El Gobierno nacional actualizó sus proyecciones económicas para 2026 y explicó las razones detrás del reciente ajuste en las expectativas de inflación. De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, el aumento en la proyección para el cierre del año, que ahora se ubica en 5,8%, responde principalmente a factores externos y sectoriales, mientras que el impacto del incremento del salario mínimo sería limitado.
La cartera señaló que la revisión se realizó con base en la información más reciente sobre precios, así como en la actualización del Plan Financiero. En el documento, el ministerio precisó que varios elementos internacionales y domésticos están influyendo en la dinámica inflacionaria del país.
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Uno de los elementos que más peso tiene en el nuevo cálculo es el comportamiento de los mercados energéticos. El ministerio explicó que el aumento en los precios internacionales del petróleo, que en días recientes superó los 100 dólares por barril, generó presiones inflacionarias a nivel global. Según el análisis oficial, este fenómeno termina trasladándose a las economías nacionales a través de los costos de insumos y bienes importados.
“En primer lugar, el aumento reciente en los precios internacionales del petróleo, que en días pasados ha superado la barrera de los USD 100 por barril y fertilizantes, genera presiones inflacionarias a nivel global, con efectos sobre los precios locales a través de insumos y bienes importados”, explicó el Ministerio.
Incluso en un escenario de riesgo, la entidad advirtió que el precio promedio del crudo podría mantenerse por encima de las estimaciones iniciales del mercado. “En un escenario de riesgo, el precio del crudo podría alcanzar un promedio cercano a USD 79 por barril, alrededor de USD 20 por encima de las estimaciones proyectadas días atrás por el consenso del mercado”, señaló el documento.
A estas presiones externas se suman factores internos asociados al comportamiento de los alimentos. El ministerio indicó que los mayores costos de insumos y las condiciones climáticas recientes generaron choques de oferta que impactan la evolución de los precios. “En segundo lugar, los mayores costos de insumos y las condiciones climáticas como resultado de la emergencia invernal, han generado choques de oferta que se reflejan en una mayor inflación de alimentos durante el corrido de 2026”, señaló el comunicado.
Las cifras muestran que esta canasta está creciendo a un ritmo superior al promedio general de la economía. A febrero, la inflación acumulada en alimentos se ubicó en 3%, por encima del 2,27% registrado por el índice general. Dentro de ese comportamiento se destacan algunos productos específicos que tuvieron incrementos significativos. Entre ellos aparecen la carne de res y sus derivados (3,7%), las papas (22,1%) y el tomate (35,4%), según el reporte oficial.
Frente a uno de los debates más frecuentes en materia económica, el Ministerio de Hacienda aclaró que el incremento del salario mínimo no sería el principal motor de la inflación proyectada para este año. De acuerdo con la entidad, su efecto en el ajuste de las expectativas es reducido frente a otros factores.
“En este contexto, el aumento del salario mínimo explica marginalmente el ajuste en la proyección de inflación, evidenciado por el comportamiento de la inflación en los dos primeros meses del año”, indicó el ministerio. En cambio, el documento insistió en que variables como los precios internacionales del petróleo, los fertilizantes, las presiones en alimentos asociadas a las condiciones climáticas y los efectos del entorno monetario tienen un mayor peso en la evolución de los precios.
El Gobierno también señaló que el contexto monetario puede generar efectos adicionales en los costos de producción de las empresas. Según explicó la cartera, el mantenimiento de tasas de interés elevadas encarece el financiamiento de las compañías y reduce su liquidez, lo que podría trasladarse parcialmente a los precios finales de bienes y servicios.
“Como se señaló en la rueda de prensa de la Junta Directiva del Banco de la República de enero de 2026, la política monetaria contractiva también puede generar presiones de costos en las empresas”, señaló el documento. En ese sentido, el ministerio advirtió que “el significativo aumento en las tasas de interés encarece el financiamiento del capital de trabajo e insumos y reduce la liquidez de las firmas más endeudadas”.
Además de las perspectivas de inflación, el comunicado también presentó una actualización del panorama fiscal del país. El Ministerio de Hacienda aseguró que las finanzas públicas muestran una tendencia de ajuste gradual. Según las cifras oficiales, el déficit total del Gobierno nacional pasó de 6,7% del PIB en 2024 a 6,4% en 2025, y se proyecta que baje a 5,1% del PIB en 2026. En la misma línea, el déficit primario también mostraría una reducción, al pasar de 3,5% a 2,1% del PIB entre 2025 y 2026.
De acuerdo con la cartera, el manejo fiscal para este año busca garantizar el cumplimiento de las obligaciones presupuestarias sin generar un aumento significativo en el déficit público. “Para 2026 se proyecta un manejo prudente de las finanzas públicas, orientado a garantizar la financiación de obligaciones presupuestarias sin incrementar de manera significativa el déficit”, señaló el ministerio.