El 19 de febrero de 2026, decenas de ciudadanos se reunieron en la Plaza de Bolívar de Bogotá para manifestarse en favor del salario mínimo decretado por el Gobierno nacional para 2026. Las marchas fueron convocadas por el presidente Gustavo Petro luego de que el Consejo de Estado suspendiera provisionalmente el decreto que fijó el incremento del salario mínimo, hasta tomar una decisión de fondo.
A las 6:00 p. m., el jefe de Estado llegó al punto de aglomeración en la capital para dar un discurso, en el que afirmó que las manifestaciones de los ciudadanos, que también se registraron en otras zonas del país, están centradas en defender la dignidad de los habitantes.
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“No se trata de pelear por unas monedas (...) es poder tener una existencia digna, una posibilidad para el trabajador hombre y para la trabajadora mujer (...). Es el hogar lo que se está defendiendo aquí”, indicó, asegurando que, aunque cuestiona la decisión del Consejo de Estado, la acata.
Por eso, informó que su Gobierno cumplió con la orden del máximo juez de la administración pública de hacer un nuevo decreto que fije “el porcentaje transitorio de aumento del salario mínimo para 2026″. Aclaró que ese decreto establece el mismo incremento que fijó el Gobierno en diciembre de 2025: el del 23,7%.
“Acatando. Poniendo los estudios técnicos, científicos, de la economía clásica en Colombia, obedeciendo la Constitución Nacional en su orden de salario vital, este tendrá que progresar el otro año. Ojo, no estaré aquí. Y tendrá que avanzar con el dato ya completico, porque nos da un poco más, y este año habrá ojalá más productividad”, dijo.
La crítica del presidente a la suspensión del salario mínimo
El primer mandatario criticó entonces la decisión del Consejo de Estado, advirtiendo que la Constitución Política ordena fijar una “remuneración mínima vital y móvil”. Según detalló, su Gobierno fue el primero en 35 años en agregar el concepto de “vital” a un decreto que estableció el salario mínimo.
“En vez de que el poder judicial todos los decretos del salario mínimo que no fuesen vitales, lo que hizo es ahora tumbar el único decreto en 35 años que dice ”salario vital“, como ordena la Constitución“, indicó el presidente, asegurando que esa remuneración que estableció su administración, que se incrementó en un 23,7% para llegar a los $2.000.000, representa el dinero que alcanza para cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos.
Explicó que la canasta mínima vital que requieren las familias vale un poco más de $3.000.000. En sus cuentas, la división de la canasta por el promedio de trabajadores por familia da como resultado $2.155.000.
“Entonces, ¿qué hicimos?, ¿qué fue lo malo, lo desgraciado que hicimos, para que hayan suspendido el decreto? Cumplir con la Constitución", señaló.
Petro y su sablazo por el estancamiento de sus reformas
Petro aseguró que durante su mandato ha tenido “casi que rogarle” a las instituciones que cumplan con lo establecido en la Constitución Política. Dijo que lo que está proponiendo es que las instituciones luchen con él contra la injusticia. “No aguantamos más la injusticia”, señaló.
Sin embargo, el jefe de Estado advirtió que ha habido trabas por parte del Legislativo y del Judicial para aprobar e implementar sus reformas sociales. “Hemos tenido una contradicción permanente, una especie de cerco, de muro de Berlín, tratando de que las normas que puedan transformar progresistamente a Colombia no se apliquen. Eso es lo que hemos tenido”, dijo.
Mencionó el caso de la reforma a la salud, que se ha hundido dos veces en la Comisión Séptima del Senado, y el de la Reforma Pensional, aprobada por el Congreso. “¿Cómo podemos entender que dos veces se haya aprobado la ley, que hace ocho meses fue la última vez y que la Corte Constitucional no haya dicho ni mu? (...) En ocho meses, ¿cuántas personas que podían haber tenido el derecho a una pensión, no se lo dejaron disfrutar?“, cuestionó.