Los aprendices del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) que cursan programas técnicos y tecnológicos, tanto en modalidad presencial como virtual o a distancia, cuentan en 2026 con una gama de apoyos socioeconómicos y garantías que facilitan su permanencia y éxito en la formación laboral.
La estrategia de Bienestar al Aprendiz, eje central del acompañamiento, integra actividades deportivas, culturales, de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y desarrollo humano, junto a beneficios económicos cruciales para quienes enfrentan barreras de acceso o riesgo de deserción.
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Uno de los principales beneficios es el Apoyo de Sostenimiento Regular, reglamentado por la Resolución 169 de 2022. Este auxilio económico mensual equivale al 50% de un Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (aproximadamente $580.000 COP en 2026) y está dirigido a aprendices de estratos 1 y 2, matriculados en programas titulados técnicos o tecnológicos.
El beneficio busca cubrir gastos básicos como transporte, materiales y alimentación, y se concede tanto en la etapa lectiva como en la productiva, siempre que el aprendiz no tenga vínculo laboral, contrato de aprendizaje, patrocinio, ni reciba otro subsidio estatal. El proceso de adjudicación se realiza mediante convocatorias públicas, priorizando a personas con discapacidad, comunidades indígenas, afrocolombianas, víctimas del conflicto o pertenecientes a grupos A/B del Sisbén.
En paralelo, los aprendices de carreras relacionadas con la construcción pueden acceder al Apoyo de Sostenimiento del Fondo de la Industria de la Construcción (FIC). Este auxilio económico mensual corresponde hasta el 60% del salario mínimo (con ajustes al 30% en enero y diciembre según el calendario académico) y está orientado a cubrir principalmente los costos de transporte y alimentación durante las etapas lectiva y productiva.
El FIC es gestionado directamente por los centros de formación y financiado con recursos de la contribución obligatoria de empleadores del sector. Para postularse, el aprendiz debe pertenecer a estratos 1 o 2, estar matriculado en el Sena, tener Sisbén y no contar con vínculo laboral ni contrato de aprendizaje vigente. Su objetivo es disminuir la deserción y apoyar la certificación de futuros técnicos y tecnólogos en construcción.
Adicionalmente, el Sena ofrece el Apoyo de Transporte para facilitar la movilización de los aprendices hacia los ambientes de formación o actividades institucionales. Existe también el Apoyo de Alimentación, destinado a quienes cursan formación titulada, y los Centros de Convivencia para estudiantes de zonas apartadas o en situación especial, donde reciben alojamiento, alimentación y acompañamiento integral.
Para mejorar el acceso a la conectividad, el Sena contempla apoyos en Medios Tecnológicos, lo que permite a los aprendices participar plenamente en la formación virtual o híbrida. El programa de Monitorias es otra herramienta de impulso al mérito académico: aprendices destacados pueden apoyar procesos formativos y recibir un estímulo económico adicional.
En cuanto al contrato de aprendizaje, en 2026 los aprendices del Sena reciben un pago mensual que corresponde al Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (smmlv), estimado en $1.750.905. Durante la etapa lectiva (teórica) perciben el 75% del smmlv (unos $1.313.179), mientras que en la etapa práctica (productiva) reciben el 100% del smmlv.
Además, cuentan con auxilio de transporte, afiliación obligatoria a salud y ARL desde el primer día, y, en la etapa productiva, derecho a prestaciones sociales como cesantías y prima, conforme a la Ley 2466 de 2025 y el decreto de salario mínimo vigente.
El acceso a estos apoyos está sujeto a la disponibilidad presupuestal y a los procedimientos de convocatoria pública establecidos por el Sena. Los beneficios buscan garantizar la permanencia, el bienestar y la culminación exitosa de los aprendices, especialmente de quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad socioeconómica o pertenecen a grupos sociales priorizados.