Katherine Martínez Martínez, alias Gabriela, aceptó su responsabilidad en el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. La condena, ratificada por la jueza encargada del caso, será de 254 meses de prisión, es decir, 21 años y 2 meses.
La decisión surgió tras un preacuerdo alcanzado entre la defensa de la procesada y la Fiscalía General de la Nación, el cual fue avalado durante la audiencia. El asesinato de Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio en el parque El Golfito del barrio Modelia, al occidente de Bogotá, conmocionó al país y desató una ola de indignación.
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El atentado, ejecutado por un sicario de 15 años, fue meticulosamente planeado, con la implicación directa de Martínez, que desempeñó un rol clave en la logística del crimen, de acuerdo con lo revelado durante todo el proceso. La Fiscalía calificó a “Gabriela” como una pieza esencial en la preparación y ejecución de este acto violento.
El crimen, que ocurrió a plena luz del día, dejó al país en shock y sumió en luto a la familia política del senador Uribe Turbay, que tenía una proyección política prometedora. La investigación se llevó a cabo con rapidez debido a que, el mismo día del atentado, se logró la captura del menor de edad responsable de disparar. Mientras que el senador permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) durante dos meses, sometido a varias cirugías y luchando por su vida, el 11 de agosto perdió la vida debido a la gravedad de las heridas causadas por las balas en su cuerpo.
La investigación condujo rápidamente a la identificación de Martínez, que fue arrestada en menos de diez días gracias a un trabajo conjunto de inteligencia y el análisis de cámaras de seguridad de la zona. Durante la diligencia judicial que culminó con la aceptación de su responsabilidad, alias Gabriela ofreció una conmovedora declaración, en la que pidió perdón públicamente a los familiares de la víctima.
“Yo nunca quise hacerle daño a Miguel; sin embargo, mis actos dijeron todo lo contrario. En realidad, siento mucha culpabilidad y me disculpo de antemano con absolutamente todos, pero sobre todo con su esposa y su hermana”, expresó alias Gabriela, aparentemente afectada.
Su disculpa fue dirigida especialmente a la esposa del senador, María Claudia Tarazona, y a su hermana, María Carolina Hoyos. Durante su intervención, destacó que entendía que sus palabras no podían reparar el dolor causado, pero que su remordimiento era sincero: “Mi error fue muy grande y, aunque mis disculpas no compensan el sufrimiento, quiero dejar en claro que lamento profundamente lo sucedido”.
En la audiencia, se destacó que el preacuerdo fue voluntario y que Martínez fue debidamente asesorada por su defensor. La Fiscalía señaló que, al aceptar su responsabilidad, la acusada permitió que se impusiera una sentencia condenatoria, lo cual incluyó un acuerdo sobre las penas a cumplir por los delitos relacionados con el magnicidio.
El papel de “Gabriela” en el atentado contra el candidato presidencial
Según el expediente judicial, Martínez fue pieza clave en la planificación y ejecución del asesinato de Uribe Turbay. La Fiscalía sostiene que ella proporcionó el arma de fuego al sicario de 15 años que cometió el crimen. Este detalle fue uno de los elementos fundamentales para determinar la responsabilidad de la acusada en el asesinato; además, se le atribuyó un papel esencial en la organización del ataque, no solo como intermediaria, sino en la logística previa que permitió llevar a cabo el magnicidio.
La Fiscalía precisó que Martínez no actuó sola; si bien el sicario fue el que disparó el fatal tiro que acabó con la vida del entonces senador, ella facilitó los medios necesarios para la ejecución del crimen. La acusación en su contra abarca delitos como la fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, además del uso de menores en la comisión de delitos, dado que el sicario es un adolescente.
Al momento de su captura, menos de diez días después del asesinato, Martínez fue imputada por tentativa de homicidio agravado, fabricación y tráfico de armas, entre otros cargos. Durante su intervención en la audiencia, la procesada intentó mostrar arrepentimiento por su participación en los hechos, aunque el dolor de los familiares de la víctima es un tema que quedó lejos de ser resuelto con sus palabras.