En febrero de 2026, el peso colombiano encabezó la lista de monedas latinoamericanas con mayor depreciación frente al dólar estadounidense, al perder 2,7% de su valor y cerrar en $3.752 por dólar, según datos del Banco de Bogotá y un análisis de Valora Analitik.
En ese mes, el peso colombiano fue la moneda que más cayó en América Latina debido a un aumento en la prima de riesgo crediticio, impulsado por inquietudes fiscales y la influencia de encuestas electorales. A esto se sumaron factores externos como la fortaleza global del dólar y las tensiones geopolíticas, lo que resultó en una depreciación más marcada que la de otras divisas regionales.
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El informe del Banco de Bogotá resaltó que la tasa de cambio ascendió $62 respecto a enero, lo que reflejó el desempeño más negativo de la región para la moneda colombiana. La prima de riesgo crediticio alcanzó los 224 puntos básicos, el nivel más alto desde junio de 2025, producto de los desafíos fiscales y del ambiente previo a las elecciones presidenciales.
Las condiciones externas también tuvieron peso en este resultado. El dólar estadounidense registró una apreciación del 0,7% frente a las principales monedas del G7, en medio de menor apetito por riesgo ante el aumento de la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, según destacó la entidad.
Comparación con otras monedas latinoamericanas en febrero
A nivel regional, la mayoría de las monedas latinoamericanas registraron depreciaciones frente al dólar. El real brasileño y el peso argentino fueron la excepción, con apreciaciones del 2,4% y el 3,5%, respectivamente, mientras que el peso chileno siguió al colombiano en pérdidas al caer un 1,6%.
La moneda de Chile llegó a los $877 por dólar después de alcanzar mínimos de $860, dato no observado desde inicios de febrero. El comportamiento estuvo marcado por la evolución global del dólar y las variaciones en los precios del cobre.
En Perú, el peso cerró prácticamente sin cambios en $3,35 por dólar, pese a la crisis política causada por la destitución del presidente José Jerí. En México, el peso mostró fluctuaciones en un rango de $17,11 a $17,47 por dólar, afectado por las noticias macroeconómicas y la moderación de las expectativas de inflación, que limitaron la posibilidad de subidas inmediatas en las tasas de interés.
Factores políticos y de riesgo país que afectaron al peso colombiano
Dentro de Colombia, el alza en la prima de riesgo crediticio y la cercanía de las elecciones presidenciales fueron determinantes para la depreciación del peso, según el Banco de Bogotá. Las condiciones fiscales deterioradas fortalecieron la percepción de riesgo entre los inversionistas y repercutieron directamente en la volatilidad de la moneda.
Al respecto, el gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, Felipe Campos, destacó por medio de X que el factor político no puede subestimarse. “El que diga que el ruido político en Colombia no importa porque hay un ciclo emergente, está equivocado”, apuntó. Añadió que si bien reconocer el ciclo internacional es relevante, el peso del contexto nacional será clave en los próximos meses.
Dicho ambiente adverso generó una mayor sensibilidad en los mercados ante cualquier señal de incertidumbre política y económica, impactando la tasa de cambio y elevando la prima de riesgo país.
Influencia del contexto internacional y perspectivas cambiarias
El fortalecimiento del dólar a nivel mundial luego del aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio influyó en el debilitamiento de distintas monedas latinoamericanas, conforme detalló el Banco de Bogotá. Estados Unidos aplicó nuevos aranceles del 10% por 150 días y la Corte Suprema anuló tarifas globales, decisiones que presionaron a los mercados cambiarios de la región.
Sobre lo que viene en adelante, el director de negocios de Global66, Rodrigo Lama, resaltó que la liquidez internacional juega un papel crucial.
“La liquidez continúa siendo el factor central que explica el comportamiento del dólar y de los activos globales”, dijo. Lama apuntó que la expansión cuantitativa vigente favorece la liquidez y refuerza los activos de riesgo y los metales preciosos, mientras ejerce presión a la baja sobre el dólar en el plano global.
El ejecutivo advirtió que eventuales episodios de mayor tensión internacional pueden provocar ajustes transitorios y elevar la volatilidad de las monedas emergentes. Sobre la política monetaria estadounidense, el mercado descuenta que la Reserva Federal (FED) mantendrá la tasa objetivo entre 3,50% y 3,75% luego de la reunión del 18 de marzo, con un 93,3% de probabilidad. La posibilidad de un recorte se mantiene en 6,7%, lo que proyecta estabilidad en el corto plazo.