Un caso de presunto abuso en el jardín infantil Stanford en el norte de Bogotá ha generado inquietud entre la comunidad educativa, luego de la denuncia formulada por la familia de una menor de aproximadamente tres años contra un docente de la institución.
La identidad de la persona señalada permanece bajo reserva, mientras la dirección del establecimiento recalca su política de protección y colaboración en la investigación.
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El caso está actualmente bajo investigación de las autoridades, tras una denuncia presentada el 4 de marzo de 2026.
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El centro educativo puso a disposición de los investigadores registros institucionales y material audiovisual, activó los protocolos internos de protección infantil y acompañó a la familia afectada, manteniendo la confidencialidad exigida por las leyes de protección de datos.
Según el relato de los familiares, la menor refirió supuestos tocamientos inapropiados durante una clase de ballet. Esto motivó la denuncia formal y la aplicación de los procedimientos legales y administrativos correspondientes. La institución fue notificada en la mañana del 4 de marzo y procedió de inmediato a implementar las medidas previstas en su reglamento.
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Posteriormente, y tras la difusión del hecho en redes sociales y medios de comunicación, la administración emitió un comunicado. En él, explicó las acciones tomadas y reiteró su compromiso con la transparencia y la cooperación en el proceso de esclarecimiento.
Acciones y protocolos institucionales de protección
La administración del jardín subrayó que “el bienestar, la protección y la seguridad de los niños y niñas constituyen el principio fundamental que orienta cada una de las acciones” del centro educativo.
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Tras ser informada del caso, activó mecanismos previstos en la Ley 1098 de 2006, que establece la protección integral de la infancia.
De igual forma, se llevó a cabo la Ruta de Atención Integral para la convivencia escolar, conforme a la legislación nacional para la prevención y atención de este tipo de situaciones. Entre las medidas adoptadas se incluyó la entrega de registros institucionales y material audiovisual para contribuir con la labor de las autoridades.
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El jardín resaltó su política de cero tolerancia ante cualquier vulneración de derechos de los menores. Además, garantizó acompañamiento a la familia involucrada y abrió canales de comunicación para orientar a toda la comunidad educativa, preservando la privacidad de la menor y la confidencialidad requerida durante el proceso.
La dirección reiteró que, conforme a la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos, se abstendrá de divulgar detalles particulares del caso, resguardando tanto la intimidad como la seguridad de la niña y de las personas involucradas.
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Estado de la investigación y repercusión en la comunidad
Hasta el momento, la investigación se encuentra en curso y la identidad del docente señalado sigue siendo confidencial. Las autoridades competentes, incluido el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), avanzan en la recolección y análisis de pruebas para determinar si existieron conductas delictivas.
El caso ha provocado preocupación entre los padres y docentes, dada la corta edad de los estudiantes. Desde la dirección del jardín se aseguró que las actividades continúan normalmente, bajo estricta supervisión y priorizando la seguridad de todos los menores.
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En la comunidad educativa se mantiene la expectativa por los resultados de la investigación, así como la confianza en que el proceso legal garantizará la protección y el bienestar de los alumnos.
El compromiso institucional sigue enfocado en garantizar un entorno seguro y respetuoso para los estudiantes, destacando la importancia de actuar siempre en defensa de los derechos de la niñez en todas las decisiones relacionadas con su cuidado.
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