El municipio de Santiago de Tolú ha dado un paso relevante en la promoción del arte y la conciencia ambiental con la creación del segundo mural de tapillas recicladas más grande de Colombia.
Para este se usaron más de 86.000 tapas plásticas, recogidas de manglares, arroyos y playas, se han convertido en la materia prima de una obra que transforma la percepción sobre los residuos y su potencial para construir comunidad.
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Bajo la dirección del artista y ambientalista Eduardo Butrón Hodwalker, la pared lateral del Hotel Campomar Tolu se ha convertido en un lienzo multicolor.
Allí se distinguen figuras emblemáticas como el pescador artesanal, las palenqueras y la biodiversidad marina local, en una composición que combina cultura y naturaleza. El mural, más allá de su valor estético, narra la memoria y las costumbres de los habitantes de Tolú, recordando que la identidad colectiva también puede surgir a partir de lo que otros desechan.
La obra no es un simple adorno urbano. El mural, hecho a partir de miles de tapas rescatadas de sitios turísticos, busca transmitir un mensaje directo sobre la responsabilidad en el consumo y el impacto del plástico en los ecosistemas.
“Cada tapa que se integra a este mural representa una historia de participación ciudadana y un llamado a reflexionar sobre el consumo responsable y el cuidado de nuestro entorno”, explicó Eduardo Butrón Hodwalker en un video compartido por la Gobernación de Sucre.
El mural de Tolú se ha perfilado como el más grande del Caribe colombiano realizado con este tipo de material reciclado. La iniciativa, impulsada por la Gobernación de Sucre, pone de relieve cómo la colaboración entre instituciones, artistas y ciudadanos puede transformar espacios comunes en referentes de conciencia ambiental para toda la región.
El proyecto no sería posible sin el involucramiento de la comunidad. Residentes y visitantes donaron tapas y participaron activamente en la recolección, limpieza y selección de los materiales. “Este es un proceso de cocreación con la comunidad”, relató Butrón Hodwalker en el video donde agradeció el apoyo del hotel Campomar y de la Escuela de Artes del departamento.
La construcción del muraltuvo un impacto social, ya que personas de distintas edades y sectores se unieron en torno a la causa. Uno de los participantes, integrante de la corporación Corporegatas, destacó: “Hoy hemos decidido apoyar a la Gobernación de Sucre y con su artista a recoger las tapitas para hacer los murales. En representación del sesenta por ciento de los pescadores... le damos las gracias, las gracias a la Gobernación por venir a embellecer parte de nuestro pueblo”.
La reacción de los habitantes ha sido de orgullo y pertenencia. “Nos sentimos halagados. Esto resalta nuestra identidad, la imagen de nuestro pueblo toludeño y sucreño para Tolú y para el mundo entero”, expresó uno de los voceros de la comunidad durante la inauguración de la obra.
Desde el hotel, también manifestaron satisfacción: “Nos sentimos privilegiados de prestar nuestras instalaciones para este aporte tan hermoso y tan lindo que están haciendo nuestros artistas junto con la Gobernación de Sucre”.
En redes sociales, los mensajes han celebrado la intervención artística y su mensaje ecológico, aunque también han surgido llamados a fortalecer el cuidado del espacio público. “Una obra de esa magnitud y belleza solo lo podía realizar el sr Eduardo Butrón, excelente ser humano, excelente artista y de lo mejor que tiene Magangué, Bolívar”, escribió un usuario.
Otros, en cambio, remarcaron la necesidad de mantener el área: “Uy lindo el mural, pero amerita una manito de pintura el resto de la pared... sentido de pertenencia de la gente de mi pueblo falta” o advirtieron sobre el riesgo de daños futuros: “No demora mucho. Y lo dañan sus propios nativos”.
El objetivo de este mural va más allá de la ornamentación. Según Butrón Hodwalker: “Lo más importante es el mensaje que queremos enviar con este muro, que tenemos que ser consumidores responsables y que por ningún motivo estos residuos sólidos deben ir a parar a nuestros mares, a nuestros manglares, a nuestros ríos, ni a nuestras ciudades”. Así, Tolú se posiciona como un referente de sostenibilidad y educación ambiental.