En Colombia, el Gravamen a los Movimientos Financieros, conocido como 4×1000, se aplica a transacciones que superan determinados límites en cuentas bancarias o digitales. En plataformas como Nequi existen mecanismos legales que permiten administrar ese cobro y reducir su impacto mensual, según explicó Semana en un análisis sobre consumo inteligente y uso de billeteras digitales.
El impuesto corresponde a cuatro pesos por cada mil que se movilizan en operaciones financieras. Aunque el valor puede parecer reducido en cada transacción individual, su acumulación puede representar un monto significativo cuando se realizan múltiples movimientos durante el mes.
En el caso de Nequi, la aplicación del gravamen depende del tipo de producto financiero asociado al usuario. Al momento de crear la cuenta, se habilita por defecto un depósito de bajo monto, diseñado para facilitar la inclusión financiera y permitir operaciones básicas dentro de la plataforma.
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Ese depósito tiene límites establecidos. Si el usuario retira, envía o paga más de $3.404.310 en un mes, se activa automáticamente el cobro del 4×1000 sobre las operaciones que superen ese umbral. El control de los movimientos mensuales resulta determinante para evitar que el impuesto se genere de manera automática.
El 4×1000 es un impuesto que el Estado colombiano cobra por cada transacción financiera que se hace desde una cuenta o billetera. Su aplicación no depende del canal digital en sí mismo, sino del volumen de recursos movilizados y del tipo de cuenta que tenga el titular dentro del sistema financiero.
La forma de evitar el cobro dentro de Nequi es marcar la cuenta como exenta y cambiar el depósito de bajo monto a una cuenta de ahorros. Para hacerlo, el usuario debe gestionar la conversión dentro de la plataforma y solicitar que esa cuenta sea designada como exenta del gravamen en todo el sistema financiero colombiano.
Cuando la cuenta queda marcada como exenta, el límite mensual para que se aplique el 4×1000 cambia. En ese escenario, el impuesto solo se genera si los movimientos superan los $18.330.900 en un mes. La diferencia entre el tope inicial y el nuevo umbral puede representar un margen amplio para quienes realizan transacciones frecuentes.
El cambio no se activa de manera automática. El usuario debe ingresar a los canales de ayuda de la aplicación o comunicarse con el servicio de atención al cliente para solicitar la exención. La entidad dispone de hasta cuatro días hábiles para confirmar si la cuenta puede quedar marcada bajo esa condición.
Un requisito indispensable es no tener otra cuenta exenta 4×1000 en otra entidad financiera, ya que la normativa permite que cada persona registre únicamente una cuenta con ese beneficio dentro del sistema financiero nacional. Si existe otra cuenta exenta, no será posible aplicar la misma condición en Nequi.
El conocimiento de los topes y de las reglas del producto financiero es clave para evitar cobros adicionales y planear mejor el uso del dinero digital. La digitalización de los servicios financieros ha hecho más visible el efecto del impuesto en la cotidianidad de los usuarios, especialmente en operaciones recurrentes como pagos, transferencias y retiros.
Además de la gestión del gravamen, la plataforma ofrece herramientas orientadas al ahorro y al control de gastos. Entre ellas se encuentran los “bolsillos”, que permiten separar dinero con objetivos específicos, y las categorías de gastos, que facilitan identificar en qué se concentra el consumo mensual.
Estas funcionalidades pueden contribuir a organizar los recursos y reducir la fragmentación de transacciones. Al disminuir el número de movimientos pequeños y reiterados, también se reduce la probabilidad de acercarse rápidamente a los límites que activan el cobro del impuesto.
El análisis publicado por Semana señaló que cada vez más usuarios consultan información sobre el 4×1000 y los nuevos topes para 2026, con el fin de ajustar su comportamiento financiero. La gestión adecuada del tipo de cuenta, la revisión periódica de los movimientos y la solicitud formal de exención se convierten en herramientas prácticas dentro de ese proceso.
Entender cómo funciona el gravamen, identificar los montos de referencia y utilizar las opciones que ofrece la plataforma permiten mantener mayor control sobre los recursos. En un entorno en el que las transacciones digitales son cada vez más frecuentes, la diferencia entre pagar o no el impuesto puede depender de decisiones administrativas adoptadas a tiempo dentro de la aplicación.