La Procuraduría General ha decidido no prorrogar la suspensión que pesaba sobre Juan Miguel Huertas Herrera, general del Ejército Nacional, y Wilmar de Jesús Mejía, funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), permitiendo su regreso inmediato a sus cargos, mientras continúa la investigación sobre los presuntos vínculos de ambos con disidencias de las FARC, lideradas por alias Calarcá.
La decisión, firmada por el procurador delegado de la Sala Disciplinaria de Instrucción y revelada a la opinión pública, señala que “no se cumplen los requisitos para realizar la prórroga de la suspensión de sus respectivos cargos”, suspensión emitida el 27 de noviembre del año pasado.
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Esto implica que, a falta de elementos adicionales, no se extenderán las medidas preventivas que exigían su alejamiento de los cargos de comandante de personal del Ejército y director de inteligencia del DNI, respectivamente.
“No prorrogar la suspensión provisional del ejercicio de los cargos de comandante de personal del Ejército Nacional y director de inteligencia de la DNI, respectivamente, al BG Juan Miguel Huertas Herreras y el señor Wilmar de Jesús Mejía”, se lee en el documento.
La medida inicial de suspensión fue adoptada con el fin de recolectar pruebas en una fase preliminar de la indagación por los presuntos vínculos de Huertas Herrera y Mejía con las disidencias de las Farc.
Según el expediente, uno de los objetivos era “evitar que podrían presentarse o derivar en conductas que afecten el desarrollo del proceso disciplinario”.
Sin embargo, la Procuraduría manifestó que tampoco existen “condiciones actuales que justifiquen prorrogar la sanción”, lo que da paso a la reincorporación de ambos funcionarios.
Ambos habían sido apartados de sus funciones el 27 de noviembre del año pasado, como medida cautelar mientras avanzaba la investigación por la presunta entrega de información confidencial a miembros de las disidencias de las Farc.
Por qué eran investigados Huertas y Mejía
La polémica comenzó en noviembre del 2025, luego de que se revelaran documentos y comunicaciones atribuidas a alias Calarcá, en los que se menciona que los dos implicados habrían facilitado reuniones entre los funcionarios implicados con allegados del líder guerrillero, según la investigación revelada por Noticias Caracol.
Dentro de los documentos revisados por la Procuraduría, se encuentran comunicaciones en las que integrantes de la estructura ilegal afirmaban que el general Huertas podría constituirse en un apoyo estratégico, dada su presunta cercanía con el presidente de la República.
En cuanto a Wilmar Mejía, la investigación del noticiero nacional lo señala como una figura clave en la presunta intermediación entre organizaciones criminales y miembros de la fuerza pública.
Posterior a ello, la Sala de Instrucción Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación ordenó la suspensión provisional de ambos funcionarios, medida que fue notificada en diciembre de 2025 por el viceprocurador general.
No osbtante, en ese mes, se conoció que el general Huertas obtuvo un permiso de cinco días, algo que fue fuertemente criticado por varios sectores del país.
Al respecto, el entonces comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, indicó que dicha autorización respondió a razones administrativas necesarias para garantizar la continuidad de las funciones del Comando de Personal, así como a los tiempos del proceso disciplinario en trámite.
“Como las sanciones tienen un proceso y el nominador del general Huertas es el señor presidente de la República, mentras se surten los efectos de que el señor presidente firme el decreto y demás, la decisión que se tomó para que él no continúe al frente del comando es darle el permiso para que organice su defensa y de una vez nombrar una persona para que asuma el control y siga haciendo la administración del personal del Ejército”, explicó en su momento en rueda de prensa.
Para el mes de enero de 2026, se conoció un decreto en la que se notificó la remoción de varios militares en la institución castrense, entre ellos, se encontraba el general Miguel Huertas, que pasó del Comando de Personal (Coper) a la figura de Personal Agregado al Comando del Ejército (Pace), condición que suele anteceder al retiro.
Recientemente, la Dirección Nacional de Inteligencia había solicitado claridad a la Procuraduría sobre la vigencia de la suspensión de Mejía, señalando la falta de respuesta como un obstáculo para asegurar la seguridad jurídica del funcionario.