frente a rivales armados.
Intimidación y presión sobre la población
Uno de los elementos que más preocupación generó tras la difusión del video es la admisión de “Candelario” sobre la realización de un “casa a casa” previo al encuentro, con el objetivo de identificar a quienes asistirían a la reunión.
Según sus palabras, “Aquí hay gente que no quiso venir hoy a la reunión. Uno entiende que es por miedo. Pero ¿qué miedo vamos a tener de gente que vive acá en la región? Porque yo que hice el casa a casa, me di de cuenta que hay gente que acá no está”.
La referencia a este tipo de acciones es interpretada por las autoridades como una medida de presión o intimidación sobre la comunidad, en un contexto en el que la presencia de actores armados condiciona la vida cotidiana y limita la autonomía de los habitantes rurales.
Contexto de seguridad en el Catatumbo
La región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, se ha caracterizado en los últimos años por la presencia de distintos grupos armados ilegales, entre ellos las disidencias de las Farc y el ELN, que mantienen disputas por el control de rutas y actividades ilícitas.
Los constantes enfrentamientos y la presión sobre las comunidades han dificultado los procesos de desarrollo y acceso a servicios básicos, generando desplazamientos y vulneraciones de los derechos humanos.
La situación registrada en La Gabarra añade un nuevo capítulo a la crisis de orden público en el nororiente colombiano, donde el accionar de los grupos armados ilegales sigue marcando la agenda local y nacional. La reaparición de figuras como alias Candelario mantiene en alerta a las autoridades y a la población, en un escenario de permanente tensión y disputa territorial.