El Presupuesto General de la Nación (PGN) de Colombia para 2025 cerró con un recaudo de ingresos de $482,5 billones, equivalente al 94,5% del aforo anual. Según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el gasto comprometido alcanzó $49,616 billones, lo que representa el 97,3% de las apropiaciones definitivas. “Los resultados obtenidos durante la vigencia muestran que la ejecución se mantuvo en línea con la evolución de la economía y las normativas presupuestales vigentes”, afirmó la entidad en su informe con corte al 31 de diciembre.
La cartera que lidera Germán Ávila puntualizó que el PGN original se expidió por $523 billones, pero las modificaciones presupuestales a lo largo del año disminuyeron la cifra a $510,5 billones, que corresponde al 28,1% del Producto Interno Bruto. La ejecución presupuestal reflejó un manejo alineado con las políticas fiscales y avanzó frente a años anteriores. El porcentaje del gasto comprometido fue del 97,3%, mientras las obligaciones y pagos totalizaron 87,8% y 87,7%, respectivamente.
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Los ingresos corrientes fueron determinantes para la sostenibilidad fiscal. El recaudo neto del PGN llegó a $451,7 billones, lo que representó el 93,3% del aforo anual de $484,2 billones. Dentro de este rubro, los ingresos corrientes totalizaron $272,7 billones (89,1%). El impuesto al valor agregado (IVA) interno sumó $71,2 billones y los impuestos directos alcanzaron $129,7 billones.
A su vez, el recaudo de recursos de capital fue de $155,1 billones, con una ejecución del 99,1% del aforo anual. Los ingresos propios de los establecimientos públicos alcanzaron $30,8 billones, equivalentes al 117,2% de lo proyectado.
El Ministerio de Hacienda y Crédito Público explicó que “el comportamiento del recaudo neto de los ingresos del PGN respondió a la dinámica macroeconómica y a la aplicación de las normas tributarias vigentes”.
Cumplimiento del gasto público y variación respecto a años anteriores
Sobre el gasto, los compromisos abarcaron el 97,3% de las apropiaciones vigentes ($510,5 billones), mientras las obligaciones y pagos representaron 87,8% y 87,7%, respectivamente. El gasto sin incluir la deuda mostró un nivel de obligaciones del 86,5%, lo que significó 4,6 puntos porcentuales (pp) más alto que en 2024.
A su vez, el rezago presupuestal se redujo en un 20,6% respecto a 2024, ya que pasó de $61,7 billones (3,2% del PIB) a $49 billones (2,7% del PIB). El informe de la entidad destacó que esta reducción indica mayor eficiencia en la gestión del gasto.
Funcionamiento, transferencias y flexibilidad del gasto
La apropiación definitiva para funcionamiento ascendió a $319,8 billones. Se comprometieron $315,5 billones (98,7%); las obligaciones sumaron $293,8 billones (91,9%) y los pagos $293,4 billones (91,8%).
Las transferencias, el principal componente del funcionamiento, tuvieron una apropiación de $237,7 billones y obligaciones por $218,9 billones, lo que corresponde a un 92,1% de ejecución. El Ministerio resaltó la limitada posibilidad de ajuste de estos rubros al señalar que “estas partidas evidencian la alta inflexibilidad del gasto, pues sus principales componentes son SGP para inversión territorial, pensiones, atención en salud, y educación superior”.
Ejecución en el servicio de la deuda pública
Por su parte, el servicio de la deuda pública dispuso de apropiaciones por $112,6 billones en 2025. De ese monto, se comprometió el 93,3% y tanto obligaciones como pagos alcanzaron el 92,8%. En detalle, la deuda interna sumó $58,8 billones, con una ejecución del 97,2% en compromisos y 96,2% en pagos.
La deuda externa llegó a $53,8 billones, con un nivel de ejecución del 89% de lo autorizado.
Ejecución de la inversión pública
Para el capítulo de inversión, la apropiación definitiva fue de $78,1 billones. Se comprometió el 97,4% de esa suma y las obligaciones cerraron en 64,2%. Esto significó un incremento del 7,2% respecto a la vigencia anterior, lo que evidencia una mejora en la capacidad de gestión de la inversión pública.
Sectores con mayor ejecución presupuestal
Por sectores, los índices de ejecución más elevados en provisión de bienes y servicios se observaron en:
- Educación: 97,3%.
- Salud y Protección Social: 96,1%.
- Ciencia, Tecnología e Innovación: 95,4%.
Dichas áreas presentaron alta eficiencia en el uso de los recursos, según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
Ajustes por la ausencia de reforma tributaria
La falta de aprobación por parte del Congreso de la ley de financiamiento o reforma tributaria para 2025, que contemplaba $12 billones adicionales, provocó el aplazamiento y posterior recorte de asignaciones presupuestales. Los sectores más afectados fueron:
- Hacienda.
- Interior.
- Educación.
- Defensa y Policía.
- Fiscalía.
- Organismos de control.
- Igualdad y Equidad.
La situación impactó la disponibilidad de fondos en esas áreas durante el año.
Qué pasa con los recursos no ejecutados
Los recursos no ejecutados al cierre del año fiscal permanecen en principio en las cuentas del Tesoro Nacional. Conforme a la normativa, pueden destinarse al pago de deuda pública, cubrir el déficit o incorporarse al presupuesto del año siguiente si el Congreso lo autoriza.
Algunos fondos comprometidos pero no pagados se convierten en reservas presupuestales y pueden utilizarse en el primer trimestre del año siguiente, si corresponden a obligaciones formales.
En caso de obligaciones pendientes, los recursos se registran como cuentas por pagar y deben ser cubiertos en los primeros meses del año siguiente. Los recursos no gastados nunca pueden asignarse de manera automática a nuevos gastos o proyectos, ya que requieren aprobación legal expresa. El Ministerio de Hacienda y Crédito Público advirtió que “la baja ejecución puede afectar la prestación de servicios públicos y el cumplimiento de metas de inversión y desarrollo. Además, un alto saldo de recursos no ejecutados puede influir en la percepción de eficiencia del Gobierno y en la planeación de los presupuestos de años posteriores”.