El comportamiento de las finanzas públicas en el inicio de 2026 muestra señales mixtas, aunque con un balance que, por ahora, resulta favorable para las cuentas del Estado. Las cifras más recientes indican que los ingresos tributarios arrancaron el año con un ritmo sólido, mientras el gasto público avanza con mayor moderación frente a lo programado.
Durante febrero, el recaudo de impuestos alcanzó los $18,8 billones. La cifra representa un aumento del 12,8% frente al mismo mes del año pasado. Con este resultado, el acumulado entre enero y febrero llegó a $56,1 billones, lo que equivale a un crecimiento anual de 13,3%.
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Este desempeño fue analizado por el Grupo Cibest en el informe Pulso Fiscal Bancolombia de marzo. Según sus cálculos, el avance observado en los primeros dos meses del año ya cubre el 17,9% de la meta oficial de recaudo fijada para 2026, que asciende a $312,8 billones.
Las estimaciones elaboradas a partir de información transaccional sugieren que incluso podría presentarse un ligero sobrecumplimiento frente a la meta proyectada para este momento del calendario fiscal. De acuerdo con el análisis, ese margen positivo rondaría los $2,2 billones.
Detrás de ese comportamiento hay algunos impuestos que tienen un papel determinante. El informe señala que el impuesto de renta se mantiene como uno de los principales motores del recaudo. A este se suman el IVA externo y el IVA interno, tributos que también registran aportes relevantes al crecimiento observado en los ingresos del Gobierno.
No todos los gravámenes, sin embargo, muestran la misma dinámica. Algunos impuestos presentan retrocesos en comparación con el año anterior, lo que introduce matices en la lectura del panorama fiscal.
Entre los tributos que registran caídas destacan los asociados a los combustibles. El gravamen a la gasolina y al Acpm mostró descensos pronunciados durante el último año. A esa tendencia se suma el impuesto al patrimonio, que también perdió peso dentro de la estructura del recaudo reciente.
Mientras los ingresos avanzan con dinamismo, el comportamiento del gasto público ofrece otro ángulo del análisis. Durante febrero, el Gobierno habría comprometido cerca de $37,0 billones en recursos. Esta cifra representa una disminución anual de 9,1% frente al mismo periodo de 2025.
Si se observa el acumulado de los dos primeros meses del año, los compromisos de gasto suman aproximadamente $129,3 billones. Ese monto equivale al 23,6% del Presupuesto General de la Nación correspondiente a 2026. Aun así, los números muestran que la ejecución del gasto se encuentra por encima de lo que inicialmente se había programado para este punto del año. De acuerdo con la planificación oficial, a febrero el nivel esperado de compromisos debía ubicarse alrededor de $120,9 billones.
El avance real, por tanto, refleja una diferencia positiva cercana a $8,4 billones en comparación con lo proyectado en el presupuesto. En otras palabras, aunque el gasto crece a un ritmo menor que el del año pasado, su ejecución sigue superando lo que estaba previsto en la programación inicial.
La lectura conjunta de estos indicadores permite trazar un primer diagnóstico sobre la situación fiscal del país al inicio de 2026. Según el análisis del Grupo Cibest, la combinación de mayores ingresos tributarios y un gasto que avanza con cierta moderación podría favorecer un escenario más equilibrado para las cuentas públicas.
Ese balance resulta relevante si se tiene en cuenta el desafío que representa el control del déficit fiscal. Un mayor recaudo contribuye a fortalecer los ingresos del Estado, mientras que un gasto más contenido ayuda a reducir presiones sobre el presupuesto.
Por ahora, el comportamiento de los primeros meses del año sugiere un inicio relativamente favorable en ese frente. Sin embargo, el desempeño de las finanzas públicas dependerá en buena medida de lo que ocurra durante el resto del calendario fiscal.
La atención de los analistas estará puesta, sobre todo, en la evolución de los principales impuestos que hoy impulsan el recaudo. La capacidad del impuesto de renta y del IVA para mantener su dinamismo será clave para sostener el ritmo de ingresos. Al mismo tiempo, será necesario observar si los tributos que mostraron debilidad, como los relacionados con combustibles y patrimonio, continúan restando impulso al recaudo o si logran estabilizar su comportamiento.
Otro punto de seguimiento será la trayectoria del gasto público. En los próximos meses se evaluará si la ejecución del Presupuesto General de la Nación se ajusta a la programación oficial o si mantiene las diferencias observadas en este primer tramo del año.