El presidente Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para defenderse de las acusaciones que surgieron tras su encuentro con los miembros de la bancada del Pacto Histórico, pues se le señaló por haber violado las normas de imparcialidad electoral al reunirse con representantes de su propio partido, aunque las elecciones ya habían finalizado.
Petro, sin embargo, dejó claro que no veía ningún inconveniente en mantener reuniones con los miembros electos, dado que ya habían concluido las elecciones y que, por lo tanto, no existía posibilidad de influir en los resultados.
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“No entiendo, hasta Uribe y Santos iban como presidentes al partido de la U en sus convenciones y ahora se les volvió delito que me reúna con la bancada electa del Pacto cuando ya no hay elecciones de Congreso”, escribió el presidente en su post de X.
Gustavo Petro concluyó su publicación, al señalar: “Yo soy militante del Pacto y puedo recibir a mis compañeros y compañeras elegidos por el pueblo, sin ningún proble (sic)”.
Y es que el encuentro con los nuevos congresistas del Pacto Histórico tuvo lugar el viernes 13 de marzo en la Casa de Nariño. Esta reunión ocurrió apenas cinco días después de que el partido de izquierda obtuviera 4,4 millones de votos en el Senado, alcanzando al menos 27 curules.
A pesar de los resultados, el Pacto Histórico sigue en plena fase de escrutinio, buscando aumentar su representación en la Cámara y consolidar su mayoría en Bogotá.
Tensiones políticas tras la reunión con la bancada del Pacto Histórico
Las declaraciones de Petro fueron en respuesta a una columna escrita por el periodista Fidel Cano Correa, que cuestionó públicamente la reunión entre el presidente y su bancada, acusándolo de violar la imparcialidad que debe mantener un mandatario en tiempos de elecciones.
Cano, en su escrito para el diario El Espectador, aseguró que las acciones de Petro favorecían a su partido y contravenían las normas que prohíben la intervención del Ejecutivo en los procesos electorales.
En su artículo titulado El gobierno burla las normas y las garantías electorales, el periodista criticó tanto al presidente como a su equipo, al destacar que el comportamiento de Petro ponía en riesgo la transparencia de los comicios.
“Eso, Presidente, está prohibido”, escribió. A pesar de esto, el presidente se defendió con firmeza, al señalar que no había ningún incumplimiento de la ley, dado que las elecciones ya habían concluido.
El texto de Cano también cuestionó al ministro del Interior, Armando Benedetti, que, según el periodista, había mostrado públicamente su parcialidad en redes sociales, celebrando derrotas de opositores del gobierno. Esto, para el periodista, representaba una violación al deber de neutralidad que debe prevalecer en los altos funcionarios del Estado.
Además, la columna hizo referencia a las denuncias de uso indebido de medios estatales, que, según la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, favorecieron al presidente y su partido durante la campaña, por lo que el periodista mencionó que la televisión y la radio públicas mostraron un sesgo a favor del Pacto Histórico, lo que alimentó aún más las críticas hacia la imparcialidad del gobierno.
Las tensiones políticas se incrementaron tras las elecciones del 8 de marzo; ahora, con los resultados aún en escrutinio, la situación podría continuar generando controversias.
La oposición solicitó que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes abra una investigación formal para determinar si el presidente violó las normativas electorales. Sin embargo, Petro se mantiene firme en su defensa de su derecho a actuar dentro de los márgenes de la ley.
En este escenario, la discusión sobre la intervención de los funcionarios del Gobierno en asuntos electorales no parece llegar a su fin.