El Ministerio de Educación confirmó una nueva etapa en la regulación del uso de celulares dentro de las instituciones educativas del país. Aunque la decisión final seguirá en manos de cada colegio, la cartera anunció que ahora exigirá a los establecimientos actualizar sus manuales de convivencia para definir de manera clara si permiten o prohíben el uso de dispositivos móviles en las aulas, sustentando dicha decisión con criterios pedagógicos, de acuerdo a información conocida por la Revista Semana.
El uso de celulares en colegios ha sido uno de los temas más discutidos en el ámbito educativo durante los últimos años. Por un lado, algunos sectores consideran que los dispositivos pueden convertirse en herramientas útiles para fortalecer procesos de aprendizaje y acceso a información. Por otro, existen voces que advierten que estos aparatos representan una fuente constante de distracción que afecta la concentración y el rendimiento académico de los estudiantes.
La discusión, según el reporte, no se limita a una postura única, ya que ambas posiciones comparten un objetivo común: garantizar mejores oportunidades educativas para los jóvenes. En este contexto, el Ministerio de Educación había mantenido hasta ahora una posición de autonomía institucional, permitiendo que cada colegio decidiera cómo manejar el uso de celulares dentro de sus espacios.
“Hasta el momento, el Ministerio de Educación ha evitado tomar una postura polarizada frente a este dilema y ha otorgado autonomía a las instituciones para permitir o restringir el uso de teléfonos inteligentes”, indicó el informe educativo, citado por Revista Semana.
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Esta autonomía se encuentra respaldada por la Ley 2170 de 2021, norma que establece lineamientos sobre el uso de herramientas tecnológicas en entornos escolares públicos y privados. Sin embargo, aunque la ley no ha sido modificada, el Ministerio anunció que el enfoque frente a este tema será más riguroso en adelante, especialmente en lo relacionado con la definición de reglas claras dentro de cada institución.
Según la nueva directriz, los colegios deberán actualizar sus manuales de convivencia para dejar explícita su postura frente al uso de celulares. Además, la decisión adoptada deberá estar acompañada de una justificación pedagógica que explique los objetivos académicos o disciplinarios que se busca alcanzar, ya sea mediante la restricción total del dispositivo o su incorporación como herramienta educativa.
“A partir de ahora, el Ministerio exigirá a todas las instituciones educativas que actualicen sus manuales de convivencia para especificar de manera clara y definitiva su postura respecto al uso de teléfonos móviles”, señaló el reporte, citado por ese medio de comunicación.
La decisión surge en un contexto marcado por preocupaciones sobre el rendimiento académico nacional, especialmente después de que las cifras evidenciaran un estancamiento en los resultados educativos durante la última década. De acuerdo con el análisis presentado, Colombia ha mantenido puntajes relativamente estables en las pruebas Saber 11, con promedios que oscilan entre 248 y 251 puntos, situación que ha llevado a plantear ajustes en las estrategias pedagógicas.
El Ministerio considera que fortalecer las normas internas de los colegios puede contribuir a mejorar la concentración en las aulas y promover un uso más responsable de la tecnología. No obstante, la entidad no impondrá una prohibición general, sino que continuará delegando la decisión a cada institución, siempre que esta esté debidamente sustentada y comunicada a la comunidad educativa.
“Cada colegio deberá sustentar pedagógicamente su decisión, detallando los objetivos académicos o disciplinarios que busca alcanzar”, explicó el informe, citado por Revista Semana, al referirse a las nuevas exigencias establecidas por la cartera educativa.
El debate sobre el uso de celulares en colegios también se ha presentado en otros países, donde algunas jurisdicciones han optado por restricciones más estrictas. Sin embargo, en Colombia el enfoque continuará siendo flexible, con el propósito de respetar la autonomía institucional y permitir que cada comunidad educativa adopte medidas acordes con su realidad.
Las instituciones educativas deberán, entonces, definir si integran los celulares como herramientas de apoyo pedagógico o si optan por restringir su uso durante las clases. En ambos casos, el Ministerio busca que la decisión no responda únicamente a criterios disciplinarios, sino que tenga fundamentos pedagógicos claros y verificables.