Las personas identificadas como therian han generado intensos debates sociales en Colombia debido a su forma particular de experimentar la identidad.
El fenómeno therian alude a quienes sienten una conexión profunda, identitaria o simbólica con un animal específico, lo cual puede manifestarse en su comportamiento, apariencia o autopercepción, aunque no necesariamente implica la creencia literal de ser ese animal.
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La presencia cada vez más visible de personas esta identidad en espacios públicos, como centros comerciales y parques, ha encendido discusiones tanto en redes sociales como en la esfera política.
Diversos videos de jóvenes usando disfraces de animales han circulado ampliamente, lo que ha llevado a algunos sectores a exigir cambios o reconocimientos en escuelas, universidades y otros contextos, mientras otros demandan límites en la autoexpresión.
La candidata presidencial Vicky Dávila se pronunció tajantemente al respecto, generando una ola de comentarios.
En su cuenta de X, Dávila escribió: “Para que un hijo o una hija no termine así, creyéndose perro o cualquier otro animal y arrastrándose en un centro comercial y en las calles, que porque es therian, hay que educarlo bien” afirmó.
Y añadió que todo está en la educación: “Enseñarle lo bueno y lo malo, que la libertad no es para hacer estupideces, que hay límites. Que el respeto a los demás empieza por respetarse a uno mismo. Aquí tenemos que recuperar la familia, la crianza y los valores. Yo como madre, y siendo presidente, lo haré”.
Añadió a su comentario el compromiso de guiar a los jóvenes si gana la presidencia: “Nuestra juventud tiene que estudiar y trabajar, no echar la vida a perder. A nuestros niños hay que cuidarlos de toda esta porquería de la sociedad que les está pudriendo la cabeza y de las malas influencias. Ganemos el 8 de marzo #LaGranConsulta acompáñame con tu voto por una sociedad mejor”.
Esta postura desató respuestas de todo tipo. Algunos usuarios respaldaron su idea con frases como: “Debería haber un psiquiátrico para esta persona, o un exorcismo grande para salvarlos” o incluso ironías como: “En caso contrario déjelo amarrado en la noche a la puerta de la casa con un plato de croquetas y agua, al siguiente día se levantará y habrá desarrollado su personalidad correctamente, de no ser así, repítale la operación”.
Otros, en cambio, defendieron a la comunidad therian: “Si un hombre se cree mujer y hay que respetar!!! De esa misma forma hay que respetar a los therians. Tu deber como madre es ayudar! No castrar! Menos votos para ti. Básica”.
Algunos internautas llamaron la atención sobre la simplificación del debate: “Reducir estas conductas a ‘falta de crianza’ es simplificar un fenómeno mucho más complejo. Muchas veces detrás de estas expresiones identitarias hay adolescentes atravesando procesos de búsqueda, pertenencia y construcción del yo”.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, en lo últimos días se pronunció acerca de este fenómeno. Desde su despacho, grabó un video donde manifestó su desconcierto ante la popularidad de esta tendencia.
Benedetti compartió una anécdota personal: “Yo de joven también tuve esa maricada y me tatué varios animales; que aquí está el 1, el 2 y el 3”, mostrando los tatuajes de un lobo, un león y un tigre. Pese a su amor por los animales, marcó distancia respecto a las prácticas therian: “Pero no llegué a la estupidez de disfrazarme de perro, ladrar como perro, disfrazarme de oso. Eso me parece lo peor que he visto”.
El ministro insistió en que nunca consideró apropiado adoptar comportamientos animales: para Benedetti, el tributo estético es distinto a encarnar conductas propias de un animal, algo que calificó como “completamente inaceptable”.
El fenómeno therian, lejos de ser unánimemente comprendido o aceptado, sigue abriendo interrogantes sobre los límites de la identidad y la tolerancia social.