La muerte de Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, puso el tinte emotivo en el cierre de campaña de la candidata presidecial Paloma Valencia y de los aspirantes al Congreso por esta colectividad, en un evento que se llevó a cabo en la jornada del 1 de marzo en Bogotá. Y que determinó el conteo regresivo para la contienda en la que la colectividad definirá su reorganización en el órgano legislativo, con una arriesgada apuesta.
El homenaje a Uribe Turbay reiteró tanto la dimensión personal como colectiva de la pérdida, según pudo conocerse con la intervención del representante a la Cámara y cabeza de lista al Senado, que afirm que el asesinato del congresista fue un ataque directo “no solo a un líder político sino a la propia democracia colombiana”. El crimen, consumado el 11 de agosto de 2025 tras 65 días de agonía, revivió heridas abiertas por la violencia política en el país, a más de tres décadas.
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El precandidato, cabe destacar, sufrió el 7 de junio de 2025 un atentado en el barrio Modelia de Bogotá, durante un acto público. Las autoridades confirmaron que Uribe recibió tres disparos, dos de ellos en la cabeza y una en la pierna, y fue trasladado en estado crítico a la Fundación Santa Fe. A pesar de nueve intervenciones quirúrgicas y más de dos meses hospitalizado, falleció por una “hemorragia en el sistema nervioso central derivada de las heridas de bala”, según el informe médico.
Frente al caso, el padre de la víctima, el hoy aspirante presidencial Miguel Uribe Londoño, denunció que el financiamiento del magnicidio provino de Venezuela y responsabilizó a la organización armada Segunda Marquetalia. Lo anterior luego de que se conociera la condena de alias Gabriela, una de las que participó en el crimen; mientras que el presunto agresor material, un menor de 15 años, permanece bajo custodia de las autoridades.
Andrés Forero: “Esa bala fue contra Miguel, pero fue contra toda la democracia”
Durante el evento de homenaje y cierre de campaña, el congresista Andrés Forero evocó los últimos años con Uribe Turbay, su mejor amigo, y la transformación política del partido y del país.
“Hace cuatro años estábamos cerrando con Miguel una gran campaña y ocho días después ya estábamos celebrando que él fuera el senador más votado del país”, declaró el congresista, que valoró que en los tres años en el legislativo Uribe Turbay “mostró dedicación, estudio, buenas ideas y buenos propósitos”, expresó.
Forero fue incluso más allá en su sentir. “Esa bala fue una bala contra Miguel, pero fue una bala contra nosotros y contra toda la democracia colombiana”, en referencia al atentado que cobró la vida del legislador, e instó a convertir el dolor en acción colectiva. “La mejor forma de homenajearlo es seguir encarnando sus principios, sus valores, la manera decente en la que él hacía política y no dejando que este país vaya a caer en la oscuridad que hoy nos acecha”, agregó.
El asesinato de Miguel Uribe Turbay coincidió con un aumento considerable de la violencia política en Colombia y trajo a la memoria la tragedia familiar que enluta a esta familia, pues la madre de Miguel, la periodista Diana Turbay Quintero también fue asesinada durante el conflicto armado, cuando cayó el 25 de enero de 1991 a manos del cartel de Medellín, comandado por el confeso capo Pablo Escobar Gaviria, que ordenó su asesinato tras varios meses de secuestro.
Teniendo en cuenta esta profunda herida, Para Forero y la militancia el proceso electoral de 2026 supone una cita decisiva. “Les pedimos que en este proceso que tenemos por delante, de aquí al 8 de marzo, después hacia el 31 de mayo y eventualmente el 21 de junio, no nos rindamos, sigamos adelante. Lloramos, pero no nos rendimos y no nos doblegamos”, sostuvo Forero en medio del homenaje, que sacó una que otra lágrima a los presentes en el recinto.